¿ Cómo evitar congelarse ?
¿ Cómo protegerse en el campo de las congelaciones?
Consejos generales para prevenir las congelaciones
Para evitar que las partes más expuestas al frío se congelen se deberían tener en cuenta los siguientes consejos:
Utilizar la ropa adecuada : La ropa constituye la protección esencial del organismo frente al frío. Debemos abrigarnos adecuadamente para impedir que el calor corporal sea absorbido por una atmósfera más fría. La mejor manera es utilizar ropa interior de algodón y ropa de lana por encima de esta. Un buen abrigo o anorak encima de un buen jersey de lana se hace necesario cuando el frío es elevado. Las manos y los pies son muy susceptibles al enfriamiento. Protegeremos las manos con unos guantes de piel, mejor si utilizamos manoplas, en las que todos los dedos a excepción del pulgar quedan sueltos. Protegeremos los pies con calcetines gruesos de lana y botas de piel. De igual manera hay que proteger las mejillas y las orejas, dos zonas en las que pueden producirse heladas fácilmente. Una buena bufanda, un pasamontañas o un gorro ayudaran a proteger estas partes más sensibles.
Hay que hacer constar que es muy importante que la sangre circule bien por el organismo. Las ropas muy ajustadas pueden dificultar la circulación. Lo mejor es utilizar ropas holgadas y cómodas en diferentes capas que puedan añadirse o quitarse según sintamos frío o calor. Es mejor llevar diversas capas que una sola capa muy gruesa porque entre las diferentes capas se almacena aire caliente que sirve de aislante térmico.
Conviene no llevar cinturones muy ajustados o incluso prescindir de los mismos y sustituirlos por tirantes. Una manera de favorecer la circulación en las manos es quitarse los anillos o el reloj, especialmente si aprietan mucho.
Evitar mojarse o humedecerse : La piel en contacto con la ropa o zapatos mojados se congela con facilidad. Hay que evitar mojarse o salir al aire libre con ropas o zapatos mojados cuando hace mucho frío. Igualmente no debe exponerse la cabeza con el pelo mojado. Salir al exterior con el pelo mojado puede facilitar que las orejas, la nariz o las mejillas se congelen con facilidad. Por otra parte la perdida de calor corporal general es muy grande cuando tenemos la cabeza mojada. Hay que secarse bien el pelo antes de exponernos a temperaturas bajas.
Igualmente hay que tener en cuenta que el sudor acumulado en el cuerpo puede convertirse en una trampa para el propio organismo. Hay que evitar sudar cuando en el exterior hace mucho frío para que este sudor posteriormente facilite la perdida de calor. Si notamos que tenemos demasiada calor abriremos un poco nuestra ropa para que desaparezca el sudor antes que este moje las prendas interiores.
Resguardarse del viento : El viento aumenta el impacto del frío sobre el organismo al ser capaz de eliminar fácilmente el calor corporal. Hay que ser sumamente prudentes en los días que hace viento combinado con temperaturas muy bajas. Si estamos en el aire libre deberemos buscar algún lugar protegido del viento para evitar la congelación.
Evitar el alcohol y el tabaco : El alcohol y el tabaco disminuyen la circulación periférica por lo que hacen más fácil que nuestros miembros se congelen. Contrariamente a lo que se piensa, beber unas copas no ayudará a darnos más calor sino que facilitará que podamos congelarnos con mayor facilidad.
Ingerir comidas calientes: Las comidas o bebidas calientes proporcionan calor al organismo. Comer una buena sopa caliente o beber un vaso de leche bien caliente ayudará a prevenir las congelaciones.
Ver los síntomas de congelación en otra persona: La mayoría de las personas no son conscientes de que se están congelando. Si estamos con otra persona, podremos observar los cambios que se producen en la otra persona y esto nos ayudara a prevenir daños mutuos. Entre los signos más evidentes que la persona comienza a estar afectada por el frío es que sus mejillas o la nariz adquieren un tono rosado. Estos son los primeros signos que nos indican que debemos protegernos del frío para evitar la congelación. Síntomas mas evidentes son la decoloración en la piel de los labios, las mejillas, las orejas, la nariz o las mejillas. Síntomas más graves que indican un posible congelación son la presencia de una piel dura, sin elasticidad y de color muy blanco.
