Dermatitis atópica felina

Dermatitis atópica en gatos

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica felina (DAF) es una enfermedad de la piel de tipo inflamatorio que se caracteriza por un conjunto de reacciones, en las que hay picor e irritación, debido a hipersensibilidad mediada por los anticuerpos IgE.

El gato que sufre de DAF puede tener alergia a distintos alérgenos ambientales, desde ácaros del polvo hasta al polen de ciertas especies vegetales.

¿Cómo saber que mi gato tiene dermatitis atópica?

El profesional veterinario mediante diagnóstico clínico o de los síntomas, gracias a la exploración del animal en la consulta veterinaria, hará el diagnóstico correcto de la posible dermatitis atópica. Para ello éste debe hacer un análisis de las lesiones a nivel de la piel del gato.

Lesión de un gato con dermatitis atópica

El gato con dermatitis atópica presenta, entre otras complicaciones, lesiones papulo-costrosas.

Los gatos presentan lesiones en la piel muy llamativas, llamadas en medicina veterinaria dermatitis miliar, que se manifiestan por erupciones papulo-costrosas, cuya morfología y tamaño son similares a los granos de mijo, de ahí lo de dermatitis "miliar".

Otros signos de esta enfermedad son alopecia simétrica o zonas con falta de pelo y el complejo del granuloma eosinofílico es un problema cutáneo caracterizado por la aparición de zonas de la piel con inflamación crónica.

Previamente a todo ello, el médico veterinario hará un diagnóstico diferencial que descarte otras posibles causas de picazón y de dermatitis del gato, como presencia de distintos parásitos, alergia alimentaria, tumores, etc.

* Información relacionada: Causas de picor en gatos

¿Por qué mi gato tiene dermatitis atópica?

Aunque se desconoce con exactitud lo que genera este tipo de alergia de los gatos, llamada atopia, se piensa que puede ser debida a la exposición en su infancia de ciertos microorganismos, ya sea de forma natural o vía inmunización con un determinado tipo de vacunas.

Los gatos de raza pura pueden tener más posibilidades de sufrir dermatitis atópica felina que los gatos sin pedigree.

El gato con dermatitis atópica manifiesta alergia a diferentes alérgenos ambientales, como polen de ciertas especies vegetales, ácaros del polvo, mohos...

Los tests de alérgenos, o pruebas de alergia, se suelen hacer para perros pero no tanto para gatos.

Medicamentos contra la dermatitis atópica en gatos

Este problema de salud del gato desgraciadamente no tiene curación, ya que es una enfermedad crónica, y desafortunadamente recidivante cuando no está bien tratada, pero se puede evitar que aparezcan los síntomas de la alergia, tomando una serie de precauciones.

A la hora de tratar al animal que ya se sabe que presenta dermatitis atópica, se puede probar por eliminar la fuente que da la alergia, es decir, los alérgenos, aunque la medida más utilizada suele ser la farmacológica, porque normalmente no es posible aplicar la medida anterior si no se tiene identificado para qué sustancias el gato es alérgico.

Algunas de las medidas profilácticas o de prevención de la enfermedad a seguir frente a la dermatitis atópica son, además de la eliminación de los alérgenos, es decir, la minimización o preferiblemente la erradicación de la presencia de las sustancias que le causan alergia a la mascota, el uso champús especiales para el baño y limpieza del pelaje.

Los medicamentos más utilizados para aliviar el picor del animal, los llamados medicamentos antipruríticos son los glucocorticoides y los antihistamínicos.

Sin embargo, el tratamiento más efectivo para la dermatitis atópica, tanto en gatos como en perros, es la inmunoterapia, pero tiene la desventaja su coste económico elevado y la relativa complicación del tratamiento, des del punto de vista del propietario del animal. Por ello, la inmunoterapia suele ser más utilizada en perros que en gatos.

Más información sobre el gato en el listado superior.

Otros artículos de interés

Hazte fan en Facebook
Hazte fan en Facebook

El contenido de este artículo es informativo. Le recordamos que la comercialización y tenencia de las especies animales exóticas están sujetos a la legislación de cada país.