Las hembras de todas las especies animales pasan por 2 fases en su sexualidad:
- Fase proceptiva: En la fase proceptiva, la hembra busca a machos. Se trata de una fase activa, ya que hay un aumento de la actividad general. Equivale a la fase apetitiva de los machos. Hay una disminución en el consumo de alimento. Además, hay un aumento en la frecuencia de la micción y la hembra orina con mayor frecuencia para extender sus feromonas sexuales.
Por otro lado, la hembra que se encuentra en esta fase desarrolla conducta de monta, pese a ser una conducta sexualmente dimórfica (típica del macho). Esto permite saber, por ejemplo, cuando una vaca está en celo para hacerle la inseminación artificial. Una hembra que está en celo puede montar a otras hembras.
- Fase receptiva: La fase receptiva es aquella en la que la hembra acepta la cópula. Es la fase pasiva y equivale a la fase consumatoria de los machos. En la fase receptiva hay el reflejo de inmovilidad, donde la hembra permanece inmóvil frente a un macho esperando a ser montada.
Las gatas y los roedores muestran una conducta muy vistosa llamada lordosis. Una gata con lordosis mantiene las patas posteriores un poco levantadas con respecto a las delanteras, la cola en un lateral y la espalda en forma de U.
La yegua, sin manifestar lordosis, presenta su parte posterior al macho. Además, algunas yeguas hacen el centelleo clitórico consistente en sacar y volver a guardar su clítoris en el prepucio del clítoris.
La conducta sexual, a diferencia de los machos, es estrictamente dependiente de las hormonas sexuales producidas en los ovarios. Ello explica porque la castración es muy efectiva para interrumpir la conducta sexual en las hembras. Al extirpar los ovarios, se interrumpe la producción de hormonas sexuales, lo que causa la desaparición de la conducta sexual.
Sin embargo, en la yegua, la ausencia de ovarios, es suplida por las glándulas suprarrenales (glándulas endocrinas situadas encima de los riñones), ya que éstas son capaces de producir la cantidad necesaria de hormonas sexuales para mantener la conducta sexual.
En los primates, entre ellos la mujer, la conducta sexual es independiente de las hormonas sexuales, como sucede con los machos de todas las especies animales.
El celo o estro es el periodo de tiempo en que la hembra tiene conducta sexual completa. En el celo, la hembra muestra tanto la fase proceptiva o de búsqueda del macho como la fase receptiva o de aceptación de la cópula.
Por lo tanto, mientras que el macho manifiesta conducta sexual durante todo el tiempo (bajo los estímulos adecuados), la hembra únicamente manifiesta conducta sexual durante un corto periodo de tiempo (durante el celo).
Según si en la especie animal la estación tiene algún efecto sobre la conducta sexual o no, hablamos de especies estacionales y de especies no estacionales, respectivamente. Son especies estacionales la oveja, la gata y la yegua. Son especies no estaciones la perra, la vaca o la cerda.
La única manifestación externa del ciclo ovárico de los animales domésticos es el ciclo estral (ciclo de los celos) ya que no tienen menstruaciones. Se habla de ciclo estral como sinónimo del ciclo ovárico. En el ciclo ovárico hay maduración de un folículo, o lugar donde se desarrolla el ovocito, y expulsión de un ovocito o célula femenina que se transformará en un óvulo maduro. La ovulación en perras se sitúa normalmente al inicio del celo. Para el resto de mamíferos domésticos, la ovulación se sitúa al final del celo.
Hay pocos mamíferos que no tienen celos. La especie humana, junto con los demás primates, es una excepción en este sentido. La mujer, en lugar de tener celos, tiene menstruaciones, por lo que se habla de ciclo menstrual como sinónimo del ciclo ovárico, ya que la señal que indica que está la mujer en un ciclo ovárico es la menstruación. La menstruación representa el inicio del ciclo sexual femenino o ciclo menstrual. El ciclo menstrual dura unos 28 días.