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EL VIAJE
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El vuelo de las grullas
A finales de julio o principios de agosto, las familias de grullas, constituidas por una pareja de adultos y de una a tres crías, se vuelven progresivamente más sociables y se van agrupando hasta formar bandadas de 300 ó 400 grullas. A medida que avanza el otoño, vuelan rumbo al sur. Para cubrir su largo viaje, la gran unidad migrador de grullas se rompe en pequeños grupos de 10 ó 15 individuos dispuestos en la típica formación en V. La formación en V de las grullas, les permite a cada individuo que la constituye ver a los demás del grupo y mantener una distancia constante entre sí para evitar alcances. La formación en V de las grullas también sirve para ahorrar energía ya que se crean turbulencias que ayudan al vuelo de las demás grullas. Las grullas que avanzan en cabeza cortando el aire cada cierto tiempo se relevan para descansar. Durante su largo viaje, las grullas vuelan día y noche, cruzando las cadenas montañosas en lugar de esquivarlas. Pocas veces se detienen. Únicamente se posan sobre los campos más apartados y pantanos para alimentarse tras haberlos sobrevolado repetidamente. Durante todo el invierno, las grullas se mantienen en bandos más o menos numerosos cerca de los campos de cultivo, charcas o pantanos. Se mantienen en alerta para emprender la huida al menor signo de peligro. Una o dos grullas centinelas se encargan de la vigilancia. Cuando empieza a ser primavera, las grullas empiezan un largo viaje hacia el norte, hacia los remotos pantanos de la taiga, las charcas bordeadas de sauces y alisos, las orillas de los ríos cubiertos de cañaverales, las nítidas aguas de un pequeño lago de montaña o las lagunas de la estepa. Cuando las grullas llegan a su área de cría, permanecen todavía en bandos un cierto tiempo. Las grullas son animales monógamos. por lo que renuevan sus lazos tras una espectacular danza nupcial. Las grullas jóvenes y los adultos que no tienen pareja se reúnen en pequeños grupos vagabundos de unos 10 individuos. Algunas parejas reparan el viejo nido destrozado por las tormentas del invierno o bien construyen otro nido cerca del anterior pero a un mínimo de 2 ó 3 km de distancia. A finales de mayo, poco tiempo después de que hayan nacido los pollos, la familia completa se retira a las zonas mejor protegidas del pantano donde los adultos realizan la muda. Cuando recuperan las plumas, las jóvenes grullas pueden volar y la familia empieza a agruparse con otras familias para iniciar la migración otoñal.
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