LA INDEPENDENCIA DEL GATO

Gato independiente

¿Cómo es el carácter del gato?

Podemos afirmar sin esquivarnos que el gato doméstico lleva una doble vida. En casa, es un auténtico animal de compañía, amistoso y cariñoso con sus dueños pero, cuando se va de juerga, es todo un pillo, pues se convierte él mismo en su propio amo y señor y hasta en una criatura salvaje de vida libre, astuto y autosuficiente, quedando sus protectores humanos del todo en el olvido mientras está fuera del hogar.

En el momento en que el gato cruza el umbral de la calle, se transforma por completo en un animal salvaje. Para entenderlo de alguna manera, la parte cerebral de animal doméstico se le desconecta y se le conecta el cerebro de gato salvaje.

Observar este cambio de animal de compañía a animal salvaje y posteriormente a animal de compañía de nuevo resulta algo sorprendente por la maestría con la que el gato doméstico lo lleva a cabo. Cualquier dueño de un gato que, por casualidad, haya seguido a su mascota fuera de casa, y le encuentre protagonizando un auténtico serial felino de sexo y violencia entenderá a que nos referimos más exactamente. El gato llega a ser un truhán a tales niveles que, si es pillado in fraganti en un intenso acto amatorio o de matón por su dueño, éste titubeará unos instantes pero, cruzando la calle a la carrera, pasará a ser otra vez el lindo gatito que se frota contra la pierna de su amo.

Por ello, si algo define al gato en cuanto a su carácter, es, por encima de todo, el de ser un animal totalmente contradictorio. Ningún otro animal ha desarrollado una relación tan intima con el hombre y, al mismo tiempo, se ha mantenido con tal independencia como el gato doméstico. Mientras que al perro raramente se le consiente que vagabundee de calle en calle, sino que se le saca a pasear, el independiente gato pasea sin la compañía humana.

* Información relacionada: Carácter del gato

¿Por qué el gato es independiente y el perro no?

El gato ha conseguido mantener una doble vida fruto de dos factores: su educación vivida y su organización social natural.

El ser humano aparta al gato de su auténtica madre en un estadio muy sensible de su desarrollo y empieza a darle alimentos sólidos y la protección y confort mientras sigue creciendo y desarrollándose como gato. Primero, cualquier gato doméstico, no callejero, vivió con otros gatos, es decir, su madre y sus hermanos de camada y, luego, con el hombre, la familia adoptante. Por lo tanto, durante su infancia y madurez, el gato se apega tanto a otros gatos como al ser humano y considera que pertenece a las dos especies.

De alguna manera, el gato se hace bimental, pues mentalmente es a la vez felino y humano, aunque físicamente sólo tenga el aspecto de un animal. Por ello, trata a sus dueños como si fuesen algo parecido a sus padres, lo que podríamos llamar pseudopadres. Por este motivo, al gato le gusta que le acariciemos, pues la caricia humana les produce la misma sensación sobre el pelaje que los lametones que les daba su madre en su etapa infantil.

Podríamos decir que lo que le pasa al gato, haciendo una extrapolación al caso humano, es como un niño que crece en un país extranjero y por ello se hace bilingüe.

Sin embargo, el gato se comporta distinto al perro porque, mientras la sociedad canina es organizada la felina no tanto. Los ancestros salvajes del perro, los lobos, vivían en manadas altamente jerarquizadas. En cambio, los gatos salvajes son animales solitarios. Aunque los gatos puedan tener una compleja organización social, nunca cazan en manada, por ejemplo.

El gato nunca aprenderá a recibir y acatar ordenes de su dueño, como "ven aquí", "siéntate" o "salta", porque, más que deberse a aspectos relacionados con su grado de inteligencia, simplemente son cosas que no le interesan, ya que no está programado para ello. Por esta misma razón, al gato se le ha exigido desde siempre muchas menos tareas que al perro; en un principio, controlador de ratones y ratas, más tarde, animal de compañía.

¿Cómo son los amantes de los gatos y los amantes de los perros?

Generalmente, los amantes de los gatos son un tanto distintos a los amantes de los perros. Son personas que tienden a poseer una fuerte personalidad, suelen ser más independientes y son más inclinados hacia la acción. Caricaturizando en extremo las dos posiciones, felina y canina, el gato representa el individualismo y la autosuficiencia y el perro es el símbolo del compañerismo y la camaradería. La razón de dicha elección es obvia, se debe a la reciprocidad de personalidades humano-gato.

Sin embargo, muchas personas disfrutan por igual de la compañía tanto de gatos como de perros, ya que hay tanto elementos felinos como caninos en una gran parte de cada uno de nosotros.

También hay una diferencia en cuanto al sexo por lo que se refiere a la preferencia por los gatos o los perros. Estadísticamente, entre los amantes de los gatos se encuentran sobre todo mujeres. Ello puede ser explicado porque el hombre tiene lo que se conoce como mentalidad de manada. Mientras que la mujer se dedicaba, en tiempos prehistóricos, a la recolección de alimentos y al cuidado de los niños, el hombre macho cazaba en grupo.

* Información relacionada: Gatos callejeros / Gatos que salen a la calle /Gatos caseros

Más información sobre el gato en el listado superior.

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El contenido de este artículo es informativo. Le recordamos que la comercialización y tenencia de las especies animales exóticas están sujetos a la legislación de cada país.