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Estudios sobre los vertebrados

 

Alimentación de los reptiles






Dieta de los reptiles en cautividad


¿Cómo alimentar a las serpientes?

En cautividad, podemos alimentar a las serpientes que se alimentan con roedores, como las serpientes ratoneras (Elaphe spp) y los crótalos o serpientes de cascabel (Crotalus spp) entre otras muchas, con distintos tipos de roedores domésticos, como ratones, hámsters, cobayas o conejos.

A las serpientes con dietas más variadas, además de darles roedores podemos ofrecerles aves de granja, como pollos o codornices.

Las serpientes con dietas más restrictivas, basadas en peces (serpientes piscívoras), como las serpientes jarretera (Thamnophis spp) les daremos peces de criadero, tanto frescos como congelados, como por ejemplo, truchas, arenques, caballa, pescadilla o bacalao (fresco) y también lombrices. Estas serpientes, en estado salvaje, también comen anfibios, como ranas, sapos y salamandras, además de invertebrados, principalmente lombrices y, ocasionalmente, algún vertebrado: roedores, pajarillos o lagartos; por lo que, de vez en cuando, a nuestra serpiente jarretera le podemos dar algún ratón que aceptará de buen grado.

Las serpientes acuáticas que no se alimentan de peces, como la Heteodon nasicus o culebra nariz de cerdo, tienen una dieta muy variada basada en sapos y ranas, pero también comen vertebrados terrestres, como lagartos, serpientes, pajarillos y sus huevos, así como roedores. Sin embargo, no tiene porque suponernos un problema este detalle, ya que podemos acostumbrar nuestra serpiente Heterodon a que coma presas más asequibles para nosotros, como los ratones. Se los podemos suministrar tanto recién muertos como descongelados y estas serpientes aceptan bien tanto ratones recién nacidos como ejemplares adultos.

Existen serpientes con dietas más especializadas, que dificultan su mantenimiento en cautividad, basadas en huevos, como la serpiente comedora de huevos africana (Dasypeltis scabra); insectos, como la serpiente verde áspera (Opheodrys aestivus) o bien en otras serpientes, como la cobra real (Ophiophagus hannah) o las serpientes reales (Lampropeltis spp).

Aunque las serpientes de forma natural se alimentan exclusivamente de animales vivos, en cautividad se pueden acostumbrar a comer presas muertas, tanto frescas como descongeladas, por lo que este inconveniente inicial es fácilmente solventable con un poco de paciencia.

En las serpientes especialmente, debido a que no mastican el alimento, su talla condiciona las presas que consumen. De este modo, las más pequeñas se alimentan de pequeños roedores como ratones o incluso de insectos. En cambio, las grandes serpientes, como las serpientes constrictoras, tipo boa o anaconda, se alimentan de animales de gran tamaño, como grandes lagartos, cocodrilos, ciervos, monos, cerdos y ganado.

No obstante, el tipo de animales que prefiere una especie de serpiente concreta no depende únicamente del tamaño, también de otros factores, como el movimiento de la presa o su olor y la temperatura corporal de la presa, por lo que la elección de las presas por parte de la serpiente es algo más complejo que la simple influencia del tamaño.

¿Cómo alimentar a los reptiles herbívoros?

A los reptiles que se alimentan de vegetales, como las tortugas de tierra (Testudo Horsfieldii, Geochelone carbonaria, Geochelone pardalis, etc) o las iguanas, así como algunos pocos saurios herbívoros más, como los Uromastix o lagartos de cola espinosa, las iguanas del desierto (Dipsosaurus dorsalis) o los Hidrosaurus, les daremos una mezcla variada de verduras y fruta fresca cortadas en dados.

Son adecuadas las plantas de ensalada, como la lechuga o el tomate u otras verduras, como zanahorias, acelgas o espinacas, además de plantas silvestres comestibles, como milamores (Centranthus ruber), dientes de león (Taraxacum officinale), cerrajas (Sonchus oleraceus), tréboles, ranúnculos (Ranunculus spp), llantenes (Plantago lanceolata), alfalfa (Medicago sativa), campanillas o correhuelas (Convolvulus spp). Estas plantas se pueden recoger en prados o jardines.
Las flores del diente de león, de lo tréboles o de manzanos también sirven para alimentar a los reptiles vegetarianos.

La fruta (en su punto de maduración) está especialmente indicada, como plátanos, peras, manzanas, fresas o higos.

