Toxicidad: Esta planta, por su capacidad para irritar el parénquima renal, no resulta recomendada en casos de enfermedades de los intestinos y de los riñones ( nefritis, insuficiencia renal, prostatitis, etc.) .
Igualmente no deben tomar preparados de enebro las mujeres embarazas o lactantes. En caso de embarazo, el enebro puede producir fácilmente abortos al excitar las contracciones del útero. Esto es especialmente destacable en caso del aceite esencial.
Los preparados de enebro no resultan adecuados para los niños pequeños.
El aceite esencial es muy tóxico cuando se ingiere en dosis superiores a las permitidas. Produce irritaciones muy fuertes en el intestino y en los riñones. Su ingestión excesiva puede conllevar la aparición de diarrea, dolor de estómago o de riñones, sangre o albúmina en la orina ( hematuria y albuminuria), hipertensión, aumento de la frecuencia cardíaca. Este aceite se considera que tiene propiedades narcóticas y estupefacientes.
En uso externo, el aceite esencial debe diluirse para que no produzca irritaciones o ampollas en la piel. Incluso diluido, puede producir reacciones adversas ( dermatitis, congestión nasal, vesículas, etc) en personas sensibles o alérgicas. En este caso, debe suspenderse el tratamiento.
Los pacientes con diabetes deberán consultar con el médico sobre la utilización de este remedio ya que su uso puede alterar los niveles de azúcar en la sangre.
Los tratamientos con enebro no deben prolongarse durante mucho tiempo para evitar que produzca daños por acumulación. Los tratamientos superiores a 4 semanas deben estar controlados por el médico.
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