EL HUMUS Y EL SUELO

¿Por qué el humus es tan importante para el suelo?

El humus, es decir, el producto de la descomposición de la materia orgánica, tanto vegetal como animal, sirve para formar el complejo arcillo-húmico, que es muy importante para dar estructura al suelo, lo que es fundamental para que el suelo se halle en equilibrio, sin el cual no hay vida.

Cuando el suelo se encuentra desestructurado, tras el lavado, debido a la lluvia o al riego, se produce una pérdida muy importante de los cationes, porque tiene una baja capacidad de retención de cationes. En cambio, un suelo bien estructurado tiene una gran disponibilidad de cationes para la planta, ya que tiene una buena capacidad de retención de cationes.

Por lo tanto, el complejo arcillo-húmico retiene principalmente iones positivos, que son muy buenos para las plantas.

Además, el humus, o materia orgánica semidescompuesta retiene humedad, lo que también es bueno para los vegetales.

¿Por qué son tan importantes las arcillas para el suelo?

A menudo se dice que el humus es muy importante para la adecuada fertilidad de un suelo, pero nos descuidamos de otro elemento no menos importante.

Las propiedades físicas del suelo, como la permeabilidad, o el drenaje, vienen definidas sobre todo por las arcillas. Estas propiedades determinan que la planta pueda disponer de agua suficiente o no o bien tenga un exceso de agua. Las arcillas, como el humus, ayudan a retener el agua en el suelo, lo que es importante para las plantas.

Las arcillas son en su composición química óxidos de silicio, óxidos de aluminio y en menor proporción óxidos de magnesio, pero tienen la particularidad que poseen carga externa negativa predominantemente, lo que les da como propiedad física más importante el tener adherencia por las cargas positivas (llamadas cationes). Las arcillas, como atraen cargas positivas y ellas son de carga negativa, se produce una alternancia de cargas negativas y positivas y estos componentes del suelo pierden entonces la fuerza de atracción de iones con carga positiva, cuando llevan atraidos muchos iones positivos.

Las arcillas como resultado atraen iones positivos como Ca, Mg, K..., por lo que son muy importantes para proporcionar la fertilidad al suelo, ya que estos iones son nutrientes para las plantas.

En suelos donde hay una gran pluviosidad, se produce un lavado continuo y se da una pérdida de iones positivos o cationes, por lo que suelen ser suelos muy ácidos. Y los vegetales en estos suelos por lo tanto suelen tener una baja disponibilidad de estos elementos que actúan como nutrientes para ellas.

Las arcillas, como el humus, también sirven para formar el complejo arcillo-húmico, que es muy importante para dar estructura al suelo, lo que es fundamental para que el suelo se halle en equilibrio, sin el cual no hay vida. El complejo arcillo-húmico retiene principalmente cationes. Cuando el suelo se encuentra desestructurado, tras el lavado, debido a la lluvia o al riego, se produce una pérdida muy importante de los cationes, porque tiene una baja capacidad de retención de cationes. En cambio, un suelo bien estructurado tiene una gran disponibilidad de cationes para la planta, ya que tiene una buena capacidad de retención de iones cargados positivamente.

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