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PARÁSITOS EN EL GATO

 



Parásitos del gato

La piel de los animales domésticos y la de los animales salvajes está expuesta al acoso de múltiples tipos de parásitos externos, cada uno de ellos ejerce un efecto particular sobre la piel atacada.

Las consecuencias de los parásitos externos para el gato pueden ser muy leves, desarrollando una simple picazón, hasta muy graves, como cuando nos encontramos frente a una sarna en la que hay prurito intenso (picazón) y muchas lesiones dermatológicas (de la piel).

Este tipo de parásitos que afectan y dañan la piel de nuestros animales se llaman ectoparásitos y, en algunos casos, pueden llegar a transmitir otros agentes patógenos (de enfermedad) al actuar como huéspedes intermediarios. En estos casos, el cuadro todavía es mucho más grave ya que, además de causar muchos efectos internos sobre el animal atacado.

Dentro de los ectoparásitos que pueden atacar a nuestros animales de compañía, tenemos a los ectoparásitos que viven sobre la piel alimentándose de de sus detritus y los exudados de la propia piel, como los piojos.

También podemos encontrarnos a los parásitos que viven sobre la piel, pero que de vez en cuando tienen que penetrarla dentro de la propia piel, por lo menos durante un periodo de tiempo de su ciclo biológico, ocasionando efectos cutáneos muy graves, como las sarnas.

Como consecuencias que entrañan estos parásitos sobre la piel de nuestros animales, nos podemos encontrar con diferentes grados de reacciones del organismo frente a ellos. Tendremos casos en los que únicamente aparecerá una ligera inflamación de la zona afectada y un ligero prurito y otros casos en los que el animal hasta se arrancará la piel a mordiscos del intenso prurito que le causan los parásitos y sus toxinas.

Para proteger a nuestro felino de los parásitos deberemos hacerlo siempre bajo supervisión de nuestro veterinario.


Tipos de parásitos del gato


Como parásitos del gato tenemos:

- garrapatas

- sarna demodécica
- sarna sarcóptica

- gusano del corazón (Dirofilaria immitis).
- larvas de Ancylostoma.
- larvas de Pelodera strongyloides.
- Cheyletiella blakei

- Las garrapatas son parásitos hematófagos obligados porque no puede sobrevivir fuera del cuerpo del huésped. Se alimentan exclusivamente de sangre. La vida de estos parásitos es muy larga y son muy resistentes. Las garrapatas pasan por 4 fases a lo largo de su vida: huevo, larva, ninfa y adulto.

Hay garrapatas que realizan todos estos cambios sobre el mismo huésped y en cambio hay otras que que necesitan hacerlo sobre diferentes hospedadores.

A parte de ser parásitos muy desagradables, las garrapatas tienen el riesgo de que pueden transmitir enfermedades de un animal a otro.


Las garrapatas se encuentran entre las hierbas y los matorrales, y cuando perciben un cambio de temperatura por el paso de un posible hospedador se suben a él.

Una vez situada sobre su huésped, la garrapata perfora la piel y clava su hipostoma (boca) y segrega una secreción salival (llamada cemento) para asegurar su sujeción y evitar que el sistema inmunitario del animal reaccione a su presencia. Además, la garrapata segrega sustancias que facilitan la extracción de la sangre de la que se va a alimentar. La mayor parte de ingesta de sangre es llevada a cabo por la hembra. Una única hembra puede ingerir hasta 2ml de sangre y cuando está llena puede alcanzar 200 veces su tamaño inicial.

La garrapata causa ciertas reacciones sobre el animal afectado como son: agravamiento del cuadro anémico, debilidad, reacción inflamatoria local sobre la zona donde se ha enganchado, reacciones alérgicas y también, a veces, infecciones secundarias por contaminación de otros microorganismos. Hay casos en los que incluso se ha podido provocar una parálisis ascendente como consecuencia de sus toxinas. Las garrapatas pueden transmitir agentes patógenos como virus, bacterias, filarias, babesias o ricketsias.

Primero, para solucionar el problema de las garrapatas, deberemos explorar el animal concienzudamente y eliminarlas todas. Si hay pocas garrapatas emplearemos el método casero de quitarlas de una en una, empapando primero la garrapata con un algodón y aceite o alcohol. Pasados unos segundos, mediante unas pinzas o unos guantes, arrancaremos con cuidado el parásito asegurándonos que quitamos toda su boca para que no se le haga a nuestro gato un quiste.

Si el gato está muy lleno de garrapatas lo que haremos es llevarlo a nuestro veterinario para que le haga un baño especial y elimine todas las garrapatas existentes.

Posteriormente, adquiriremos un producto especial para rociar el sitio donde vive nuestra mascota para eliminar nuevas fuentes de contagio. Además, podemos ponerle algún producto preventivo, como un collar o pipetas.


- La sarna roja o sarna demodécica esta producida por la presencia del ácaro Demodex canis que provoca una reacción inflamatoria de la piel afectada. Este ácaro forma parte de la fauna normal que existe en la piel de los animales, pero está presenta en pequeñas cantidades. Cuando el número de estos ácaros se multiplica en excesos se produce la enfermedad y suele producirse debido a problemas genéticos o inmunológicos.

