Aunque el polen resulta muy adecuado para todas las personas, excepto aquellos que tienen alergia al polen, está especialmente indicado en casos de convalecencia o para prevenir la aparición de enfermedades al dotar al organismo de una mayor resistencia contra las mismas. Es igualmente ideal cuando se tenga el ánimo bajo, o cuando nos encontramos cansados.
Las personas con anorexia, pueden incrementar su deseo de ingerir alimentos después de tomar polen durante algunos días. Con ello pueden recuperar peso y encontrarse mejor. Los estudiantes, cansados o débiles, física o mentalmente, pueden renovar sus fuerzas , su deseo de estudiar o su falta de memoria. Los trabajadores que realizan grandes esfuerzos físicos, los deportistas, excursionistas, amas de casa, etc pueden aprovecharse de sus propiedades energéticas y revitalizantes para resistir mejor el esfuerzo diario.
Aquellas personas que sufran de estrés, de nerviosismo, se sientan irritados o deprimidos habitualmente o experimenten una depresión de otoño-invierno o una depresión post-parto pueden mejorar su condición con el uso del polen.
El polen no representa el antídoto para la eterna juventud aunque si que puede mejorar las condiciones de las personas mayores. Al tener un efecto rejuvenecedor sobre las células del organismo, puede retrasar los síntomas del envejecimiento. De la misma manera, tiene un efecto reconstituyente y remineralizante para los niños así como para las mujeres embarazas o lactantes tanto para las propias madres como para el feto o futuros bebes.
Un buen remedio contra la anemia
El polen resulta especialmente indicado en casos de anemia. Su capacidad para incrementar la producción de glóbulos rojos puede ayudar a resolver los síntomas negativos de esta enfermedad ayudándoles a recuperar sus fuerzas y a sentirse mejor.
Igualmente puede resultar útil en aquellos casos en que se produzca perdida habitual de sangre, tal como ocurre en personas que habitualmente sangran por la nariz o mujeres con reglas muy abundantes.
Un regulador de las funciones digestivas
La capacidad del polen para regular el funcionamiento del aparato digestivo ha sido ampliamente reconocida. El polen no solamente posee propiedades digestivas por lo que ayuda a combatir las malas digestiones sino que es capaz de controlar tanto la diarrea como el estreñimiento.
El polen posee propiedades bactericidas y antiinflamatorias. La primeras pueden ser capaces de eliminar o inhibir el desarrollo de numerosas bacterias responsables de putrefacciones intestinales que originan muchos problemas intestinales, como dolor de vientre, flatulencias, diarreas, etc. Por otra parte, sus propiedades antiinflamatorias ayudan a rebajar la hinchazón y reducen el malestar que estas anomalías conllevan.
Las propiedades laxantes del polen proceden principalmente de su riqueza en fructosa. Su riqueza en enzimas ayuda a digerir mejor los alimentos favoreciendo el trabajo del hígado por lo que resultará indicado en casos de insuficiencia o debilidad hepática.
Una ayuda para las dolencias respiratorias
Las propiedades antibacterianas y antiinflamatorias del polen pueden aprovecharse para mejorar los síntomas relacionados con problemas del aparato respiratorio., tales como resfriado, gripe, anginas, etc.
¿ Polen para la alergia al polen? Algunos terapeutas han indicado el uso del polen para el tratamiento de los síntomas de la alergia primaveral. Dado que esta alergia se produce precisamente por alergia al polen, parece un contrasentido tomar el mismo producto que causa la reacción alérgica.
Los que defienden esta teoría argumentan que dosis mínimas de polen, especialmente seleccionadas de unas determinadas plantas, podrían actuar como desensibilizadores de los pólenes alergénicos. Es decir, igual que ocurre con las vacunas, tomar pequeñas cantidades de polen puede preparar el organismo para ser más resistente por lo que reaccionaría mejor cuando se vea en contacto con pólenes alergénicos si esta previamente preparado.
Ante esta opinión, la mayoría de los terapeutas creen que resulta demasiado peligroso utilizar este método porque nadie puede asegurar que una pequeña cantidad de polen alergénico haya podido mezclarse con el polen que se utiliza para este tipo de terapia. Ante esta probabilidad deducen que es mejor adoptar otro tipo de remedios naturales para tratar la alergia primaveral.
Una ayuda para la próstata y para el aparato genital masculino
La riqueza en zinc y su contenido en vitamina E resultan especialmente interesantes para el tratamiento de los problemas de próstata.
El cinc inhibe la producción de dihidrotestosterona cuyos niveles elevados están relacionados con el aumento no canceroso de la próstata. Un aumento de cinc en las células de la próstata parece resultar eficaz en la prevención y tratamiento de la hiperplasia prostática benigna.
La vitamina E, entre otras muchas propiedades, además de propiedades antiinflamatorias, muy adecuadas para prevenir la inflamación de la próstata, posee propiedades antitumorales capaces de inhibir el crecimiento de las células cancerosas, especialmente en el cáncer de mama, de colon y de próstata.
Por otra parte, el polen puede ayudar a mejorar algunos problemas del aparato genital masculino. Resulta especialmente útil en casos de falta de deseo sexual o impotencia.
Un buen complemento para mejorar la visión
Los ojos son órganos que resultan especialmente afectados por la oxidación celular. Los problemas de visión, a medida que nos hacemos mayores, aumentan tanto por malos hábitos oculares como por la acción de los radicales libres que afectan las células de los órganos de la vista.
La capacidad antioxidante del polen de abeja, junto con el zinc y la vitamina C convierten al polen en un buen complemento para mejorar la visión y prevenir la aparición del cansancio ocular u otras enfermedades de la vista, como la degeneración macular, la falta de visión nocturna, las cataratas, etc.
Un remedio para la salud de la piel
El uso interno del polen de abeja mejora las condiciones de la piel. Ayuda a mejorar el estado de la misma, que, después de unos días de tomarlo, aparece más fina y más suave. Resulta útil para disminuir el acné, las arrugas o el exceso de grasa.
El polen de abeja entra en la composición de numerosas cremas y dietas para el cuidado de la piel. Una cura de zumo de peras o una cura de fresas puede incluir este complemento para favorecer el metabolismo. El polen puede también formar parte de las dietas desintoxicantes que tanta salud aportan a la piel y al organismo en general.
¿ Cómo consumir el polen de abeja?
Lo más frecuente es comprar polen de abeja en supermercados o tiendas de alimentación natural en forma granulada. Se pueden tomar de 1 a tres cucharadas, mezcladas con la leche o el yogur. Es mejor tomarlo en el desayuno.
También podemos comprar polen de abeja en forma de pastillas o comprimidos.
Contraindicaciones y efectos secundarios
Deben evitar comer polen aquellas personas que tengan asma, alergias al polen o que sean alérgicos a las picaduras de abeja.
Las personas que nunca han ingerido polen de abeja deberían hacerlo en pequeñas cantidades al principio. De esta manera podría evitarse una posible reacción alérgica seria. En caso de que se presente picor en la garganta, hormigueo en la lengua, enrojecimiento de la piel o problemas respiratorios debe dejar de tomarse y consultar con el médico.
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