REVISTA DE PLANTAS

 

 

 

 

 

 

DERMATITIS ATÓPICA

 



Dermatitis atópica


 

La DERMATITIS ATÓPICA es un proceso inflamatorio recurrente de la piel. Producida tanto por factores externos como por factores genéticos , la dermatitis atópica aparece en ciertos momentos de la vida para permanecer latente durante otros hasta que se vuelve a activar.

Es bastante habitual en los bebes, en cuyo caso se conoce como eccema infantil. El síntoma principal es el picor y la inflamación. El fuerte picor es la causa que el paciente se rasque habitualmente hasta producir lesiones en la piel que pueden infectarse y que, a la larga, originan una producción excesiva de células muertas creando zonas de la piel con aspecto de costras endurecidas y de color más oscuro.

En muchas ocasiones la dermatitis atópica desaparece en sus primeras fases; en menor número, esta enfermedad se prolonga durante la infancia y, en muchos menos casos, durante la juventud y la madurez.

Existen los siguientes fases en la dermatitis atópica:

- Dermatitis atópica del bebé : Es cuando la enfermedad se manifiesta por primera vez en el bebe de más de tres meses, determinando que la piel de las mejillas, de la frente, del cuello o del pecho enrojezca y pueda producir exudación y picor. En la mitad de los casos la enfermedad desaparece por si sola.

- Dermatitis atópica infantil: Aparece en los pacientes que no superan la fase atópica del bebe, la enfermedad se vuelve a activar a los 3 o 4 años de edad. En este caso produce enrojecimiento en el cuero cabelludo, el pliegue posterior de las rodillas o de los brazos. El intenso picor induce al rascado que produce la característica piel endurecida y más oscura. En las 3/4 partes de pacientes afectados esta fase no suele progresar y la enfermedad remite antes de la juventud.

- Dermatitis atópica juvenil y adulta: Se da por primera vez a los 12 o 14 años o en personas que no han superado la fase atópica infantil. Se caracteriza fundamentalmente por dejar una piel con zonas endurecidas y más oscuras o más claras de lo normal. .

 

CAUSAS DE LA DERMATITIS ATÓPICA:

 

No se sabe exactamente cuales son las causas de las dermatitis atópica, sin embargo numerosos estudios parecen relacionarla con un tipo de reacción alérgica de la piel.

Aunque no se haya demostrado este punto, se ha comprobado que, en muchos casos, las personas con dermatitis atópica suelen presentar o tienen personas en su familia que presentan otro tipo de alergias, como fiebre del heno, asma o alergia alimentaria. Por ello, algunos investigadores creen que se trataría de un tipo de alergia que afecta a la piel y que se da entre personas que genéticamente están más predispuestas a reacciones de tipo alérgico.

 

SÍNTOMAS DE LA DERMATITIS ATÓPICA:

 

Entre los síntomas posibles podemos mencionar los siguientes:

 

- Picor: Resulta muy fuerte y muy difícil de controlar. Obliga a las personas que lo padecen a rascarse constantemente.

- Enrojecimiento: En las mejillas, la frente, el cuello o el pecho de los lactantes. En el cuero cabelludo, el pliegue posterior de las rodillas o de los brazos en los jóvenes y en estas zonas u otras en los adultos.

- Costras en la piel endurecidas de color más oscuro o claro de lo normal.

- Círculos blanquecinos en la cara ( pitiriasis alba)

- Irritación en los labios ( Queilitis descamativa)

- Irritación de los párpados ( Blefaritis atópica)

- Lengua provista de manchas de color diverso.

- Piel seca.

- Erupciones en las mejillas, rodillas o codos.

- Pies agrietados ( Dermatitis plantar juvenil)

- Ampollas, a veces con pus.

- Zonas del cuerpo a carne viva como consecuencia del rascado,

- Etc.

 

CONSEJOS PARA MEJORAR LOS SÍNTOMAS DE LA DERMATITIS ATÓPICA:

 

Existen una serie de factores que empeoran o desencadenan los episodios de dermatitis atópica. Por ello, tenemos que tener en cuenta una serie de consejos que pueden ayudar a mejorar las condiciones de las personas con dermatitis atópica. Entre los principales factores negativos se encuentran los siguientes:

- Estrés: Resulta negativo para la evolución de la enfermedad, pudiendo agravar o desencadenar la reacción. Proporcionar un ambiente relajado y adoptar las medidas adecuadas para reducir el estrés contribuye a espaciar los brotes o a disminuir los síntomas negativos. Resultaría positivo el tratamiento psicológico en pacientes muy ansiosos o un tratamiento natural para disminuir el estrés

- Los cambios estacionales: Los cambios de temperatura o de humedad y sequía pueden mejorar o perjudicar los síntomas. Las condiciones de baja humedad empeoran los síntomas. Las viviendas con calefacción en invierno o el aire acondicionado en verano resecan el ambiente. El exceso de calor produce el aumento del sudor que tampoco resulta conveniente. Las temperaturas extremas, tanto de calor como de frío, empeoran los síntomas. Debemos procurar mantener el paciente en un lugar templado y húmedo. No conviene poner la calefacción demasiado elevada o el aire acondicionado demasiado bajo. El uso de humidificadores puede ayudar a mantener la humedad ambiental más elevada.

