Se trata de una seta que se parece mucho a la mortal Amanita phaloides. Aunque contiene alpha-amaritina, no presenta una cantidad suficientemente elevada como para resultar tóxica, a no ser que se coma en grandes cantidades. Dado su poco valor gastronómico, y la posibilidad de confundirla con la anterior, es mejor prescindir de ella para evitar posibles confusiones.
Es una seta que presenta un color blanco verdoso, de ahí su nombre vulgar, con escamas dispuestas de manera irregular sobre el sombrero que son de un color más oscuro. Su pie, con un anillo bien evidente, tiene una forma bulbosa redondeada cubierta por la volva. Su carne presenta un sabor a patata cruda y un olor a rábano.
Se desarrolla sobre bosques de coníferas y árboles de hoja caduca como robles y hayas de toda Europa.