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Animales salvajes


LA MANADA DE LOBOS Y PERROS

 



Animales que viven en manada

Muchos animales viven en manada. La manada les proporciona a los miembros que la constituyen seguridad y alimento, puesto que los miembros de la manada cooperan entre sí para cazar y conseguir comida.

Los grandes herbívoros como la gacela, el ñu, el bisonte o el impala se benefician de la vida en grupo. Incluso el león vive en manada, pues es el único felino social. Los cánidos pueden ser animales solitarios, como el zorro, pueden vivir en pareja, como es el caso del chacal o pueden vivir en manada como sucede con el coyote, el lobo o el perro.




¿Cómo es la manada?


Los animales que viven en manada tienen una estructura social que puede contar con un número de individuos que varía de 2 en la fase inicial hasta 15. El número de ejemplares que tiene la manada depende de los recursos alimentarios del territorio donde viven.

La manada presenta una estructura bien organizada y sus componentes se relacionan entre sí, comunicándose y cooperando.

La manada tiene un orden jerárquico perfecto. Hay un líder (el macho alfa), un grupo intermedio y los inferiores jerárquicos (los cachorros y los adultos más débiles).

El jefe de la manada de lobos siempre es un macho llamado macho alfa. La hembra de rango jerárquico superior se conoce como hembra alfa. En cambio, en los perros puede ser un macho o una hembra.

La pareja de rango jerárquico superior es la única que se aparea una vez al año. Mientras que el perro se aparea dos veces al año. El macho alfa es el único que puede aparearse, por lo que es el sujeto más fuerte, más inteligente y más buen cazador. De lo contrario, podría suponer la ruina en términos de supervivencia de la especie ya que su material genético es el que garantizará la continuidad de la especie. Cuanto mayor sea la calidad del macho alfa, mayores posibilidades de supervivencia tendrán sus descendientes.

Los miembros de rango jerárquico inferior son los que tienen menos privilegios. No se pueden reproducir, comen los últimos y deben tumbarse muchas veces al día para mostrar respeto y sumisión al jefe.



Cómo solucionan sus conflictos los miembros de la manada


Cuando dos parejas cazan juntas por primera vez puede darse el caso que uno de los dos machos puede ser más buen cazador que el otro. En este caso, el macho que caza peor le confiere el papel de macho alfa al macho que caza mejor. Sin embargo, pueden haber enfrentamientos porque ambos machos no piensan ceder. No obstante, no hay una verdadera pelea y en muchas ocasiones tan solo es una ritualización de desafío, ya que la muerte del macho más débil supondría un despilfarro en términos de la biología.

Antes de morderse, los dos machos de lobo o perro siguen un repertorio de posturas corporales y mímica. Son señales de dominancia: orejas erguidas y dirigidas hacia adelante, cabeza y cola alta, mirada fija, cuerpo rígido e hinchado. Son señales de sumisión: orejas hacia atrás, cola entre las patas, mirada baja y huidiza, cuerpo encogido...

El lobo puede mostrar dominancia y sumisión a la vez, como enseñar los dientes con la cola entre las patas.

El resultado final se da cuando el individuo que se rinde muestra el vientre como señal de sumisión o termina por huir porque no acepta someterse pero tampoco puede dominar al rival. Los combates con finales trágicos son rarísimos en el lobo. Sin embargo, en el perro no es así.

Ante un gesto de sumisión, el rival no ataca por un curioso fenómeno llamado mecanismo de inhibición transmitido genéticamente. El mecanismo de inhibición que permite a los animales que viven en manada, cuando entran en conflicto, evitar males mayores es adquirido por los lobos y los perros cuando son cachorros. Los cachorros al tumbarse se dan cuenta que tranquilizan a un padre agresivo o a una madre demasiado inquieta.



Abandono de la manada


La manada no tiene una estructura fija e invariable. Si el número de componentes es demasiado elevado en relación con el alimento disponible algunos individuos se marcharán. No son los miembros de rango inferior los expulsados sino las hembras jóvenes que se ponen en celo y entran en conflicto con la hembra alfa. Al irse una hembra joven le acompaña un macho joven que formará una nueva pareja en otro territorio distinto al de la manada de donde procedían porque éste ya no les pertenece.

