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Déficit o exceso de consumo de grasa

 

 





 

 

 

 

¿Que sucede si hay déficit de ingesta de grasa?

Una dieta exenta de contenido en grasas de ningún tipo o con un aporte de lípidos que resulte ser inferior a las necesidades de la persona que realiza dicha alimentación, no aporta más que problemáticas a la salud y en el desarrollo del individuo. Afecta a una multitud de factores.

- Afectaciones:

Poder cubrir las necesidades energéticas del día, que necesitará la persona para realizar sus tareas habituales, sin generar sobresfuerzos del metabolismo de nuestro cuerpo al carecer de dicha fuente de energía.

Evidentemente, las tareas habituales, también engloban la realización de actividad física, donde se deba ejecutar algún tipo de sobresfuerzo o de resistencia, mayor de lo habitual, las consecuencias sobre nuestro organismo se agravarán o incluso se pueden multiplicar, provocando una serie de problemas de salud innecesarios y prevenibles

Un déficit energético también significa menor fuerza para realizar las actividades del día a día y estar en un estado menos receptivo y activo o con mal humor por la falta de energía.


- Repercusiones:

Estas “tareas habituales” incluyen, todos los procesos, reacciones, mantenimiento de órganos y sus funciones, que realiza constantemente nuestro cuerpo.

Si se termina la fuente principal de energía del cuerpo, es decir, la glucosa y no existen depósitos de grasa, de los cuales extraer la energía para seguir “funcionando”, esta energía se extrae igualmente, pero a costa de la proteína muscular de nuestro cuerpo.

Esto provoca una perdida de la masa magra muy importante que no se recupera, pudiendo provocar una perdida de peso tan relevante como para llegar a ser una desnutrición severa.

- Alteración de las funciones:

Además, debemos tener presente que, el hecho de no administrar la cantidad necesaria de energía que nuestro organismo necesita para realizar todas las funciones habituales que se producen en él, las cuales nos mantienen en vida, el cuerpo dejará de realizar aquellas que sean menos imprescindibles, para poder seguir realizando las que sí son vitales, produciendo unos cambios metabólicos adaptativos adicionales que influyen directamente y negativamente en nuestra salud.

Pudiendo causar por ejemplo, desde alteraciones del crecimiento normal en niños, impidiendo su correcto desarrollo, alteraciones del organismo por falta de absorción de vitaminas liposolubles, que necesitan de un medio lipídico para su absorción y no podrán realizar su función antioxidante, o incluso, cambios en las funciones reproductoras de las mujeres, entre muchas otras alteraciones.


- Alteración de la composición:

Si el déficit de ingesta, se vincula al tipo de grasa consumida, es decir, no existe propiamente un déficit de ingesta de grasa, sino que la única grasa consumida es exclusivamente de calidad no deseada, como la saturada o hidrogenada, nuestro cuerpo la utilizará tanto para fines energéticos como para fabricar las estructuras celulares de tejidos y órganos de nuestro cuerpo.

Por lo tanto, todas estas estructuras vitales estarán construidas con una grasa de baja calidad, con las más que posibles consecuencias que este suceso comportará, ya sea a corto o a largo plazo.


- Alteración de la síntesis:

Debemos tener en cuenta que los ácidos grasos esenciales, es decir, aquellos que debemos aportar a través de nuestra alimentación, al no poder ser sintetizados directamente por nuestro organismo, no solo no ejercerán sus funciones propias, sino que los ácidos grasos que se sintetizan a partir de éstos, como el omega 3 concretamente el EPAy el DHA, tampoco las podrán realizar, al no poder ser fabricados por la falta de ingesta de la “materia prima”.


¿Que sucede si hay excedencia en la ingesta de grasa?

Por el contrario, si existe una ingesta excesiva de grasa en nuestra alimentación, también puede ser causa de alteraciones e incluso enfermedades importantes en nuestro organismo.

- Aumento del tejido adiposo:

Un consumo excesivo de éste macronutriente, directamente se traduce a un aporte excesivo de energía, que más que probablemente, no se consuma y por tanto, se almacene en forma de tejido adiposo en nuestro cuerpo.

Este suceso implicará a corto o a largo término, un aumento progresivo de peso en la persona que realiza dicha alimentación. El peso aumentado, se deberá al aumento de la cantidad de tejido adiposo de su cuerpo, pudiendo verse afectado, inicialmente por un sobrepeso, que puede continuar hasta la obesidad, conjuntamente con una serie de patologías asociadas a dicho estado.


- Aumentan las posibilidades de cursar enfermedades:


Estas enfermedades que pueden promocionarse con este tipo de alimentación, pueden abarcar desde dislipémias, por aumento de triglicéridos y colesterol sanguíneo, problemas vasculares y cardíacos, como la formación de placas de ateroma, que pueden generar arteriosclerosis e incluso una trombosis, aumento de la tensión arterial, diabetes, entre otras posibles afectaciones.



Por tanto, el consumo de grasa en nuestra alimentación, debe ser:

  • Diaria, controlada y proporcional a las necesidades de cada individuo.

  • No generar déficits, ni excesos en su ingesta.

  • Mantener el equilibrio de la cantidad ingerida en función de su calidad, es decir, respetar los porcentajes de ingesta en función de su nivel de saturación.

  • Aportar los ácidos grasos esenciales que nuestro organismo no puede sintetizar por sí solo.

 

Más información sobre las grasas en el listado superior.

El material que aquí se trabaja tiene un carácter informativo. En caso de duda consúltese con el facultativo.
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