Adaptaciones
de las rapaces noctunas a la caza |
Las
rapaces nocturnas, grandes cazadores |
Los
búhos, y en general, las aves de rapiña nocturnas (o rapaces) están
perfectamente adaptadas a cazar bajo la oscuridad de la noche. La visión
estereoscópica les permite cazar a sus presas con gran precisión. Los
ojos de muchas rapaces nocturnas, como es el caso de la lechuza común,
estan rodeados por el disco facial, un conjunto de plumas más rígidas
que el resto. El disco facial hace una función de antena parabólica
ya que sirve para captar los sonidos que le llegan del ambiente, entre ellos los
sonidos que hacen sus presas al moverse. El sentido de la vista estas
aves lo tienen muy desarrollado, especialmente los cárabos (Strix aluco),
que parece ser que son las rapaces nocturnas que gozan de una vista más
fina, superior a la mayoría de animales. No obstante, las rapaces nocturnas
tienen todavía más desarrollado el sentido del oido. El oido de
los búhos y lechuzas es extremadamente fino dado que la mayoría
de estos animales son nocturnos. Estas aves son las que tienen el oido más
sensible de todas, es muy parecido al de un gato. La situación asimétrica
del canal auditivo de un oído respecto al del otro permite la localización
de las presas en muchas especies de rapaces nocturnas. La simetria del disco
facial de las rapaces nocturnas también les sirve para localizar mejor
a sus presas. El sentido del oido es especialmente útil para la caza
en las rapaces nocturnas puesto que les permite saber sin verla donde hay una
presa tan pequeña como un ratón oculto entre la vegetación.
Las
aves de presa nocturnas son animales muy silenciosos, espcialmente durante el
vuelo, para no delatarse cuando se diponen a realizar un ataque porque su plumaje
es espeso pero suave, junto con que sus plumas tiene una disposición especial.
Además, el contorno exterior de cada pluma tiene una especie de dentición
que minimiza el ruido producido por el chocar de las plumas entre si.
Búhos
y lechuzas están dotadas de un pico grueso y ganchudo. Pese a que de forma
se parece bastante el pico de las aves de rapiña a los de los loros, la
función del pico de búhos y lechuzas, sin embargo, es radicalmente
distinta a la de las otras aves vegetarianas, los loros. De ahí, que por
ejemplo, el pico de las rapaces sea de cantos especialmente cortantes para rasgar
la piel de sus presas.
De las aves de presa nocturnas, son muy espectaculares
las garras formadas por 4 dedos. Con las garras extremadamente poderosas y curbadas
son capaces de agarrar presas muy grandes del tamaño de una liebre
adulta. El dedo posterior de las rapaces nocturnas puede articularse hacia
adelante ya que es reversible. Los dedos son tapizados por densas plumas para
hacer más silenciosa al ave durante la cacería.
Las rapaces
desarrollan 2 formas distintas de capturar a sus presas. Las ahí que cazan
en pleno vuelo patrullando grandes extensiones de territorio a poca velocidad
mientras que otras especies lo hacen al acecho permaneciéndo absolutamente
inmóbiles desde sus puntos de caza hasta la llegada de una presa adecuada.
Las
aves de presa que cazan en vuelo tienen una mayor envergadura de alas que las
que capturan las presas al acecho.
Los búhos y lechuzas matan la
presa con las garras y después la despedazan (si la presa es de gran tamaño)
con el pico.
El
sentido de la vista de las rapaces nocturnas |
Unos
grandes ojos, unas pupilas muy dilatables y una mayor proporción de bastones
en la retina les permiten localizar y capturar las presas en condiciones de baja
luminosidad.
No obstante, las rapaces nocturnas también tienen conos
en la retina, por lo que pueden apreciar los colores. Este detalle es importante
sobre todo en los búhos diurnos, como el mochuelo chico o el búho
nival, para poder cazar bien de día.
El búho real aprovecha su
excelente vista diurna, tan buena o más que la nuestra, para cazar durante
el día en periodos del año cuando escasea la comida.
El tapetum
ludicum, una estructura reflejante que se encuentra por detrás de la retina
de muchos búhos y otros animales nocturnos, como los gatos,
ayuda a concentrar los focos de luz hacia las células fotorreceptoras de
la retina que se encargan de la visión nocturna, los bastones.
Pese
a que la vista es muy buena en las aves de presa noctunas, tiene algunas limitaciones,
por ejemplo, cuando la oscuridad del ambiente es total, aunque es muy difícil
llegar a estos extremos con la presencia de la luna. De ahí que sólo
en noches nubladas o sin luna estas aves nocturnas no salgan a cazar. La otra
limitación del sentido de la vista de los búhos y lechuzas está
cuando tienen que mirar de cerca, pero para ello tienen las vibrisas en el pico,
esas plumas modificadas que les proporcionan el sentido del tacto y gracias a
las cuales pueden manipular adecuadamente la comida.
Esta clase de animales
tiene la virtud, junto con los primates y muchos carnívoros, de tener una
visión estereoscópica inmejorable. La orientación especial
de los ojos de las aves de presa en relación a la cara les permiten ver
en 3 dimensiones. Como los primates (entre ellos nosotros los humanos), los búhos
y similares tienen los ojos en frente de la cabeza. Esta característica
les es extremadamente útil para hacerse con sus presas, a veces muy pequeñas,
como insectos y mariposas
nocturnas (polillas).
No obstante, para
albergar los ojos dentro del craneo ocupando el mínimo espacio, considerando
que los búhos tienen unos ojos muy grandes, los ojos de estas aves son
de forma tubular. Todo ello controbuye a que los ojos se encuentren literalmente
encajonados dentro de sus órbitas y a que su mobilidad sea casi nula. Sin
embargo, esto tampoco les supone un problema para estas aves, puesto que tienen
una mobilidad de la cabeza enorme y son capaces de girar mucho la cabeza gracias
a su flexible cuello cuando quieren ver objetos que se desplazan hacia
los lados.
El
angulo de visión de lechuzas y búhos, a pesar de tener estas aves
los ojos tan centrados a la cara y de ser muy poco móbiles, es bastante
bueno con sus 110º, sin contar con que pueden girar mucho la cabeza. La
cabeza de las lechuzas y búhos puede girar completamente hacia atrás,
puesto que tiene un giro de más de 180º en este sentido. Además,
las rapaces nocturnas pueden bajar la cabeza 90º.
Es
muy frecuente que los búhos y las lechuzas muevan la cabeza hacia los lados
y de arriba a abajo para ver el entorno desde distintas perspectivas gracias al
fenómeno del paralelaje.
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Ver Alimentación y plumaje
de las rapaces nocturnas
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Ver Características de las rapaces
nocturnas |