El trigo germinado
es un buen complemento alimenticio, que podemos producir nosotros mismos remojando un día entero las semillas de trigo duro en agua fresca para finalmente extenderlas sobre una superficie cubierta por un papel de periódico. La única preocupación que debemos tener con la preparación de trigo geminado es, además de que el cultivo tenga luz, regar ligeramente y cada día la superficie donde esté el trigo durante los 10 días que tengamos las semillas en crecimiento. Pasado este tiempo ya puede ser utilizado como alimento.
Lo mismos podemos hacer con otras semillas.

El arroz hervido es también adecuado como alimento para estos animales.

En cambio, no son adecuadas algunas verduras, como las cebollas o los puerros.

Muy ocasionalmente podremos darle a nuestro reptil un alimento más proteico, como tenebrios, zoobas u otras larvas de insecto como alimento vivo. También sirve la carne o el pescado, y en su lagar, el pienso para perro o gato.

 





Foto de tortuga radiada
(Astrochelys radiata )
Foto de tortugas comiendo



¿Cómo alimentar a las tortugas acuáticas?

Las tortugas de agua, como la tortuga de Florida (Trachemys scripta), la tortuga mapa del Misisipí (Graptemys kohni), la tortuga pintada (Chrysemys picta), la tortuga jeroglífico (Pseudemys concinna), las tortugas chinas de caparazón blando (Pelodiscus sinensis) o las tortugas mordedoras (Chelydra serpentina), tienen una dieta carnívora ya que se trata de animales cazadores y, en la mayoría de casos también son carroñeras y en su menú se encuentran restos de animales, como peces muertos.

Según la especie concreta, las tortugas acuáticas las podemos alimentar con carne de pollo o ternera, hígado, pescados, como arenques y pescadilla y huevos. Con menos frecuencia, les daremos a nuestras tortugas pienso para perro o gato y alimento vivo, como lombrices, gusanos de la harina, babosas y caracoles.

Las tortugas acuáticas se alimentan dentro del agua, aunque pueden tomar el alimento en tierra.


¿Cómo alimentar a los reptiles insectívoros?

En general, los reptiles insectívoros mantenidos en cautividad se alimentan con una gran variedad de insectos: grillos, langostas, saltamontes, cucarachas, gusanos de la harina, escarabajos, mariposas y polillas y moscas, complementando, en muchas especies, los requerimientos de proteína con presas más grandes, como crías de roedores o comida enlatada para gatos o perros y teniendo en cuenta que muchos reptiles que comen insectos también, de vez en cuando, toman bocados vegetarianos.

Como especies exóticas de reptiles que comen insectos en el mercado se encuentran los eslizones del cabo (Mabuya capensys) y los Mabuya perodetti; los eslizones bereber (Eumeces algeriensis) y los Eumeces schneideri o eslizones de Schneider, además de los grandes eslizones de 60 o 70 cm de longitud, es decir, los eslizones de lengua azul, como Tiliqua gigas y Tiliqua scincoides.


Estos animales se alimentan en cautividad con insectos, aunque su dieta se complementa con fruta, como el plátano, y dado su mayor tamaño, miden medio metro o más según la especie, a las especies más grandes se les da crías de ratón o crías de rata para los eslizones de lengua azul.

Otros reptiles insectívoros muy importantes como animales exóticos son los camaleones, como el camaleón velado (Chamaeleo Calyptratus) o el camaleón de Parson (Calumma Parsonii) y los geckos, como el gecko leopardo (Eublepharis macularius) o el gecko Tokay (Gekko gecko).
A excepción de los camaleones que son animales insectívoros estrictos y no aceptan más que un repertorio variado de insectos, los geckos, como sucede con los eslizones, los alimentaremos, no sólo con insectos, también con crías de roedor o fruta, según la especie. Además, a muchos geckos, como los del género Phelsuma (P. madagascariensis, P. cepediana, P. laticauda, etc) les gustan los alimentos muy dulces, no sólo la fruta, también la miel, que la mezclaremos con agua.


Los varanos son un tipo especial de lagarto debido a su gran tamaño, por lo que no se contentan sólo con insectos. Si tenemos una mascota de estas envergaduras no la podemos mantener exclusivamente con insectos y ratones, también deberemos suministrarles ratas, comida enlatada para gatos y perros y huevos de gallina.


¿Cómo alimentar a un cocodrilo?

El mantenimiento de estos animales en cautividad no representa un gran problema (si obviamos el inconveniente del gran tamaño que pueden alcanzar y la agresividad natural de estos animales) por las pocas exigencias en cuanto a su alimentación.

