Instinto de caza del perro

Instinto depredador del perro

Dibujo del podenco ibicenco

Imagen de Podenco ibicenco

El perro Podenco ibicenco tiene un instinto cazador muy marcado

¿El perro tiene instinto de caza?

Aunque el perro ha sido domesticado, conserva muy bien su herencia como cazador. Es por ello que es descubierto persiguiendo bicicletas o gatos, husmeando en cubos de basuras o robando la comida que sobra del asado.

Sin embargo, como sucede con la neotenia, según la raza, el perro puede mostrar diversos patrones de comportamiento en relación a su instinto de caza.

Secuencia de caza del lobo

La secuencia depredadora (o de caza) completa en los lobos y otros cánidos salvajes sigue una serie de comportamientos fijos en este orden:

  • 1º buscar

  • 2º acechar

  • 3º perseguir

  • 4º morder

  • 5º sujetar

  • 6º matar

Secuencia de caza del perro

La domesticación ha supuesto únicamente acortar la secuencia depredadora creando perros pastores, perros de rastreo o perros de muestra, por ejemplo. Como es útil el comportamiento depredador para el ser humano, no ha sido inhibido en casi ninguna raza canina. Esto tiene el inconveniente que, en ocasiones, puede manifestarse de un modo desagradable.

Durante el proceso de crianza selectiva, el ser humano ha diseñado razas específicas en las que algunos o todos los comportamientos depredatorios han sido modificados. Muchos de estos perros se encuentran muy dominados por sus instintos de caza hasta el punto que recrear la conducta de caza es para ellos una recompensa.

El instinto de persecución se ve reforzado en los perros de vista, como el Greyhound, y en los lebreles o perros de carreras. Los perros pastores, como el Border collie o el Pastor belga, también se valen del instinto de persecución para controlar el movimiento de las ovejas y de otros animales.

En los perros de olfato, como los Beagle y los Bloodhound, se ha reforzado su instinto de búsqueda para asegurar que se dediquen a detectar, perseguir y encontrar a la presa.

En cambio, los terrier de trabajo, empleados para acabar con las ratas y perseguir a los zorros tienen un bajo instinto de búsqueda, pero tienen instintos elevados de persecución, mordedura y captura de las presas.

En algunos terrier, como el Bull terrier o el Pit bull terrier, el instinto de atrapar se ha reforzado. Estos perros fueron criados originalmente para emplearse en un deporte sangriento, conocido como bull-baiting, en que los perros eran puestos en un recinto cerrado para que se enfrentaran a un toro atado.

¿Qué consecuencias tiene el instinto depredador en el perro?

Para sacarle el instinto cazador, el perro necesita un estímulo que haga despertarle una auténtica necesidad de perseguir y capturar la presa. En la naturaleza, este estímulo es el movimiento de distintas especies animales. No obstante, salvo el perro de caza, el perro doméstico no puede satisfacer su instinto cazador. Por lo que puede recurrir a “cazar” objetos en movimiento.

Ello explica porque tiene ese impulso de correr tras coches, bibicletas o motos. Un perro puede tender a perseguir animales que no debería comer según nuestro interés humano pero que para él son la presa ideal por ser pequeños, poco rápidos y vulnerables. Este es el caso de gallinas, gatos y conejos, por ejemplo. Un perro puede perseguir a los niños si no los ha visto en el proceso de socialización porque no los considera como seres humanos sino como presas potenciales, sobre todo si se escapan chillando.

El dueño de un perro deberá hacerle aprender a su can que la caza de pájaros, gatos, automóviles o niños no le gusta. Para hacérselo saber, bastará con presentar estos estímulos al cachorro e intervenir rápidamente con un “¡No!” cuando el animal muestre un comportamiento depredador.

Los cachorros aprenden siempre mediante el juego. En la naturaleza, los lobeznos para activar el comportamiento depredador emplean pequeños objetos que ruedan en ser empujados, como piedras, o que son llevados por otros cachorros, como ramas. Los perros domésticos de adultos todavía quieren jugar porque mantienen características infantiles, se dice que son perros neoténicos. Las razas menos “infantiles” como los perros nórdicos o los lebreles muestran poco interés por las pelotas tras superar la fase infantil.

El instinto cazador se emplea para el adiestramiento del perro. No solamente en los perros de caza, sino también en los perros que se utilizan como defensa. Los cachorros son estimulados a morder moviendo delante de su boca un palo que es guiado por un figurante que simula el comportamiento típico de huida de una presa. La pelota también representa una presa. En este caso, no obstante, hay un mantenimiento de una característica infantil o neotenia más que un mecanismo sustitutivo porque el perro continua deseando los pequeños objetos que le servían como elemento de juego.

¿Como mitigar el instinto cazador de nuestro perro?

Algunos perros persiguen cualquier elemento en movimiento (coches, bicicletas, patinadores, corredores, gatos, pájaros) porque tienen el instinto de persecución muy acentuado. En estos casos, cualquier cosa que se mueva puede ser considerada como presa por el animal. Esta clase de comportamientos, además de ser irritantes, pueden ser peligrosos por riesgo de accidente.

Si nuestro perro tiene un fuerte instinto de caza, podemos tomar una serie de precauciones para evitar posibles problemas como:

  • Mantendremos al perro atado a la correa cada vez que estemos paseando por sitios donde haya ganado o en los lugares donde haya circulación de automóviles, patinadores, gente en monopatín, etc.

  • Bajo ningún concepto, dejaremos al perro solo con mascotas pequeñas como conejos, hámsteres o gatos, ni tampoco con niños pequeños.

  • Evitaremos que el perro se aleje demasiado cuando salgamos a caminar.

El problema asociado al comportamiento de persecución, normalmente, se soluciona cuando el perro deja de prestarle atención a la situación que está produciendo dicho comportamiento. Por lo tanto, le deberemos ofrecer una alternativa a nuestro perro. Pero inicialmente el perro debe aprender ordenes como “Quieto”, “Basta” o “No” para que cese la persecución y centre la atención en nosotros.

Un perro que ha sido adiestrado para evitar que efectúe comportamientos de persecución podemos hacer rodar una pelota frenta a él. Si detiene la persecución al ordenárselo, el entrenamiento ha tenido éxito.

Los perros de caza tienen altos niveles de energía. Una buena forma de canalizar esta energía es jugar con el perro a la pelota, al frisbee o con otros juguetes.

* Información relacionada: Instinto de caza en el lobo

Más información sobre el perro.

Editorial
Escrito por Editorial Equipo de Botanical-online encargado de la redacción de contenidos
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Artículo actualizado el: 22 abril, 2019

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