Cavado del suelo o terreno

TAREAS O FAENAS EN EL HUERTO: EL CAVADO

cavado

¿En qué consiste el cavado del suelo?

El cavado es un tipo de faena que se lleva a cabo después de la roza y consiste en remover el suelo de una manera más profunda.

Para que esto pueda realizarse adecuadamente la tierra debe estar libre de malezas, escombros, piedras, restos de tallos y raíces superficiales.

Todo ello ya se realizó previamente en la roza.

¿Para qué se cava la tierra?

La función del cavado, además de eliminar raíces más profundas, es desmenuzar el suelo para que este adquiera una textura mas suelta y porosa.

Ello permite que el agua pueda penetrar más fácilmente y que la materia orgánica pueda ser incorporada con mayor facilidad. Todo ello conlleva a una mayor actividad de la flora y de la fauna del subsuelo que mejora las condiciones de este.

¿Cómo cavar el suelo de nuestro huerto o jardín?

Existen varias técnicas para cavar la tierra adecuadamente pero las más importantes son las siguientes:

- Técnica 1 de cavado: cavado del huerto dividido en macizos o arriates: En este caso no es necesario cavar todo el huerto sino solamente el espacio destinado al cultivo dejando los caminos de paso sin cavar. Para ello seguiremos el siguiente procedimiento.

1) Marcaremos con ayuda de hilo y unas estacas los macizos que deseamos elaborar según el dibujo del diseño inicial del huerto. Debemos recordar que la distancia máxima desde cualquier zona de paso al centro del macizo no debe superar el metro y medio, para que podamos trabajarlos bien sin necesidad de pisar en su interior.

2) Con la ayuda de una pala abriremos una zanja trasversal dentro de un macizo a una distancia de unos 20 cm de un extremo, con la profundidad equivalente a la hoja de la pala y una anchura de unos 30 cm. Colocaremos la tierra sacada sobre la superficie del extremo menor no cavado.

3) Situados dentro del macizo y colocados frente a la zanja en el lado más grande del macizo aun no cavado, iremos cortando fragmentos de unos 5 o 10 cm transversales y apartaremos la tierra hacia delante dentro de la zanja sin removerla. Se trata de que la tierra quede cortada y separada horizontalmente pero colocada en la misma posición vertical que ocupaba anteriormente. Para ello se sitúa la pala sobre la línea de corte y se introduce en la tierra haciendo presión vertical con la ayuda del pie colocado sobre el vértice superior de la hoja. Posteriormente se avanza el bloque cortado haciendo palanca contra el lateral del suelo no cortado.

4) Cuando hayamos cavado la parte más larga del macizo, nos situaremos en el extremo contrario y cavaremos con el mismo procedimiento el fragmento menor.

5) Una vez cortada toda la tierra, con la ayuda de la azada, desmenuzaremos los terrones más grandes.

6) Con la ayuda del rastrillo, nivelaremos la superficie del macizo.

- Técnica 2 de cavado: cavado del huerto divido en parcelas: Cuando se trata de un huerto distribuido en parcelas grandes el proceso de cavado afecta a toda la parcela ya que no existen caminos de paso expresamente libres del cavado. En este caso el procedimiento más correcto es el siguiente:

1) Con la ayuda de hilo y estacas, marcar un fragmento alargados dentro de la parcela con una anchura máxima de unos 30 cm.

2) Utilizar el método anterior para cavar el fragmento marcado

3) Marcar otro fragmento paralelo al fragmento cavado y cavarlo siguiendo el procedimiento anterior situándose de manera que no se pise el primer fragmento.

4) Sucesivamente realizar este procedimiento para toda la parcela.

- Técnica 3 de cavado: cavado del huerto sacando la tierra de un macizo y recolocándola en el macizo siguiente: Un método muy utilizado para cavar el huerto divido en parcelas es el siguiente:

1) Con la ayuda de hilo y estacas, marcar la parcela con fragmentos paralelos alargados una anchura máxima de unos 30 cm.

2) Cavar la primera zanja retirando todo el suelo de la misma hasta una profundidad de la longitud de la hoja de la pala.

3) Cavar la segunda zanja colocándonos encima del terreno no cavado y mirando la zanja abierta en primer lugar. A medida que vamos separando la tierra la vamos colocando dentro de la zanja abierta anteriormente. Posteriormente deshacemos los terrones y

4) De esta manera vamos cortando toda la parcela sin tener que pisar el suelo cavado.

Condiciones del suelo y época para poder cavar

¿Cuándo debe realizarse el cavado del huerto?

Este tipo de tarea es conveniente llevarla a cabo a principios de invierno para que el frío hibernal pueda desmenuzar mejor la tierra.

¿Cuándo no debe realizarse el cavado del huerto?

No es conveniente cavar la tierra cuando nos encontremos con un suelo muy suelto o arenoso ya que al cavar este tipo de suelo se incrementa demasiado el drenaje del mismo lo que produce un lavado excesivo de los nutrientes por parte de la lluvia. En este caso basta con eliminar superficialmente las hierbas utilizando el rastrillo. Para aumentar su poder de retención es conveniente añadir una capa de mantillo en el momento de realizar esta faena.

¿Cuándo no debe realizarse un doble cavado?

El doble cavado consiste en profundizar el cavado el doble de lo normal. Si lo habitual es introducir en la tierra la longitud de la hoja de la pala, es decir unos 25 cm, en el doble cavado se profundiza unos 50 cm. Para ello, se realiza primero un cavado simple, se retira posteriormente la tierra y luego se ejecuta otro cavado igual consiguiendo el doble de profundidad. Este tipo de cavado se utiliza para suelos con poco drenaje, por estar muy apelmazados o por sus características fisiológicas (Véase tipos de suelo)

Hay que tener en cuenta que el suelo presenta diferentes propiedades a medida que se va profundizando, por lo tanto, a la hora de mover la tierra hay que recolocarla en una profundidad similar a la que se encontraba en su posición original. Para ello podemos seguir el siguiente procedimiento que es una variante de la técnica 3 explicada anteriormente:

1) Con la ayuda de hilo y estacas, marcar la parcela con fragmentos paralelos alargados una anchura máxima de unos 30 cm. En caso de que trabajemos con arriates marcamos un par de arriates.

2) Cavar la primera capa de la primera zanja o el segundo arriate, retirando todo el suelo de la misma hasta una profundidad de la longitud de la hoja de la pala. Colocar la tierra sacada en un montón.

3) Una vez retirada la primera palada, cavar la segunda palada siguiendo el mismo método pero colocando la tierra en un montón diferente del de la primera palada.

3) Cavar la primera palada de la segunda zanja o del segundo arriate colocándonos encima del terreno no cavado y mirando la zanja abierta en primer lugar. A medida que vamos separando la tierra la vamos colocando en un montón fuera de la zanja abierta anteriormente. Una vez realizada la primera palada, realizamos la segunda palada colocando la tierra en el interior de la primera zanja. Terminada la segunda palada, cubrimos la primera zanja con la tierra superior que habíamos amontonado. Posteriormente deshacemos los terrones y rastrillamos toda la superficie.

4) De esta manera vamos cortando toda la parcela sin tener que pisar el suelo cavado.

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