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Posibles síntomas que puede provocar la anemia ferropénica
El marcador por excelencia de una Anemia es el descenso de los niveles de hemoglobina en la sangre.
Éste puede ser más o menos evidente a nivel de sintomatología, en función de si el descenso es mayor o menor.
Cuando el descenso de los niveles es pequeño, no resulta tan evidente y se suele diagnosticar con una analítica de sangre realizada por revisión rutinaria.
Cuando por el contrario, el descenso de los niveles es muy grande, resulta evidente al cursar con:
Por falta de cantidad de hematíes:
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Aumento del tamaño del bazo, por aumento de productividad.
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Ictericia, por exceso de degradación de la bilirrubina (pigmento amarillo) que proviene de la hemoglobina, y confiere dicha coloración amarillenta en la piel y los diversos tejidos de nuestro cuerpo, es muy evidente sobretodo en la esteroesclerótica, es decir, lo blanco del ojo.
Por falta de cantidad de hemoglobina:
Por falta de oxigenación de los tejidos:
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Cansancio, astenia o fatiga más pronunciada de lo habitual sin causa aparente.
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Dolores de cabeza, dificultad de concentración, memoria y/o atención.
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Mareos, zumbidos en las orejas, desmayos, lipotimias.
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Cambios de humor, irritabilidad, insomnio.
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Taquicardias, palpitaciones, arritmias, insuficiencia cardiaca, infarto agudo de miocardio.
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Incremento de las respiraciones (Polipnea), sensación de ahogo o falta de aire.
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Síntomas menos evidentes: fragilidad de las uñas y del pelo, aftas o ulceras bucales.
Más información sobre la Anemia Ferropénica en el listado
superior.
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