Conducta sexual del perro

Conducta sexual canina

Diferencias en la sexualidad entre el perro y el lobo

Entre el perro y el lobo existen una serie de diferencias en cuanto a su vida sexual:

  • Madurez sexual: El lobo alcanza la madurez sexual a los 2 años de vida. En cambio, el perro tiende a llegar a la madurez sexual a los 6, 7 u 8 meses de vida. Esta diferencia en cuanta a la llegada a la pubertad en el perro se debe a que los perros de talla menor llegan antes a la pubertad que los perros más grandes.
  • Relación de pareja: El lobo es un animal monógamo, ya que el líder de la manada se busca sexualmente una compañera con la que mantendrá de manera casi exclusiva esta relación. En cambio, el perro es un animal polígamo, ya que acepta múltiples compañeras para mantener relaciones sexuales. Esta característica se debe a la domesticación que le permite al perro reproducirse más libremente.
  • Entrada en celo: Las lobas entran en celo únicamente una vez al año, mientras que las perras están en celo 2 veces al año. Sin embargo, todas aquellas perras que se encuentran más cerca de sus ancestros salvajes, como las que pertenecen a la raza Basenji, entran en celo una vez al año como las lobas.
  • Época de reproducción: El lobo macho puede reproducirse únicamente durante un corto tiempo cada año, mientras que el perro macho puede reproducirse durante todo el tiempo. Ello se debe a que entre una y otra temporada de celo, los testículos del macho se encogen y es incapaz de producir semen. En cambio, el perro siempre está fértil y dispuesto a aparearse en cualquier momento del año con una hembra que se muestre dispuesta a ello.

    Por ello el perro es más promiscuo que su pariente salvaje, el lobo.

Sexualidad de la perra

En la perra, se producen grandes cambios hormonales durante los 8 ó 10 días anteriores a la ovulación o posteriores. En general, la perra en celo se muestra muy juguetona con los machos que desea aparearse y más agresiva con los que rechaza. También puede volverse más agresiva con otras perras.

A la hora de aparearse, la perra siempre es quien toma la decisión. Ni el perro más dominante puede siempre aparearse con una perra. Cuando quiere rechazar a un macho dominante, simplemente se da la vuelta, poniéndose de espaldas o de lado y no le presta atención. Los machos menos dominantes rechazados reciben gruñidos y hasta mordiscos.

* Ver más sobre: Comportamiento sexual de la perra / Comportamiento sexual del macho / Comportamiento sexual de la hembra

Más información sobre el perro.

Editorial
Escrito por Editorial Equipo de Botanical-online encargado de la redacción de contenidos
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Artículo actualizado el: 22 abril, 2019

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