CUÁNDO NO SE DEBE BEBER LECHE

CONTRAINDICACIONES DE LA LECHE

¿Cuándo está contraindicada la leche?

En ciertas ocasiones debemos controlar el consumo de la leche y productos lácteos o derivados. Su consumo debe reducirse o se debe escoger aquellos tipos de productos que resulten adecuados para el organismo.

Existen enfermedades en que no es suficiente restringir el consumo de la leche. En estos casos se deberá evitar totalmente el consumo de lácticos y derivados que los contengan, por estar contraindicados.

¿Con qué enfermedades no se puede tomar leche?

Por ejemplo:

- La galactosemia: enfermedad hereditaria en la que falta una enzima necesaria para metabolizar la galactosa. La galactosa es un monosacárido que forma parte de la lactosa que contiene la leche (ya sea humana o animal). A no ser que el producto resultante tenga una ausencia total y certificada de lactosa, no se recomienda su consumo.

Si no se trata adecuadamente esta enfermedad, la acumulación de galactosa en el cuerpo podría producir daños en el hígado, el sistema nervioso central, insuficiencias renales, retraso mental y del crecimiento o cataratas.

- Alergia a la leche de vaca: Es la respuesta inmunitaria a la proteína de la leche. Las proteínas que provocan más este problema son la caseína, la lactoalbúmina-α y la lactoglobulina-β. Muchos estudios demuestran que el 80% de los niños nacen con alergia a la leche, dejan de tenerla entre los 5-6 años.

Los principales síntomas de la alergia a éste alimento van desde inflamación mucosas de la zona por donde se ingiere: labios, lengua, garganta, hasta picores o problemas para respirar correctamente. Si no se tratan rápidamente éstos síntomas y dependiendo del nivel de la respuesta alérgica, podría desembocar una anafilaxia.

- Intolerancia a la lactosa: es la incapacidad para digerir la lactosa, el azúcar predominante en la leche. Se debe a la gran o total ausencia de la enzima lactasa, producida en el intestino. Puede ser primaria de origen genético y por tanto, resulta incurable, o por el contrario puede ser secundaria o adquirida, por problemas intestinales ocasionados por virus, bacterias, parásitos o por malnutrición.Ésta última resulta mucho más frecuente.

Este último caso si es reversible y por tanto debería controlarse el nivel de tolerancia. Es decir, puede no tolerar la leche pero puede tolerar productos con menos lactosa como son yogures y algunos quesos curados. En todo caso pueden tomar “leches vegetales” o sin lactosa.

- Celiaquía: Las personas que presentan intolerancia al gluten normalmente también presentan intolerancia a la lactosa, por lo que estarían incluidos en el grupo de personas para los que no se recomienda el consumo de leche.

- Cirugía de estómago o intestinal: en estos casos no se recomienda el consumo de leche por su larga digestión y baja tolerancia del postoperatorio. Se podrán introducir lácteos de manera progresiva y empezando por la cuajada, yogur... pasado un tiempo de cicatrización de la operación.

- Acidez de estómago o gastritis: en caso de acidez no se recomienda tomar abundante leche. Su efecto inicial calma y basifica el medio pero su de forma secundaria provoca un efecto rebote con mayor acidez que la inicial.

Más información sobre la leche y sus derivados.

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