Picadura de sanguijuela

¿Las sanguijuelas son parásitos?

¿Son peligrosas las sanguijuelas?

Hay cierta duda sobre si las sanguijuelas son o no parásitos

Las sanguijuelas son consideradas frecuentemente como parásitos externos (ectoparásitos) de algunos vertebrados. Sin embargo, algunos autores les niegan la característica de parásito, porque pueden llevar una vida independiente durante largo tiempo y la definición de parásito incluye la necesidad de permanecer sobre su huésped, al menos en alguna fase de su ciclo biológico.

Las sanguijuelas no pueden considerarse peligrosas para el ser humano desde el punto de vista parasitológico, porque aunque suelen ser portadoras de parásitos intestinales, en el hombre estos parásitos no suelen prosperar. Aparte de la gran cantidad de sangre que se pierde de la herida producida por la sanguijuela, al succionar la sangre, le provoca al animal parasitado irritaciones y le puede transmitir gérmenes peligrosos como el bacilo de Koch o la espiroqueta de la fiebre recurrente.

¿Cuándo son peligrosas las sanguijuelas para las personas?

Ciertas sanguijuelas que viven en la vegetación y en el suelo del Asia tropical se fijan en número importante en el hombre y en otros animales de sangre caliente y les provocan problemas graves.

En la mayoría de los casos, estos animales actúan como parásitos temporales y una vez han tomado el alimento se separan del huésped y hacen vida libre hasta que el hambre les empuja a un nuevo ataque sobre otro huésped.

No obstante, existen ciertas sanguijuelas que no abandonan jamás su presa y otras que son endoparásitas, es decir, que se encuentran dentro del cuerpo de su huésped.

Utilidad de las sanguijuelas

Las sanguijuelas se han utilizado desde la antigüedad para practicar sangrías.

También se han empleado las sanguijuelas para favorecer mediante la acción de la hirudina la disolución de coágulos formados en los vasos sanguíneos.

Curiosidades sobre las sanguijuelas

Las sanguijuelas hematófagas (que se alimentan de sangre) poseen en su saliva una enzima llamada hirudina que evita la coagulación de la sangre. Las sanguijuelas producen tan poca de esta sustancia anticoagulante que es poco práctico extraérsela.

La sangre de estos invertebrados, normalmente, carece de pigmento respiratorio.

Encontramos sanguijuelas parásitas de anfibios. Se trata de especies endoparásitas, que viven en la limfa de ciertas ranas, bajo la piel, o incluso en la cavidad interna del animal, llamada celoma.

Más información sobre las sanguijuelas y otros animales.

Editorial
Escrito por Editorial Equipo de Botanical-online encargado de la redacción de contenidos

6 octubre, 2021

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