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EXTINCIONES DE LAS ESPECIES







¿Por qué se extinguen actualmente las especies?


Los humanos poseemos una cualidad que ningún otro animal tiene, la capacidad de alterar el medio ambiente para adecuarlo a nuestros propósitos.

Mientras las poblaciones humanas se mantenían reducidas y los impactos de sus actividades eran despreciables, el resto del mundo seguía sin verse afectado. No obstante, con la aparición de la agricultura, las poblaciones humanas comenzaron a crecer y, como consecuencia de ello, la presión de la presencia humana empezó a dejarse notar en el resto de las especies.



Principales causas de extinción de las especies

Aumento de la población humana

La especie humana está creciendo de una forma tan explosiva y se está alterando tanto el medio ambiente que las especies están desapareciendo en cifras dramáticas. El impacto mundial provocado es de dimensiones sin precedentes. Los seres humanos consumimos en la actualidad casi el 50% de la producción primaria neta, que es la cantidad total de energía almacenada por las plantas de todo el mundo. Los científicos que estudian la población humana han llegado a la preocupante conclusión de que el planeta ha alcanzado su capacidad de sustento, que es la capacidad de abastecer las necesidades de las personas.

Las extinciones actuales están forzadas por las actividades humanas. Todas las plantas y animales que no son beneficiosos directamente para la especie humana se verán desplazadas a medida que los seres humanos sigan apoderándose del espacio y de los recursos del planeta y contaminando el medio ambiente.



Desarrollo insostenible del ser humano

El desarrollo insostenible del ser humano a nivel de todo el planeta está alterando gravemente las pautas de usos del agua y del suelo. La destrucción mundial de bosques, la extracción y consumo a gran escala de los combustibles fósiles y el uso extendido en la industria y en la agricultura de productos químicos artificiales alteran los ciclos esenciales de los nutrientes de la biosfera (sistema formado por el conjunto de seres vivos del Planeta Tierra). Estas actividades parecen estar afectando también al clima mundial, alterando, por ejemplo, las pautas de las precipitaciones.

El exceso de pesca, la desviación de ríos, el desecado de las marismas y otras actividades humanas destructivas también son causa de declive de las especies.

Los ríos y los mares cerrados están actualmente en peores condiciones que el océano abierto, pero esta situación está cambiando a gran velocidad, ya que el océano está en peligro de volverse igual de contaminado.



Vertido de contaminantes en el medio ambiente

Muchas sustancias tóxicas se concentran a gracias a las actividades biológicas empezando en la misma base de la cadena alimentaria y progresando hasta los peces. Lo que repercute en la propia especie humana, ya que algunos de estos peces contaminados son la principal fuente de alimento para muchas personas del mundo

Debido a los elevados costes del tratamiento de los residuos tóxicos en tierra, las agrandes áreas metropolitanas costeras se ven en la necesidad de verter los residuos urbanos e industriales directamente al mar.

Las mareas negras son una de las contaminaciones litorales más peligrosas, pues tienen consecuencias desastrosas. Cada año, 5 millones de toneladas de petróleo acaban directamente en el océano. La limpieza de los vertidos de petróleo requieren a menudo esfuerzos enormes.

La lluvia ácida, producida por la utilización de combustibles fósiles, es especialmente dañina para las especies marinas, porque la mayoría de ellas no puede tolerar niveles altos de acidez en su entorno. La lluvia ácida da como resultado una solución diluida de ácido sulfúrico y nítrico. En algunos casos, la lluvia ácida es tan fuerte como el vinagre. En regiones no industrializadas, como los trópicos, la lluvia ácida se debe a los incendios de los bosques.

El uso excesivo de fertilizantes y pesticidas aumenta los niveles en el mar de nitratos y de metales tóxicos, como arsénico, cadmio o selenio. La extensión de los monocultivos y, sobre todo, la utilización masiva de insecticidas han propiciado la aniquilación de miles de millones de insectos, hasta el punto de que su situación actual también está empeorando.

La eliminación de residuos radioactivos es un problema de enorme magnitud porque sus efectos medioambientales se mantienen durante mucho tiempo. Los residuos con elevados niveles radioactivos se encuentran entre los más difíciles de eliminar por su intensa radiación atómica y su gran longevidad. Cada cementerio nuclear necesita una formación geológica estable que evite la contaminación de las reservas de agua del subsuelo que producirían los escapes de los contenederos de residuos radioactivos.

Gracias al uso de satélites para el control de la concentración de ozono en la atmósfera, se ha descubierto que la capa de ozono se está destruyendo. Se cree con certeza que la destrucción de la capa de ozono se debe a los productos químicos producidos por el hombre. A pesar de que se detuvieran todas las emisiones químicas del mundo, la capa de ozono se seguiría destruyendo durante al menos un siglo más tarde, que es el tiempo que se necesitaría para limpiar la estratosfera. La capa de ozono cumple una función fundamental en la protección de la Tierra contra la dañina radiación ultravioleta del Sol. Sin el escudo protector que es la capa de ozono la vida en no sería posible ni en la superficie del Planeta ni en las aguas superficiales del océano.

 

Destrucción de las selvas tropicales como causa de extinción

Los humanos estamos destruyendo los bosques del mundo a una velocidad alarmante. Las selvas tropicales húmedas, sobre todo las de la cuenca del Amazonas en Sudamérica, están reduciéndose a una velocidad de unos 12 millones de hectáreas cada año, lo que es tres veces la superficie de Suiza. Los bosques se talan principalmente para implantar cultivos, pero un 15% se tala para producir madera.