Tanto el cocodrilo de anteojos (Caiman crocodilus) originario de América central, América del Sur y México, como el cocodrilo negro (Osteolaemus tetraspis) de distribución africana, como el aligator del Misisipí (Aligator mississipiensis) que vive en el sureste de los Estados Unidos, como la inmensa mayoría de cocodrilos, se trata de carnívoros estrictos que se alimentan de una gran variedad de presas (salvo los gaviales que prefieren los peces) y también de invertebrados, como insectos y cangrejos.

El cocodrilo se puede alimentar, en cautividad, con roedores, carne de cordero y pollo, hígado y corazón de buey, pescados e insectos.

En cambio, a las crías de cocodrilo les daremos presas mucho más pequeñas, sobre todo insectos, dado que los cocodrilos cuando son jóvenes se alimentan de insectos y otros invertebrados, como cangrejos y caracoles, y peces pequeños y algún trozo de carne.


Complementos nutricionales para los reptiles

Los animales necesitan las vitaminas para crecer adecuadamente, para su metabolismo y, en general, las vitaminas son importantes para la salud del animal.

Con más de una excepción en los reptiles, las vitaminas se obtienen de los alimentos.
Los reptiles herbívoros toman muchas vitaminas directamente de su comida, la fruta y verdura, porque son las plantas las principales fuentes productoras de vitaminas, junto con algunos microorganismos.

Los reptiles herbívoros obtienen de la dieta grandes dosis de vitamina C (en frutas y verduras), la vitamina E (en aceites vegetales, cereales y frutos secos) y la vitamina A (en forma de precursor o provitamina A, en verduras y frutas de colores anaranjados o rojizos).

Los reptiles carnívoros estrictos, que no comen nunca verduras ni fruta, fabrican ellos mismos en sus riñones la vitamina C, ya que esta vitamina no se encuentra en productos de origen animal: ni en carnes, ni en pescados ni en el alimento vivo (insectos, ratones). Sin embargo, el resto de vitaminas los reptiles carnívoros las toman de sus presas.
Podemos nosotros enriquecer el contenido en vitaminas de las presas que daremos a nuestro reptil alimentándolas previamente con alimentos vegetales ricos en vitaminas. A los insectos, como grillos o langostas, les daremos zanahoria, tomate, calabaza, naranjas, manzanas o ciruelas, alimentos ricos en provitamina A.

Si además, les añadimos frutos secos y cereales enteros al menú de los insectos el contenido en vitamina E del alimento para nuestro reptil será mayor.
Para los reptiles, como las serpientes, que se alimentan con presas mayores, como ratones y ratas podemos aplicar el mismo esquema.

La vitamina C no la pueden tomar los reptiles con dietas carnívoras de la comida, sin embargo la sintetizan ellos mismos, por lo que la falta de vitamina C no tiene porque afectar a nuestro reptil si está sano (las enfermedades del riñón pueden impedir que el cuerpo produzca esta vitamina).
Otra vitamina que sintetizan los animales es la vitamina D, aunque también se encuentra de forma natural en alimentos como la leche, el pescado y los huevos.

La vitamina K se produce en el intestino de los animales, pero son las bacterias que la sintetizan y no el propio animal. La vitamina K también se encuentra en algunos vegetales, como la alfalfa, la lechuga o los espinacas.
La falta de vitamina K puede causar problemas para que coagulen las heridas ya que esta vitamina participa en la coagulación.
Afortunadamente, la falta de vitamina K sólo se da en pocas situaciones que, en la mayoría de casos, son debidas a tratamientos con antibióticos que destruyen las bacterias productoras de vitamina K. Cuando se dejan de dar estos medicamentos al reptil, la flora microbiana normal del intestino se recupera y con ello se soluciona el problema de la hipovitaminosis K.


Los reptiles son muy sensibles a la falta de algún nutriente de su dieta, sobre todo a la falta de vitaminas y calcio.
Los animales dependen por completo del aporte de calcio a través de la comida para el buen desarrollo de su esqueleto, así como una buena salud general.

La vitamina D3 la pueden sintetizar los animales a partir del sol, aunque su administración en el alimento de estos animales es muy conveniente, especialmente si los reptiles se mantienen en un terrario al interior.

La falta de alguna vitamina repercute negativamente en la salud del animal. Así, por ejemplo tiene mucha influencia la vitamina A con la salud de los ojos, sobre todo en tortugas de agua.

Para prevenir muchos de los problemas del futuro derivados de una mala alimentación, podemos complementar la dieta de nuestro reptil con alimentos muy ricos en vitaminas y/o minerales.

El hígado es una buena fuente de vitaminas liposolubles ya que es el lugar donde se almacenan en un animal, aunque principalmente se halla la vitamina A.
Los huevos son muy ricos en todas las vitaminas liposolubles (A,D,E y K) y son, por lo tanto, una buena alternativa al hígado.

