CONVIVENCIA ENTRE PERROS Y GATOS EN CASA

Se pueden tener perros y gatos juntos

Convivencia entre perros y gatos

Desde los tiempos más remotos, estar como perro y gato ha significado siempre enemistad y antipatía recíproca. Dicha expresión ha arraigado en todas las culturas. Ello se debe a que, en la naturaleza, el perro y el gato son rivales. Son rivales por 2 motivos: ambas especies son cazadoras de las mismas presas (roedores y aves) y el perro es un depredador de gatos de forma insitintiva.

Sin embargo, los perros y los gatos no siempre son enemigos. Cuando un perro y un gato entran a formar parte de un hogar humano, la competencia por la comida desaparece y el instinto de caza del perro se inhibe, lo que hace que en algunos casos, se llegue a auténticas amistades.

No obstante, el lenguaje del perro es completamente distinto al del gato. Por ejemplo, el perro mueve la cola para expresar alegría y buenas intenciones, mientras que el gato únicamente la mueve para expresar irritación. El perro eriza el pelo cuando está sorprendido, atemorizado o cuando se muestra sumiso. En cambio, el gato eriza el pelo cuando se dispone a atacar. El perro gruñe para amenazar. El gato ronronea cuando está satisfecho y tranquilo. El perro puede interpretar el ronroneo del gato como un gruñido. Ello puede suponer problemas importantes de comunicación entre perros y gatos.

En algunos casos, se produce un imprinting parcial, ya que no se puede hablar de un auténtico impriniting (el imprinting o periodo de impregnación es la etapa de la vida que repercute en la formación de su carácter). Si el imprinting es hacia un gato, el resultado es que el animal cree que es un perro y, cuando se encuentra ante un perro, no muestra la natural desconfianza felina. Al confundir a los perros, el gato nunca ha sido atacado por ningún perro. Ello se debe a que el instinto de caza precisa de un estímulo visual para desencadendarse (la huida). Un gato que no huye ante un perro ya no es visto como una presa. Por lo tanto, las relaciones entre perros y gatos dependen mucho de cómo hayan vivido cuando eran pequeños.

Quien desee tener perros y gatos tendría que hacerlo desde que son pequeños. Sin embargo, no es imposible hacer convivir pacíficamente a un perro adulto y a un cachorro de gato o viceversa. En estos casos, no nos tenemos que preocupar por mantener el orden de la manada, porque el gato no es visto como un competidor jerárquico. Simplemente, el perro tiene que convencerse de que el gato no es una presa.

El resultado final, es decir, una verdadera amistad o una simple relación de no beligerancia, no depende de nosotros porque siempre son los perros y los gatos los que deciden.

Otro problema que hay que prevenir es el de los celos. Demasiados mimos al gato, puede desencadenar cierta competividad, por lo que siempre es mejor repartir de forma igualitaria las atenciones.

Si un perro juega, come y duerme con el gato de casa, esto no significa que se haya convertido en un amigo de todos los gatos. De hecho, considera que el gato de casa es tabú respetando la voluntad de su dueño, pero los demás gatos siguen siendo apetecibles presas.

Si el dueño no actúa sobre el cachorro enseñándole que todos los gatos no deben cazarse, tenderá siempre a perseguir y matar a los gatos que se comportan como una presa (los que huyen), mientras que se mostrará más cauto con los que no huyen y se preparan para el combate pero también deseará cazarlos.

Convivencia entre perros y otros animales

La convivencia forzada por el ser humana le obliga al perro a considerar miembros de la manada a animales de especies muy dispares a la suya.

Entre perros y caballos, más aún que entre perros y gatos, se pueden observar grandes relaciones de amistad ya que ambas especies no son antagonistas en la naturaleza.

Los perros pastores suelen entablar buenas relaciones con vacas u ovejas. Sin embargo, el nivel de inteligencia tan diferente impide que las relaciones sean tan profundas como entre perros y gatos o entre perros y caballos.

Con el método del tabú, es decir, inhibiendo rápidamente cualquier forma de ataque depredador, el perro puede ser llevado a convivir pacíficamente con cualquier especie animal, desde pájaros y ratones hasta hurones o serpientes.

Resulta un espectáculo digno de ver, los juegos que se dan entre perros, gatos y hurones. El control del ser humano ha llevado a las 3 especies a respetarse, pese al estrés que les supone compartir de un modo forzado el territorio.

Más información sobre el perro en el listado superior.

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El contenido de este artículo es informativo. Le recordamos que la comercialización y tenencia de las especies animales exóticas están sujetos a la legislación de cada país.