- Los cambios personales : Algunos pacientes pueden mejorar o empeorar al cambiar sus condiciones vitales. Cambios de domicilio, de trabajo, de amigos, etc pueden producir reacciones adversas o positivas. Debemos tener en cuenta este factor para aplicar el remedio correspondiente.

- Las prendas de vestir: Algunas prendas, como la lana, pueden empeorar los síntomas en algunos pacientes. Es mejor utilizar otras prendas como el algodón. Es importante utilizar prendas adecuadas para proteger al paciente del frío o de la calor.

- Substancias irritantes: El contacto con substancias irritantes resulta perjudicial para estos pacientes. Se debe evitar al máximo este tipo de substancias, como detergentes, jabones no ecológicos, hidratantes que contengan urea, ácido láctico o propilenglicol.

- Alimentos que producen alergia: Se debe controlar los alimentos especialmente alergénicos, como el marisco, el pescado, los huevos, las nueces, el chocolate, el maíz, los cacahuetes, las fresas, los tomates, los cítricos , el trigo o la soja. Con ello, se puede averiguar si alguno de ellos es responsable. ( Más información sobre alergia a los alimentos)

- Baños demasiado prolongados: Los baños o lavados demasiado prolongados pueden empeorar los síntomas, dado que resecan la piel. Es mejor espaciar la frecuencia de estos y no mantener un contacto con el agua durante tanto tiempo.

El uso de jabón debe restringirse al mínimo, especialmente cuando se trate de jabones " normales" que suelen ser demasiado irritantes. Es mejor utilizar un jabón a base de glicerina o utilizar jabones naturales con hierbas. Resulta muy conveniente aplicar algún aceite vegetal diluido o vaselina para humedecer las zonas resecas después del contacto con el agua. El uso de lociones no resulta adecuado.

El secado vigoroso con una toalla después de la limpieza puede ser contraproducente. Es mejor realizar el secado con una toalla muy suave y dando pequeños toques sobre la piel.

- Infecciones de la piel: La presencia de otras infecciones o enfermedades de la piel puede favorecer la aparición de un brote. La zonas irritadas producen mucho picor, por lo que las personas afectadas sienten la necesidad de rascarse, lo cual determina que estas zonas puedan llagarse e infectarse. Para evitar el rascado, especialmente cuando afecta a los niños, se pueden cubrir las zonas con una gasa. Resulta muy conveniente cortarse las uñas para evitar males mayores.

- Cambios hormonales: El paso de una etapa vital a otra con el consiguiente cambio hormonal puede desencadenar su aparición al alterar las condiciones de la piel.

- Deshidratación: Una piel seca, consecuencia de la deshidratación, es más favorable a la aparición de brotes. Debemos suministrar a la piel la hidratación correspondiente. Internamente está se combate con una ingestión adecuada de agua , zumos de frutas o verduras o mediante remedios naturales hidratantes. Externamente, la aplicación de cremas hidratantes en todo el cuerpo resulta imprescindible.

 

DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO DE LA DERMATITIS ATOPICA :

 

El diagnostico de la dermatitis atópica se lleva a cabo mediante una revisión por parte del médico de las zonas afectadas de la piel y mediante un análisis del historial clínico del paciente o sus familiares para comprobar si en alguno de ellos existen antecedentes de procesos alérgicos. A diferencia de la dermatitis por contacto, no existen pruebas concretas que validen esta enfermedad que solo puede diagnosticarse a través de sus síntomas.

El tratamiento oficial de la dermatitis atópica supone la utilización de corticoides tópicos. El uso de antihistamínicos por vía interna puede ayudar a controlar el picor. Puede resultar necesario el uso de antibióticos orales en el caso de que exista infección en la piel.

En adultos se ha recomendado en algunos casos más reticentes la aplicación de rayos ultravioleta.

El tratamiento natural de la dermatitis atópica supone la utilización de una serie de recursos naturales que pueden ayudar a prevenir o mejorar los síntomas de esta anomalía.


Más información sobre el tratamiento natural de la dermatitis atópica y otros tipos de dermatitis en el listado superior.

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