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LA REPRODUCCIÓN EN LOS ANFIBIOS

 







Características generales de la reproducción de los anfibios

Los anfibios tienen sexos separados puesto que son animales dioicos.

La fecundación en los anfibios puede ser externa, cuando se fecundan los huevos fuera de la cloaca, o interna. Generalmente, tienen fecundación externa. En los urodelos europeos podemos encontrar ejemplos de fecundación interna.

Los anfibios presentan una gran variedad de tipos reproductivos y cuidados de la descendencia.

Son animales dependientes del agua puesto que el huevo no está protegido de la desecación, además tiene pocas reservas nutritivas. Por ello, tienen desarrollo indirecto y experimentan metamorfosis, es decir, hay transformación de la larva en que nacen los anfibios hasta la fase de adulto. Los renacuajos no poseen patas y respiran a través de branquias. Durante la metamorfosis se desarrollan las patas, se pierden las branquias y el animal sale al aire libre para respirar mediante la respiración pulmonar.

La metamorfosis tiene lugar en el agua y gracias a ella se dan cambios muy importantes en la forma, la fisiología y la conducta del anfibio. No obstante, en los anfibios urodelos (tritones y salamandras) los cambios que se dan durante la metamorfosis son menos acusados que en los anuros (sapos y ranas).

Sólo algunas especies de anfibios han conseguido realizar su desarrollo embrionario y larvario independientemente del medio acuoso, como es el caso del sapo partero o la salamandra común. El sapo partero se aparea en tierra firme y la salamandra común es ovovivípara.

En los anfibios ovíparos (la mayoría), los huevos pueden ser depositados en aguas dulces o en la tierra. En los anfibios ovovivíparos, como las especies incluidas dentro del género Proteus, los huevos permanecen dentro del cuerpo de la madre alimentándose de las sustancias alimenticias almacenadas dentro de los sacos vitelinos. En las especies vivíparas, como los tritones, las crías son alimentadas con nutrientes obtenidos directamente del cuerpo de la madre.



Foto de renacuajos de sapo corredor

Los renacuajos de sapo o de rana con poco tiempo de vida tienen una apariencia muy frágil, bastante diferente a la del renacuajo típico, mucho más rápido y huidizo.



Comportamiento reproductor


Podemos afirmar que el comportamiento reproductor de los anfibios está bastante estereotipado y presenta unos patrones muy concretos y definidos.

Durante el periodo reproductor, los anfibios experimentan cambios en su comportamiento, como sucede con el sapo común. El sapo común, al final de la migración primaveral, deja atrás su comportamiento migratorio para adoptar un comportamiento reproductor.

El desencadenante del ciclo reproductor es más el calendario que las condiciones ambientales, aunque estas ultimas también pueden imponer una cierta influencia.

Antes de la cópula, en la mayor parte de anfibios, existe un comportamiento de festejo previo.


El periodo de reproducción en algunas especies, como el sapo común, es bastante corto y se da a principios de primavera. Sin embargo, otras especies, como el sapo corredor, tienen un periodo de cría más largo en el que realizan varias puestas. Las puestas se llevan a cabo cuando se dan lluvias abundantes.

Los tritones y salamandras (urodelos) adoptan un comportamiento característico durante el periodo de cría. Los machos de los tritones acuáticos del género Triturus efectúan delante de la hembra una danza nupcial propia de la especie.

Durante la realización de la danza nupcial, el macho muestra a la hembra los dibujos coloreados que tiene en el cuerpo así como sus formas llamativas. Durante este momento, también es habitual la emisión de sustancias olorosas.

En los tritones de montaña del género Euproctus no se da la danza nupcial sino que se produce el abrazo del macho hacia la hembra como adaptación a la corriente de agua. Algunas especies de urodelos se aparean en tierra firme.


Apareamiento

Los sapos y ranas (anuros), durante el apareamiento (conocido como amplexus), sujetan a la hembra por la zona axilar. No obstante, en el sapo de espuelas o el sapillo pintojo, el macho agarra a la hembra por la zona lumbar.

El macho sujeta a la hembra con gran fuerza gracias a la gran musculatura de las patas anteriores y a las protuberancias situadas a nivel de dichas patas denominadas callosidades nupciales que favorecen una superficie de contacto rugosa.

El macho deposita los espermatozoides (en la estructura llamada espermatóforo) cuando la hembra se coloca en forma de cruz. En los tritones y salamandras (urodelos) el espermatóforo que libera el macho es recibido por la hembra que lo sitúa en su cloaca.

Tras la puesta, la hembra experimenta cambios: se adelgaza, rechaza a los otros machos y adopta una postura que impide que sea sujetada por machos listos para la cópula.



Foto de sapos corredores apareándose dentro del agua


Dimorfismo sexual

En los anfibios, se da dimorfismo sexual con lo que podemos diferenciar a machos y hembras de una misma especie. Son elementos de dimorfismo sexual la capacidad que tienen los machos de sapos y ranas (anuros) de emitir sonidos (cuando croan) gracias a los sacos bucales así como sus callosidades nupciales; del mismo modo que el tamaño del animal o su coloración.

En lo referente a la coloración, la rana verde macho tiene una coloración amarillo intenso. La rana bermeja hembra presenta un punteado blanquecino en las patas posteriores y en los flancos del cuerpo. La rana campestre suele adoptar un color azul.

Las callosidades nupciales en las ranas verdes se encuentran a nivel del pulgar, mientras que, en el sapo vientre de fuego, las callosidades se forman en los brazos.

En lo que se refiere a la emisión de sonidos, existen especies como los hílidos, que son capaces de producir un canto muy potente. Otras, como el sapo vientre de fuego, emiten un canto muy débil. El caso más exagerado se da en las ranas de la familia Pipidae, cuyos cantos sólo se pueden oír con un instrumental adecuado.

En lo referente al tamaño, no es muy conveniente utilizarlo como guía para identificar el sexo del animal. Aunque, generalmente, el macho es más pequeño que la hembra, como sucede en los sapos. Como rasgos distintivos de dimorfismo sexual encontramos en los urodelos las crestas cutáneas y coloraciones vistosas. En el tritón ibérico se desarrollan callosidades nupciales de color oscuro en la cara interna de las patas anteriores.

* Información relacionada: Metamorfosis de los anfibios

Más información sobre la reproducción de los animales en el listado superior.




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