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Alimentos ricos en hierro

Soja para el cáncer de mama y útero

Soja para la prevención y tratamiento del cáncer de mama y útero

¿La soja es adecuada contra el cáncer de mama, o lo provoca?

Las propiedades de la soja y sus efectos sobre el riesgo de cáncer son objeto de estudio desde hace décadas. Inicialmente se pensó que la soja protegía contra el cáncer, pero estudios posteriores fueron contradictorios. Por ello, durante mucho tiempo, y a falta de evidencias sólidas sobre el tema, se recomendó no tomar soja durante ni después del tratamiento con cáncer de mama, útero o próstata (cánceres hormonodependientes).

soja para el cancer de mama y utero
Hasta hace poco, no estaba claro el papel de la soja en la prevención del cáncer y había mucha confusión.

A pesar de las confusiones y la polémica sobre este alimento, finalmente se ha demostrado que el consumo de soja es adecuado, incluso recomendable, antes, durante y después del cáncer.

Tal es así, que las principales guías sobre el tratamiento del cáncer, como la American Cancer Society, recomiendan consumir soja a las personas con cáncer (por ejemplo, en una receta de tofu con verduras).

Se excluyen de esta recomendación los ultraprocesados con soja, como muffins de soja, que no son saludables por su contenido en azúcares, grasas malas o alto índice glucémico.

En el siguiente artículo resolvemos las principales dudas que rodean este tema: ¿Qué relación tiene la soja con el cáncer? ¿Es mala para el cáncer de mama? ¿Y para el de útero o de próstata? ¿Deben dejar la soja las personas que toman tamoxifeno? Vamos a ello.

¿Qué es la soja y qué aporta?

La soja (Glycine max (L.) Merr.) es una de las legumbres más consumidas del mundo. Originaria de Asia, actualmente se puede encontrar en todos los continentes, cultivándose para la alimentación humana y de los animales. Esta legumbre resulta muy nutritiva porque aporta gran cantidad de proteínas completas, fibra, vitaminas del grupo B (excepto la vitamina B12), potasio, fósforo, calcio y magnesio, principalmente.

Productos que contienen soja

La soja se puede consumir de distintos modos:

De todos ellos, los únicos productos recomendables en la alimentación para el cáncer son la soja y sus derivados tradicionales. Los ultraprocesados y los suplementos de isoflavonas no se recomiendan. La lecitina de soja se reserva sólo en caso de consejo médico o nutricional ya que se trata de un complemento alimenticio y no de un alimento.

¿Qué componentes tiene la soja contra el cáncer?

Como todos los vegetales, la soja tiene componentes que protegen contra ciertos tipos de cáncer, como la fibra, los antioxidantes y flavonoides. Pero lo que tiene de especial la soja es su alto contenido en isoflavonas, unas sustancias vegetales que en el cuerpo tienen funciones parecidas a las hormonas estrógenos, motivo por el que se denominan fitoestrógenos. Las principales isoflavonas de la soja son la genisteína, daidzeína y gliciteína.

El supuesto efecto estrogénico de la soja aún está muy discutido y es responsable de mucha confusión sobre la soja, sus posibles beneficios, y sus supuestas contraindicaciones para el cáncer.

¿Qué efecto tiene comer soja?

Se han realizado muchas investigaciones para determinar el efecto que tiene la soja sobre la salud humana, pero los resultados obtenidos han arrojado datos que, cuando no se contextualizan, arrojan información contradictoria sobre el tema.