Si se mantiene la desforestación mundial a los niveles actuales, la gran mayoría de las selvas húmedas habrán desaparecido a mediados de este siglo. Las selvas húmedas, aunque sólo cubren un 7% de la superficie continental, contienen dos tercios o incluso más de las especies de animales y plantas del mundo.

Hasta ahora se ha talado el 50% de los bosques del planeta para usos agrícolas. Sólo subsiste un 15% de lo que fue la vasta extensión de los Estados Unidos. De la que fue la extensa selva húmeda de Méjico, ya sólo queda menos del 20%. Hasta el momento se ha destruido aproximadamente el 20% se la selva húmeda del Amazonas.

Después de 2 ó 3 años, el suelo amazónico se queda sin nutrientes. Las intensas lluvias tropicales arrasan el suelo dejando el lecho rocoso al descubierto. Sin esta delgada cubierta de suelo, la selva no puede recuperarse. Además, cuando se destruyen las selvas, también se altera la propia pauta de las precipitaciones, porque se suprime esta densa vegetación de las selvas que da elevados índices de transpiración, con lo que hay riesgo de convertir grandes zonas en desiertos artificiales.

La destrucción de las selvas húmedas está teniendo un efecto negativo sobre el clima global, porque se aumenta la reflexión de la energía solar.

 

Desertificación como amenaza para la conservación de las especies

El proceso conocido como desertificación es el resultado del clima y de las actividades de los seres humanos y causa una grave degradación del medio ambiente. Se debe a la pérdida de la capa superior del suelo de las millones de hectáreas de suelo agrícola antes productivo que dejan de cultivarse cada año. El problema se intensifica cuando la tierra sufre riadas, altos índices de erosión y tormentas de polvo.

Estos fenómenos naturales transportan los sedimentos fuera de la zona y los depositan en otra parte. La desertización es el proceso natural de la conversión de una región a desierto.

La desertización ocurre en todo el planeta pero es especialmente grave en África Central, donde las arenas calientes del desierto del Sahara avanzan hacia el sur sobre los suelos fértiles de la región del Sahel. La región del Sahel es la zona de transición entre el desierto del Sáhara en el norte y la sabana sudanesa en el sur.

El proceso natural de desertización se autoperpetúa porque las arenas del desierto, de color claro, reflejan más luz solar que la tierra con vegetación. El calor reflejado produce zonas de alta presión permanente que bloquean los sistemas meteorológicos, que en otro caso traería lluvias a la región.

El proceso de desertización también se da en las selvas húmedas tropicales cuando las intensas lluvias arrastran los nutrientes del suelo de las zonas taladas por el hombre. A nivel mundial, se han desertizado el 35% de las tierras fértiles.

El clima del planeta funciona como un sistema integrado, por lo que las alteraciones en una parte del mundo pueden afectar al clima del resto. A medida, que surgen cada vez más zonas desnudas en la superficie del planeta Tierra, el balance calorífico mundial, que estabiliza las condiciones climáticas y permite que haya vida en el planeta, se ve afectado negativamente.

 

Cuello de botella genético

Algunas especies animales no se extinguen por la acción de agentes externos sino porque no hay variedad genética. La selección natural y la deriva genética son factores que contribuyen a la variedad genética de las especies. La deriva genética conduce a cambios al azar en los factores hereditarios, mientras que la selección natural conlleva la transmisión de los mejores genes para la conservación de una especie. Los individuos mejor adaptados a su entorno tienen una mayor probabilidad de sobrevivir y de reproducirse.

El guepardo, por ejemplo, es propenso a las enfermedades hereditarias porque sus poblaciones están muy emparentadas entre sí y no se puede dar la deriva genética y la selección natural. Ello se debe a que una catástrofe natural diezmó la especie y sólo sobrevivieron unas docenas de ejemplares que se siguieron reproduciendo entre sí hasta desarrollar el cuello de botella genético.

 

 

Importancia de la conservación de las especies

Cuando una especie se ha extinguido, ha desaparecido para siempre, ya que las posibilidades de que reaparezca su específica combinación de genes son extremadamente limitadas.

El elefante africano, el rinoceronte u otros grandes herbívoros tienen la capacidad de mejorar el medio ambiente, ya que abren los bosques para los pastos, lo que aumenta la productividad y acelera el reciclado de los nutrientes.

Algunas plantas exóticas poseen importantes propiedades medicinales. De hecho, más del 50% de los productos farmacéuticos derivan de hierbas naturales, la mayor parte de las cuales se encuentran únicamente en las selvas húmedas.

Si se mantiene el ritmo actual de extinción, en algún momento del siglo que viene, el número de especies perdidas como consecuencia de las actividades humanas puede superar al de las especies que se extinguieron en la gran extinción de finales del Cretácico, cuando desparecieron los dinosaurios y el 70% de todas las demás especies.

A largo plazo, es decir, en un periodo de unos 100 años, el 90% de todas las especies de vertebrados estará en peligro o en peligro crítico de extinción.

Además, la explosión de la población humana y los elevados niveles de destrucción de hábitats y de contaminación, pueden mantener sin control, por la falta de depredadores, a especies muy resistentes, destructivas y dañinas conocidas como plagas, alterando el equilibrio natural.

Más información sobre la extinción de los animales en el listado superior.

 


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