Ambiente y exposición en las plantas suculentas

Las plantas suculentas proceden la mayoría de lugares cálidos o calurosos , secos y con poca humedad ambiental, por lo que, en general necesitan criarse en lugares donde haga poco frío, donde la humedad ambiental no sea demasiado elevada y donde no abunden demasiado las precipitaciones.
Una excepción a esta norma general la tenemos en ciertas plantas suculentas que crecen en lugares elevados y cuyo organismo esta adaptado a los grandes cambios de temperatura entre el día y la noche. Muchas de estas plantas ya han adquirido ciertas adaptaciones como el cáctus Viejo hombre de los andes ( Oreocereus celsianus ) que esta cubierta de una fuerte pelosidad de color blanco que le protege de las radiaciones fuertes del sol durante el día y del frío nocturno. Esto le permite resistir hasta -12 ºC. Muchas plantas de alta montaña, como el siemprevive de telarañas ( Sempervivum arachnoideum), presentan características que las hacen distinguibles como suculentas de zonas de frío. El siemprevive de telarañas se llama así porque ha desarrollado una especie de telaraña en las hojas suculentas de su roseta basal formadas por una maraña de pelos que la protege de las inclemencias de la zona alpina donde crece.
Las plantas suculentas necesitan en general una exposición soleada aunque se adaptan a semisombra. En este último caso su aspecto suele cambiar con respecto a las cultivadas al sol. Se vuelven más verdes y mas alargadas. En este caso resulta peligroso colocar un ejemplar que ha estado criado a semisombra a pleno sol por la posibilidad de que se queme. Algunas plantas crasas, como kalanchoes o cactos, criados en el interior que han sido expuestos directamente al sol, desarrollan quemaduras en forma de manchas marrones. Ante esto es mejor ir adaptando la planta a la radiación solar, colocándola un rato por la mañana directamente al sol durante unos días. Cuando su color haya cambiado de verde claro a un verde más oscuro ya estará preparada para ser emplazada a pleno sol.