Este parásito vive todo su ciclo biológico dentro de la piel y se alimenta de las células, el sebo y los restos epidérmicos, por lo que su diagnóstico se basará en raspados de la piel.

La dermocitis localizada o enfermedad causada por el ácaro Demodex cursa con zonas alopécicas pruriginosas descamadas y eritematosas de tamaño pequeño, especialmente en la cara y las patas delanteras.

Su curso es benigno y suele curarse por ella misma. En los casos de dermocitis generalizada se afectan extensas zonas de la piel, pero especialmente en la cabeza y las patas. Cuando se presenta en animales adultos, muchas veces está relacionada con que presentan una enfermedad interna o un proceso maligno al poco de aparecer el cuadro dermatológico.

- La sarna sarcóptica está causada por Sarcoptes scabiei y causa un gran prurito (picazón). Tiene un patrón de distribución muy típico afectando la zona ventral del abdomen, tórax y extremidades. Las orejas y los codos son las zonas de predilección de este parásito. El cuadro se extiendo rápidamente por todo el cuerpo del animal. Las lesiones que se ven son zonas alopécicas con erupciones papulocostrosas con infecciones secundarias a lo largo de todas las lesiones. El prurito es mucho más intenso en ambientes cálidos y la mayoría de enfermos presentación de los ganglios.

Su diagnóstico también está basado en los raspados de la piel. En estos casos los raspados cutáneos deben ser profundos y múltiples.

Su tratamiento debe iniciarse lo antes posible con baños con productos antiseborreicos para eliminar las costras y detritus. Se debe seguir con un producto acaricida. En estos casos se suelen administrar corticoides para reducir el rascado y detener la automutilación que se hace el mismo animal hasta que se eliminen los ácaros.

- El gusano del corazón (Dirofilaria immitis) se transmite por la picadura de un mosquito que ha ingerido microfilarias (gusanos en forma de hilo) de un animal infestado. Estos parásitos son responsables de los problemas cardiacos como hipertensión pulmonar, donde causan lesiones vasculares reactivas a su presencia. A medida que aumenta el número de gusanos, pueden irse desplazando hacia el corazón y pueden producir cuadros clínicos con fibrosis, neumotitis o infartos.

La filariosis canina o enfermedad del gusano del corazón es una enfermedad grave que vale tener controlada para evitar que el animal se infecte ya que, incluso el tratamiento, cuando hay muchos gusanos, es peligroso para la vida del animal.

- Las larvas de Ancylostoma no ocasionan lesiones tan importantes como en los humanos.

Este tipo de larvas se encuentran sobre las hierbas y en el suelo de terrenos y parques de climas fríos.
Estos parásitos penetran por las áreas corporales que están más en contacto con el suelo. Penetran en la capa córnea de la piel paralelo a la superficie, desplazándose con movimientos undulantes, atravesando la epidermis y llegando a la dermis.

Los signos clínicos que ocasionan las larvas de Ancylostomas en su recorrido son pápulas rojas por toda la zona del cuerpo que ha contactado con el suelo. De las pápulas se pasa al eritema (enrojecimiento de la piel) uniforme con el espesamiento de la piel y acaba por perderse el pelo de esa zona (alopecia).

Una de las zonas que más suelen dañarse son los pies y las manos, aunque también la zona del abdomen ventral, el pubis y el prepucio. La piel de los codos, tarsos y prominencias óseas pueden mostrar lesiones más obvias debido al espesor natural de esa piel. Los espacios interdigitales (entre los dedos) pueden verse eritematosos y los pies pueden tumefactarse, presentando dolor y estando muy calientes. Las almohadillas pueden volverse blandas y esponjosas, especialmente en sus márgenes, por donde se pueden fisurar con facilidad y se llegan a desprender de la dermis.

El conjunto de lesiones causa una inflamación crónica que ocasiona el crecimiento rápido de las uñas, que presentan un aspecto deformado y se pueden romper con facilidad a causa de su gran debilidad. En casos más graves, incluso se pueden ver cuadros de artritis en las articulaciones interfalángicas.
El diagnóstico de este problema se basa en la observación de los signos clínicos, el examen de las heces (se ven los huevos de este parásito) y la historia que describe que el animal ha estado en terrenos húmedos, fríos y poco saneados.

- Las larvas de Pelodera strongyloides ocasionan una inflamación prurítica no estacional y de tipo local. Este parásito se a condiciones de mala higiene en terrenos húmedos o con materia orgánica en descomposición.
La presencia de estas larvas se puede confirmar mediante raspados de piel.
El cuadro clínico es el típico en el que se daña la piel que contacta más con el suelo (pies, manos, abdomen, esternón y zona perianal). La piel se ve eritematosa y pierde pelo. Además, hay prurito intenso y aparecen pápulas que acabarán siendo costras y llegarán a infectarse con la consiguiente infección bacteriana secundaria por el rascado del animal.
El tratamiento es doble, se deberá higienizar el sitio donde están los animales y tratar las zonas afectadas con baños y productos antiparasitarios adecuados.

* Ver: Parásitos

Más información sobre la salud del gato en el listado superior.



 
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