También puede abandonar la manada la antigua hembra alfa que ha perdido el desafío frente a una hembra joven, a la que la sigue uno o varios machos jóvenes.

Si el macho alfa es ya demasiado viejo y ha sido derrotado por un macho más joven, termina por irse solo a la espera de encontrar una compañera solitaria o bien permanece en los límites de la antigua manada sin tener la posibilidad de aparearse y conformándose con los restos de comida dejados por sus antiguos compañeros. Estos lobos marginados, llamados lobos periféricos, tienen una esperanza de vida corta, lo que sirve para la conservación de la especie, ya que los sujetos demasiado débiles no son ya útiles.

Con la disgregación de la manada la madre naturaleza evita que los recursos alimentarios de un territorio se exploten demasiado y, al mismo tiempo, garantiza las posibilidades de supervivencia de la especie diseminándola por un territorio más amplio.

La manada no acepta con facilidad la incorporación de miembros que la habían abandonado ni de ejemplares extraños.



Territorio de la manada


El territorio es el lugar donde vive la manada. El territorio le proporciona a los componentes de la manada alimento, refugio y espacio donde reproducirse.

Los animales territoriales son aquellos que defienden su territorio. El invasor puede representar un peligro, si es un depredador, o puede representar competencia alimentaria o sexual, cuando se trata de un miembro de la misma especie. Un miembro de la misma especie competirá por la comida o por hembras.

Los lobos y los perros machos marcan los límites de su territorio con orina. De este modo, sus congéneres saben muy bien las fronteras que no deben traspasar. Cuanto más dominante es el perro o el lobo y más seguro de sí mismo es, más levanta la pata para marcar bien arriba.

Un lobo ajeno a la manada supera los límites del territorio por:

- ser un individuo solitario dominante que intenta desafiar al líder

- ser un individuo solitario desesperado que quiere entrar en la comunidad y está dispuesto a aceptar la supremacía del actual jefe.

- ser un lobo que ha abandonado la manada, pero que quiere regresar a ella.

El extraño puede llegar a ser aceptado siempre que acepte su sumisión y exprese de un modo claro y evidente sus intenciones de total sumisión. Los nuevos miembros de la manada o el miembro que regresa a su antigua manada deben exagerar sus rituales de sumisión, porque se trata del primer cara a cara con el jefe o porque dejar la manada supone faltar al respeto del jefe.

Los extraños muy a menudo no son aceptados por la manada y encuentran bastante más lógico huir que insistir.


La manada en los perros



Los perros son animales que viven en manada y en toda manada hay un líder al que sigue el resto de la manada.

Desde que un perro entra en nuestra casa, debemos hacerle entender que nosotros somos su líder y, por lo tanto, debe obedecer nuestras órdenes.

En la naturaleza, el líder de la manada es afectuoso y bondadoso y no es en ningún momento intimidante, ya que tiene confianza en sí mismo, por lo que con nuestro perro no debemos ser bruscos, ni debemos gritarle o pegarle. Basta con ser firmes y tratarle con esa firmeza tanto al hablar como con nuestro lenguaje corporal.

Por lo tanto, cuando decidamos castigarlo, debemos ser firmes y sobre todo tenemos que tener en cuenta que el castigo debe realizarse en el mismo momento en el que nuestro perro ha hecho algo mal. De otro modo, no es efectivo dicho castigo.

Los perros son animales sociales que están muy identificados con su manada, nuestra familia, tanto que muy pocos saben cómo enfrentarse a la vida cuando están solos. Ningún perro disfruta de la soledad. Sin embargo, algunas razas son más independientes que otras. Si nuestro horario nos exige estar fuera de casa durante buena parte del día, debemos tener en cuenta este detalle para encontrar un perro que se adapte mejor a los lapsos de tiempo en soledad y debemos saber que hacer para atenuar el aislamiento de su perro.

El Beagle o el Chihuahua son razas que no soportan la soledad. En cambio, los perros nórdicos, como el Alaskan malamute soportan mejor la soledad porque son más cercanos a los lobos y, por lo tanto, más independientes. Los mastines, dado que fueron seleccionados para la defensa y protección de las propiedades del ser humano soportan también bastante bien la soledad.



Más información sobre el perro en el listado superior.


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