Primero de todo, muchas personas desconocen que los efectos de la soja no son instantáneos ni iguales en todo el mundo. Para obtener los beneficios de las isoflavonas de soja, es necesario que la flora intestinal se acostumbre a comer soja, que se adapte a fermentar la soja, para poder degradarla y obtener los metabolitos estrogénicos y anticancerígenos que esta tiene. Cuando se come la soja ya fermentada (tempeh o miso), esta fermentación ya viene hecha

Por lo tanto, lo más probable es que si sólo se consume soja de forma ocasional, esta no tenga ningún efecto hormonal. Aquí ya se intuye el motivo por el cual el efecto de la soja es distinto en Occidente y en Oriente, donde llevan milenios consumiéndola, desde la infancia. Numerosos estudios científicos sobre la soja en poblaciones asiáticas y occidentales dan resultados distintos debido a que en Oriente sí que están adaptados a comer soja y consumen más derivados en su forma fermentada. Es por ello que en las poblaciones orientales se observa más los beneficios del consumo de soja. Una población asiática, acostumbrada a consumir soja desde la infancia y durante generaciones, está más adaptada a comer soja y por ello esta tendrá más efectos en ellos, que una población occidentalizada que consume soja hace apenas 30 años, y normalmente sólo en la adultez.

  • Los efectos beneficiosos de la soja para el cáncer o para la menopausia no son inmediatos.

  • Consumir soja esporádicamente no tiene ningún efecto hormonal.

  • Se debe consumir soja habitualmente para que la flora intestinal se adapte a fermentarla y puedan metabolizarse las isoflavonas, liberando así sus componentes estrogénicos y anticancerígenos.

¿Qué relación tiene la soja con el cáncer?

Algunos tipos de cáncer utilizan los estrógenos para crecer, llamados cánceres dependientes de hormonas. El cáncer de mama y el cáncer de útero son cánceres dependientes de hormonas estrogénicas. Se ha constatado que el exceso de hormonas femeninas, y concretamente los estrógenos, pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama y de otros cánceres dependientes de hormonas estrogénicas. Pero no todas las sustancias con efecto estrogénico aumentan el riesgo de cáncer de mama y útero.

¿Por qué la soja NO produce cáncer (todo lo contrario)?

El cáncer de mama es promovido cuando los estrógenos (hormonas del cuerpo) se unen a una parte de las células llamadas receptores estrogénicos "alfa". Estos receptores tienen un papel proliferativo, es decir, activan rutas metabólicas enfocadas a la formación de nuevas células y el crecimiento del tejido. En cambio, hay otro tipo de receptores estrogénicos llamados "beta", que tienen un papel apoptótico, es decir, que estimulan la muerte natural de las células dañadas, un papel opuesto al primero. Las isoflavonas de soja se unen a este segundo tipo de receptores.

El párrafo anterior es fundamental para entender el porque las isoflavonas de la soja no producen ni aumentan el cáncer de mama, todo lo contrario. Debido a que se unen a los receptores estrogénicos "beta", las isoflavonas de soja estimulan la muerte natural de las células cancerígenas. Así es como la soja parece proteger contra el cáncer de mama.

Por otra parte, se ha demostrado que las isoflavonas ayudan a disminuir los niveles de estrógenos al bloquear su síntesis en el cuerpo. Cuantos menos estrógenos, menor riesgo de cáncer de mama y útero.

A todo ello hay que incidir en lo mencionado anteriormente: los efectos de la soja sólo se producen teniendo en cuenta que podamos metabolizarla, por adaptaciones genéticas y de la flora intestinal. Si no estamos acostumbrados a comer soja y la tomamos sólo ocasionalmente, probablemente no tendrá efectos o estos serán muy leves.

  • La soja puede protegernos o no influir contra el cáncer de mama, pero en ningún caso lo provoca.

  • Los estudios científicos parecen apuntar hacia que el consumo de soja en adolescentes y mujeres adultas tiene un papel protector contra el cáncer de mama.

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Lámina ilustrativa que muestra el efecto distinto que tienen las isoflavonas de soja y los estrógenos. En ningún caso la soja podría producir cáncer, sino todo lo contrario. Las isoflavonas de soja pueden proteger contra el cáncer al unirse a los receptores estrogénicos beta, que activan la apoptosis o muerte natural de las células. Por otro lado, altos niveles de estrógenos inducen el crecimiento tumoral porque se unen a los receptores estrogénicos alfa, de proliferación celular.