Evitar congelarse en el campo
Además de los consejos anteriores hay que tener en cuenta una serie de recursos que pueden salvarnos de la congelación cuando nos perdemos en el campo o en la montaña.
Protegerse en un lugar cerrado o protegido de los vientos : Si nos perdemos en el campo, intentaremos buscar algún lugar cerrado que nos proteja de la humedad ambiental y del viento. Existe la creencia que debemos caminar constantemente para evitar la congelación. En muchos casos, las personas se congelan por el camino sin darse cuenta ya que el frío produce un adormecimiento general en el que el individuo no aprecia como se va congelando.
Cuando hayamos encontrado un lugar resguardado ( una cueva, una pared, unas rocas salientes, etc) buscaremos algún material que pueda servir de aislante del suelo. Si el tiempo es frío pero seco pueden servir algunas ramas como lecho. Podemos recoger otras ramas para colocarlas encima a modo de mantas. Una vez protegidos por debajo y por encima, lo mejor es introducir las propias manos en el cuerpo, colocándolas debajo de las axilas o entre los muslos. Doblaremos el cuerpo en forma de ovillo, con la cara pegada lo máximo posible al pecho y los pies cubiertos por las propias nalgas.
Es importante tener en cuenta que los lugares más bajos del terreno son los menos adecuados porque en ellos se acumula la humedad y existe mayor probabilidad de que hayan más animales peligrosos. Es mejor buscar un lugar más elevado donde haya una mejor ventilación aunque debe estar protegido del viento.
Construir un refugio: Existe una técnica de supervivencia que, si bien no resulta ecológica, puede ayudar a salvar nuestras vidas del frío cuando nos encontramos en la montaña y no encontramos un refugio natural que nos proteja del viento y del frío. Consiste en romper un pequeño árbol de manera que la copa quede doblada formando una pequeña cabaña con respecto al tronco. Utilizaremos ramas de otros árboles para cubrir los espacios que quedan abiertos entre las ramas del árbol doblado y para confeccionar el lecho. En caso de que el suelo este nevado, retiraremos la nieve de debajo del árbol.
Un refugio más sencillo consiste en utilizar un tronco caído. Se buscan ramas de árbol y se colocan en un costado del mismo en forma de tejado. Se cubre el suelo con otras ramas para protegernos de la humedad.
En terrenos con mucha nieve puede realizarse un refugio en la nieve. Para ello se elegirá un árbol debajo del cual haya un buen manto de nieve. Se realizará un circulo debajo de la nieve y alrededor del tronco. Se quitará la nieve de dentro del circulo con la ayuda de alguna piedra o rama. Se aprisionaran los laterales para impedir que la nieve caiga dentro del círculo. Posteriormente se colocara una rama de otro árbol que sirva de tapadera y se forrara el centro del circulo con ramas o hierba seca.
Evitar congelarse dentro del coche
La mayoría de la gente no es tan aventurera como para llegar a situaciones tan extremas como las anteriores. Sin embargo si que puede resultar más fácil quedarse colgado en la carretera si se estropea el coche y no podemos regresar a casa. En este caso es mejor quedarse dentro de él que intentar desplazarse a buscar ayuda fuera del mismo si el tiempo es muy frío. Si disponemos de combustible, dejaremos el motor en marcha con la calefacción puesta. Si hace mucho frío protegeremos las ventanas con las fundas de los asientos, papel de periódico, moquetas o lo que tengamos a mano.
Dentro del coche es conveniente llevar siempre una manta . La manta nos ayudará a conservar el calor. También es conveniente llevar una caja hermética y protegida de la humedad con cerillas en la que se incluya un trocito de piedra de pedernal . Quizás nunca necesitemos hacer uso de las mismas, pero con las cerillas se puede encender un fuego en algún lugar resguardado que nos puede proteger del frío.
En caso de no disponer de cerillas tenemos la oportunidad de realizar fuego uilizando la gasolina y la batería del coche. Para ello, mojaremos una gasa con gasolina y provocaremos chispas juntando los dos terminales de la batería.
Más información sobre el tratamiento natural de las congelaciones en en el listado superior.
|