A partir del siglo XV, gracias a la aparición de la imprenta y al interés por las plantas medicinales, se empiezan a publicar herbarios que combinan textos e ilustraciones, y los dibujos son cada vez más esmerados y leales con la morfología de las plantas que representan. El 1543, el médico alemán Leonhart Fuchs publica un gran herbario en dos volúmenes donde, por la vía de precisas ilustraciones, hace completas descripciones de las plantas. La exactitud de sus dibujos permite reconocer las estructuras propias de cada especie, y las flores, las hojas y los frutos aparecen ilustrados en las diferentes fases de desarrollo. Hoy en día, algunos botánicos aseguran que sus representaciones nunca han estado superadas con respecto a fidelidad, claridad y sencillez; características que, por otra parte, son imprescindibles en el dibujo científico, no sólo en el campo de la botánica, sino en el terreno de la ciencia en general.
Goethe, el gran pensador del romanticismo alemán del siglo XVIII, en su obra " La morfología de las plantas" refiriéndose a los ilustradores y grabadores, dice: Quien quiera reproducir, hacer resurgir el objeto, tendrá que comprenderlo en profundidad; si no es así, la imagen tan sólo reflejará una apariencia y no el producto de la naturaleza.
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