¿La soja puede producir cáncer de mama?

En ningún caso la soja podría producir cáncer, sino todo lo contrario. Las isoflavonas de soja pueden proteger contra el cáncer porque son capaces de unirse a los receptores estrogénicos beta, que son los que activan los procesos de apoptosis o muerte natural de las células. Además, se ha observado que también disminuyen la producción de estrógenos, protegiendo así contra el crecimiento tumoral.

Los productos con soja recomendados, si se toman, son el tempeh y el tofu, 2 veces a la semana, por ejemplo, y utilizar otra bebida vegetal.

  • La soja no aumenta el riesgo de cáncer de mama ni de útero. Se puede consumir sin preocupación la soja (bien cocida para evitar indigestión), el tofu, el tempeh, el miso,...

¿Qué dicen los estudios científicos sobre la soja y el cáncer?

Actualmente sabemos que consumir soja tiene un efecto beneficioso durante el cáncer de mama y útero ya que potencia el efecto de la medicación y mejora el pronóstico de la enfermedad. También se ha visto que su papel también es protector en cáncer de próstata o para su prevención. Los componentes de la soja aumentan el efecto de los medicamentos contra el cáncer y no tienen repercusiones negativas, todo lo contrario, mejoran el pronóstico de la enfermedad.

Las principales entidades contra el cáncer aconsejan comer soja, como la American Cancer Society, Oncology Nutrition, el American Institute for Cancer Research y el World Cancer Research Fund International.

  • Consumir soja tiene un efecto beneficioso durante el cáncer de mama y útero ya que potencia el efecto de la medicación y mejora el pronóstico de la enfermedad.

  • Comer soja habitualmente aumenta el efecto de los medicamentos contra el cáncer y no tiene repercusiones negativas, todo lo contrario.

  • Los estudios demuestran que consumir soja mejora el pronóstico de la enfermedad.

  • No se recomiendan los ultraprocesados con soja, con mucha sal añadida, harinas o azúcares, como los embutidos de soja, hamburguesas de soja, bollería con harina de soja,etc. Estos productos no son saludables y tienen las desventajas de la comida chatarra.

Problema de la soja y los medicamentos contra el cáncer

Para evitar la reincidencia de estos tipos de cáncer, tras un cáncer hormonodependiente se administran medicamentos inhibidores de la aromatasa como el tamoxifeno, que evitan que los niveles de estrógenos en la sangre se eleven demasiado.

soja amarilla en grano
Foto legumbres de soja

Antiguamente se pensaba que las isoflavonas de la soja podían afectar al metabolismo del tamoxifeno y se creía que cuando se tomaba esta clase de medicamentos se debía desaconsejar el consumo de soja, al menos no de forma habitual. Hoy en día, la recomendación de prohibir la soja durante o después del cáncer es obsoleta. Los estudios demuestran que el consumo de soja antes, durante o después del cáncer es seguro y además mejora el pronóstico de la enfermedad.

¿Pueden comer soja las personas que toman tamoxifeno o medicamentos inhibidores de la aromatasa?

Sí, actualmente se puede afirmar que es seguro que las personas con cáncer de mama, útero o próstata coman soja. Esa recomendación es igual aunque se tome tamoxifeno, ya que las isoflavonas de soja además potencian el efecto de esta medicina al disminuir la producción de estrógenos.

  • Comer soja se asocia a un mejor pronóstico de la enfermedad al proporcionar nutrientes, antioxidantes, y disminuir la producción de estrógenos en el cuerpo (mejora el efecto de los medicamentos). En otras palabras, la soja proporciona ventajas antes, durante y después del cáncer.

¿Si la soja es buena, son buenos los suplementos de isoflavonas?

