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PERROS Y NIÑOS

Perros y niños

De forma instintiva, a los niños les encantan los perros. Si un niño siente miedo hacia los perros, se debe a a una experiencia traumática o a una mala educación por parte de sus padres.

Sin embargo, a los perros no siempre les gustan los niños. El perro de una familia casi siempre adora a los niños de la casa. Pero para un perro extraño, el niño no es un miembro de la manada.

El perro es capaz de reconocer en el niño a un ser humano y, por lo tanto, un congénere sólo cuando tiene más de 9 o 10 años. A edades más tempranas, el perro considera al niño una especie distinta a la nuestra, a menos que se le haya socializado con niños pequeños.

Socialización y educación del perro

Para que un perro sea seguro al 100% con los cachorros humanos, es necesario que se de un imprinting (el imprinting o periodo de impregnación es la etapa de la vida que repercute en la formación de su carácter) y una socialización que comprendan relaciones con niños. Un perro que vive en una familia con niños tendrá que ser educado para respetar a los extraños que deben considerarse tabú por intervención del niño al primer signo de agresividad como sucede con los gatos.

Un perro que no haya visto nunca a un niño, que nunca haya jugado con ninguno y al que no se le haya reñido de cachorro si manifestaba algún signo de agresividad hacia él es un sujeto potencialmente peligroso.

Sin embargo, las agresiones a niños por parte de perros no socializados suelen ser rarísimas ya que los perros, de cualquier raza y sexo, siempre suplen con su inteligencia y bondad innata, las negligencias de su dueño.

Juegos perro-niño

Cuando juegan juntos perros y niños, conviene que siempre esté cerca un adulto tanto para proteger al niño como para proteger al perro, sobre todo si se trata de un cachorro para evitar crear un niño con fobia a los perros o un perro que teme a los niños.

No siempre los perros y los niños juegan en perfecta armonía. Una simpática escena familiar puede transformarse en un pequeño drama en pocos segundos. Tras una experiencia traumática, el cachorro pensará que los niños son seres ilógicos y peligrosos. Esta convicción puede llevar al perro al hacerse adulto a desafiar a los niños o a reaccionar agresivamente cuando alguno de ellos efectúe gestos demasiado bruscos.

Si un niño juega con una manada de cachorros, puede suceder que estimulados por los gritos y movimientos del niño muerdan los cachorros de verdad. La experiencia, sin llegar a ser peligrosa, es dolorosa y puede hacer el niño coja fobia a los perros. El problema está cuando hay perros adultos cerca. En este caso, los perros adultos se verían en la obligación de ayudar a sus cachorros a capturar y matar a la presa, en este caso, el niño.

El niño, a veces, tiende a tratar al cachorro con poco cuidado y puede hacerle daño. Los padres y dueños del perro deben vigilar constantemente al cachorro y al niño, sobre todo cuando empiezan a relacionarse. Son los padres del niño quienes deben hacerle entender que el perro se debe tratar con respeto.

Cuando un niño imita el comportamiento de los padres, pegará al perro ante cualquier situación que así lo crea conveniente. Sin embargo, el perro nunca acepta un comportamiento dominante-punitivo de un cachorro, el niño en este caso. Por lo tanto, cuando hay niños y es necesario castigar físicamente al perro no hay que hacerlo nunca delante del niño.

Consejos para evitar el miedo a los perros

Se ha demostrado que los niños que aman a los animales son también los que se re relacionan mejor con los otros niños y con los adultos.

El niño es siempre instintivamente amante de los perros. Si no es así puede ser por una experiencia traumática o por una mala educación.

Uno de los problemas ligado a la fobia a los perros es, paradójicamente, los niños que huyen presa del pánico ante un perro son los que corren más riesgo de ser atacados por un perro. El 99% de los perros son completamente inofensivos.

Consejos para padres que no tienen miedo a los perros

Debemos enseñar a nuestro hijo a que no se abalance sobre un perro desconocido sino que se acerque lentamente ya que siempre que se acerque correctamente el perro no le morderá.

Deberemos explicarle a nuestro hijo cuales son los signos de agresividad (gruñido, pelo erizado, orejas hacia atrás...). Deberemos comunicarle que el perro emplea este lenguaje para hacernos ver que no quiere ser tocado y que debemos respetar sus deseos de no ser molestado.

Deberemos enseñarle a que no corra ni grita nunca frente a un perro y a que no haga gestos muy bruscos.

Consejos para padres que tienen miedo a los perros

No deberemos reprochar a nuestro hijo si se acerca a un perro diciéndole frases como: "No toques el perrito que te puede morder" o " No lo toques que tiene pulgas". Estas advertencias además de hacer que el niño coja miedo a los perros no se corresponden con un peligro real. Las pulgas, en caso de tenerlas el perro, prefieren estar en el animal porque nuestra sangre no les resulta muy apetecible. El peligro de ser mordido es muy bajo y aumenta si el niño huye corriendo.

Si nuestro hijo se dirige hacia un perro desconocido no haremos gestos bruscos ni le gritaremos. Este comportamiento asustaría tanto al niño como al animal.

Es importante hacerle entender a nuestro hijo con las palabras adecuadas a su edad que no debe correr y que no debe gritar nunca ante un perro.

Cómo vencer el miedo de un niño a los perros

No debemos nunca obligar al niño a que se aproxime a un perro sino que deberemos limitarnos simplemente a dar ejemplo, acariciando al perro y jugando con él sin forzar al niño.

Presentaremos a nuestro hijo películas y documentales que muestren a los perros como personajes positivos.

Para los primeros encuentros con un perro de verdad, elegiremos un perro adulto, tranquilo y amante de los niños que tolere las caricias de los niños como si fuese un auténtico peluche viviente.

Más información sobre el perro en el listado superior.

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