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Como saber si un gato está sano

Signos de salud y enfermedad de un gato

¿Cómo tiene que ser un gato sano?

No nos tenemos que enamorar de un gato enfermo, con problemas de parásitos o un mal estado de nutrición. Sin embargo, es una muestra de buen corazón escoger a un gatito que no esté tan sano o que no sea demasiado sociable que demuestra, además, un gran valor, para quién acepta este gran desafío que representa dicha elección.

Por ello, antes que nos decidamos por el gatito que tengamos delante, deberemos realizar nuestro propio examen médico, para descartar futuros posibles problemas. Aunque cabe recordar que, pese a que algunos indicios de salud o enfermedad son obvios y los podemos percibir nosotros mismos, otros requieren la experiencia de un veterinario para percibirlos bien, por lo que debemos llevarlo al veterinario tras adquirir a la mascota, especialmente si no procede de un criador o de una tienda o refugios de animales serios y responsables y acogemos al gatito de un particular.

La primera impresión que nos de el animal que tengamos delante cuenta mucho. Un animal sano tendrá un aire de buena salud y vitalidad que no tendrá el animal enfermo. El animal sano debe estar en su peso adecuado, ni demasiado gordo ni demasiado flaco. Si al animal se le notan las costillas o tiene el vientre hinchado, es posible que esté desnutrido o que tenga parásitos.

Signos de salud y de enfermedad en un gato

Para que el animal esté sano, tenemos que observar los siguientes aspectos de la forma que se expone a continuación:

Ojos: Los ojos deben verse limpios y brillantes en un gatito sano. Los ojos que lagrimean o que presentan cualquier otro flujo pueden ser causa de alguna otra enfermedad. El tercer párpado, una capa semiprotectora transparente que tienen los mamíferos en los ojos, no debe verse, pues en condiciones normales se repliega en los extremos de los ojos y cerca de la nariz.

Nariz: La nariz de un cachorro sano no tiene que presentar secreciones. La nariz tiene que estar limpia y un poco húmeda. Un gato que tosa o estornude o que respire con dificultad puede que esté enfermo.

Boca:
Las encías tienen que ser de color rosa marcado y no tienen que verse pálidas en un animal sano. Tampoco tienen que verse signos de inflamación en la base de los dientes. En la situación ideal, los dientes tienen que estar blancos y limpios y sin manchas de sarro.

Orejas: El interior de las orejas de un gatito sano tiene que verse limpio o con poca cera. Unas orejas sucias y el gesto de sacudirse el animal la cabeza frecuentemente son síntomas que hacen sospechar de la presencia de ácaros del oído. Acabar con estos parásitos suele requerir mucho tiempo de tratamiento.

Piel y pelo: La piel debe estar limpia y sin grietas y tiene que estar cubierta por una densa capa de pelaje lustroso. Si observamos parches calvos, cabe la posibilidad que este animalito que tengamos delante tenga tiña, una infección causada por un hongo parásito que se nos puede contagiar a las personas. Podemos observar la presencia de pulgas en su pelaje, aunque estos insectos parásitos son demasiado pequeños y rápidos como para detectarlos muchas veces, aunque podremos ver sus excrementos, restos parecidos a la pimienta molida, si el animal está parasitado de pulgas. Algunos gatitos pueden volverse anémicos si están muy infestados de pulgas por la gran cantidad de sangre que extraen al animal que parasitan en caso de estar en gran número.

Cola: La cola tiene que estar limpia y seca. La presencia de restos de excrementos en la cola o bien la humedad pueden ser indicio de que el animal esté enfermo.

Consejos para la buena salud del gato

Dicho todo esto, tenemos que advertir que, en el caso del gato, la conducta es el mejor indicativo de una buena o mala salud. Ello se debe a que en el gato, más especialmente que en el perro, hay una mala exteriorización de los problemas que sufre orgánicamente, por lo que un gato enfermo nos puede pasar totalmente inadvertido a simple vista observando. Por ello, nos fijaremos en como se comporta sin estrés, si está tranquilo y alegre cuando está en su medio, alejado de nuestra presencia que, por no conocernos, le puede resultar amenazadora.

La situación ideal es que el gatito venga con un certificado de salud del refugio de animales que lo entrega en adopción o del criador que lo compramos, pero, si no es así, deberemos presentarlo a un veterinario para asegurarnos que no tenga enfermedades graves.

La más grave de las enfermedades infecciosas que afectan a los gatos es la leucemia felina. Pese a que muchos gatos conviven con el virus durante años sin mostrar problemas, más tarde o temprano este animal será una gran preocupación para nosotros acompañada de muchos gastos veterinarios. La vacunación es el mejor sistema para evitar que el gatito sano enferme de este grave virus.

En el caso de los parásitos, las lombrices intestinales son el principal problema de un gato. El veterinario será quien revise si nuestro gato tiene lombrices y prescribir un tratamiento cuando sea necesario.

Nunca debemos exponer a nuestro/s gato/s a las enfermedades al juntarlos con un ejemplar recién llegado que esté enfermo, mejor es asegurarnos que esté sano con ayuda de un veterinario.

* Información relacionada: Características del gato doméstico

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El contenido de este artículo es informativo. Le recordamos que la comercialización y tenencia de las especies animales exóticas están sujetos a la legislación de cada país.

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