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ADAPTACIONES
DEL OSO POLAR

Adaptaciones de los animales



Adaptaciones del oso polar al medio ambiente

El oso polar presenta adaptaciones relacionadas con el frío basadas en:

- Grueso pelaje: El pelaje muy tupido del oso polar le sirve para minimizar las pérdidas de calor corporal y asegurar la homeotermia, es decir, para conseguir mantener constante la temperatura de su cuerpo pese al frío.

- Capa de grasa subcutánea: Con el mismo objetivo que el grueso pelaje, el oso polar tiene una grasa de capa subcutánea, de hasta 11 cm de espesor, para impedir las pérdidas de calor de su cuerpo.

- Orejas pequeñas: Las orejas pequeñas le sirven al oso polar para minimizar las perdidas de calor corporal.

- Implantación diferida: La implantación diferida sirve para que el futuro embrión permanezca en estado latente hasta que las condiciones ambientales sean más favorables para el parto y cuidado de la descendencia por parte de la madre.

- Zarpas poderosas: Las zarpas le sirven al oso polar para desplazarse con seguridad sobre el hielo y evitar las caídas. Con sus uñas, este mamífero marino se agarra a la superficie deslizante. Las garras también le sirven para cazar las focas y para nadar. Las plantas de los pies del oso polar tienen pelos hirsutos que le protegen del frío.

- Madrigueras: El oso polar vive en madrigueras excavadas en tierra a una profundidad de varios metros entre las raíces de árboles coníferos.

Para liberar el exceso de calor, el oso polar se sirve de las zonas de su cuerpo que están desprovistas de pelo o de los vasos sanguíneos cercanos a la piel, como el hocico, la nariz, las orejas o las almohadillas plantares.

En los días más calurosos o después de que haya realizado actividad física, el oso polar se sumerge en aguas frías para refrigerarse.

Más información sobre las adaptaciones de otros animales en el listado superior.

 

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