No se recomienda tomar suplementos de isoflavonas de soja porque no protegen contra el cáncer de mama y porque algunos investigadores creen que podrían aumentar el riesgo de cáncer de mama y de endometrio. Aunque las isoflavonas de soja se venden como complemento alimenticio, sin receta médica, no deberían tomarse estos suplementos sin consejo médico ya que su seguridad es dudosa.

Los suplementos de isoflavonas tienen cantidades mucho más elevadas y más biodisponibles de isoflavonas que cualquier alimento, y por lo tanto su efecto puede ser muy distinto al de las isoflavonas naturalmente presentes en la alimentación. Para ilustrar esto con un ejemplo, véase que una sola cápsula contiene entre 30 y 60mg de isoflavonas activadas, mientras que 100gr de tofu cocido contienen 22gr de isoflavonas "sin activar" (es decir, tienen que ser metabolizadas por la flora intestinal para ser activas -más información). Esta notable diferencia en cuanto a la composición y calidad de los alimentos y los suplementos de soja justifica que no se puede equiparar el efecto de la alimentación con soja a la suplementación.

  • No se recomienda tomar suplementos de isoflavonas.

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Las isoflavonas de soja se pueden comprar sin receta y se toman contra el colesterol y contra los síntomas de la menopausia, pero lo cierto es que no se conoce su seguridad al 100% y no son recomendables.

¿Isoflavonas de soja para la menopausia?

Teóricamente, la soja es buena para la menopausia debido a que los fitoestrógenos suplen el déficit de estrógenos que se produce en esta etapa de la vida, ayudando a reducir algunos síntomas y supuestamente a prevenir los problemas de huesos producidos por la falta de estrógenos en esta etapa.

Por lo expuesto en el punto anterior, los suplementos de isoflavonas de soja tampoco se recomiendan en la menopausia para reducir el colesterol y los sofocos. Lo más adecuado en estos casos es tomar la soja en forma de derivados fermentados como el tempeh, con una buena cantidad de isoflavonas y un valor nutricional interesante.

*Véase: Remedios para el colesterol / Remedios para la menopausia

Conclusión: ¿Soja antes, durante o después del cáncer de mama?

La soja es recomendable antes, durante y después del cáncer. La soja es más beneficiosa cuando es introducida en la alimentación de forma frecuente, de ese modo, la flora intestinal (microbiota) se adapta a metabolizar las isoflavonas y esta tiene más beneficios, a parte de los nutricionales. Así lo indican los estudios y así se recoge en las principales guías de entidades contra el cáncer, como la American Cancer Society, Oncology Nutrition, el American Institute for Cancer Research y el World Cancer Research Fund International.

Por otra parte, tampoco hay necesidad de incluir este alimento en la mayoría de las comidas en dietas occidentales donde existen alimentos locales saludables igual de nutritivos, como lentejas, garbanzos, seitán u otros granos muy ricos en proteínas como el trigo sarraceno.

¿Qué sabemos sobre la prevención del cáncer de mama?

En cualquier caso, para prevenir el cáncer de mama, podemos empezar por aplicar evidencias científicas más sólidas que comer soja o no, como sería evitar el tabaquismo y aumentar el consumo de verduras y frutas de la dieta.

Lo que se sabe que aumenta el riesgo de cáncer de mama (y de otros tipos) es:

  • La dieta occidentalizada, denominada "western diet", rica en comida chatarra (¡ojo con los ultraprocesados, que también pueden ser de soja!),

  • Los pesticidas, que se pueden encontrar tanto en alimentos vegetales como animales. Para evitarlos, es conveniente lavar y pelar los vegetales.

  • Los plásticos, que contienen partículas que actúan como disruptores endocrinos, especialmente cuando los calentamos. Convendría evitar al máximo estos materiales, sobre todo en la cocina.

Para más información sobre otras contraindicaciones de la soja, véase:

contraindicaciones de la soja
Contraindicaciones de la soja

*Más información:

- Soja para bebés

punto rojo Más información sobre la soja.

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