La harina de huesos, la harina de pescado o los huesos de jíbia contiene mucho calcio y es especialmente indicada para la formación del caparazón de las tortugas jóvenes.

Las frutas y verduras frescas son alimentos con un gran contenido en vitamina C. De ahí la importancia de suministrar comida fresca a nuestros reptiles herbívoros para evitar los problemas de la falta de esta vitamina: dificultad de mudar (disecdisis) y roturas de la piel, propensión a las infecciones, sobre todo las de la boca (estomatitis), hemorragias en la boca (gingivitis) y en otras zonas y debilidad general, entre otros síntomas del escorbuto.
Ello se debe a que la vitamina C cumple una función muy importante en el sistema inmunitario ayudando a combatir las infecciones, Interviene en los procesos de cicatrización de las heridas y participa en el desarrollo y reparación del tejido conjuntivo y, por lo tanto, también en la formación de la dermis (un tipo de tejido conjuntivo) que fortalece la piel. La vitamina C participa en la síntesis del colágeno. Una deficiencia de esta vitamina repercute en la elasticidad de la piel y, como resultado, causa problemas de muda en los reptiles.
Por otra parte, los reptiles son capaces de producir la vitamina C en los riñones, por lo que la falta de esta vitamina C o hipovitaminosis C no es muy frecuente en reptiles, salvo casos de enfermedad renal (los animales no pueden fabricar vitamina C) en reptiles alimentados con dietas pobres en vitamina C.

Los alimentos ricos en oxalatos, como los espinacas, las acelgas o el ruibarbo, impiden que el calcio se absorba adecuadamente, por lo que se deben evitan los menús con una gran cantidad de este tipo de alimentos para prevenir problemas de falta de calcio, especialmente si tenemos animales herbívoros estrictos, que consumen una gran cantidad de plantas.

El germen de trigo y los frutos secos, como las nueces, son muy altos en vitamina E. Por lo que es muy conveniente ir administrando este tipo de alimentos en la ración de nuestro reptil para prevenir problemas de falta de apetito, problemas en el músculo del corazón (cardiomiopatía) que impiden que el corazón bombee sangre correctamente y un problema de hígado bastante grave (esteatosis o lipidosis hepática) caracterizado por la acumulación en este órgano de grasa con consecuencias como diarrea, abdomen hinchado o extremidades caídas causados por el propio daño del hígado. La acumulación de grasa como consecuencia de la falta de vitamina E también se puede dar en los nódulos linfáticas y aparecen entonces hinchados.
La vitamina E es un potente antioxidante natural. Los problemas que tienen los animales como consecuencia de la falta de vitamina E se deben a la oxidación y deterioro que experimentan las células de los órganos de los animales por los efectos negativos de los radicales libres que se generan de forma natural en el metabolismo o por exposición a factores ambientales como la luz ultravioleta del sol.
Los reptiles carnívoros en cautividad alimentados con una gran cantidad de pescado son los que habitualmente tienen falta de vitamina E. Sin embargo, estos mismos animales cuando viven en libertad no sufren estos problemas. La razón está en el tipo de grasas que tienen el pescado. Este alimento está compuesto por una fracción muy importante de lípidos insaturados ( poliinsaturados especialmente) que se oxidan con facilidad. La vitamina E actúa de antioxidante porque en presencia de otra sustancia susceptible de oxidarse se oxida la vitamina E antes que ella (en este caso los ácidos grasos insaturados del pescado). La vitamina E oxidada ha perdido su función y es como si no estuviese. Por lo tanto, el pescado poco fresco o en mal estado causa el deterioro de la vitamina E y la falta de vitamina E en reptiles que son alimentados con esta comida.
Lógicamente, los reptiles salvajes (excepto cuando se alimentan de carroña) consumen pescado muy fresco, de ahí que la falta de vitamina E o hipovitaminosis E sea, prácticamente, un problema que se da en los animales exóticos en cautividad.

En las serpientes los problemas alimentarios de falta de vitaminas o minerales son mas raros porque consumen las presas enteras (incluido todo su esqueleto).

A parte de dar alimentos muy ricos en vitaminas y calcio, como hígado, huevos, harina de pescados, frutas y verduras y de tener la precaución de alimentar a nuestros reptiles con alimentos frescos y en muy buen estado, entre otras de medidas para prevenir los problemas de salud causados por la alimentación, podemos usar los complementos alimentarios o nutritivos. En el mercado existen complementos vitamínicos y minerales formulados para los reptiles.

El aceite de hígado de bacalao es un buen complemento alimenticio natural muy rico en vitaminas A y D.


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