Muchos
animales están provistos de un caparazón, como los caracoles, las
almejas, las gambas o las tortugas.
Otros
animales, como
los calamares o los erizos de mar, también tienen caparazón, aunque
no lo podemos ver por fuera, pues lo tienen dentro su cuerpo.
El caparazón
de los caracoles y el de otros moluscos marinos, como el de los mejillones o el
de los berberechos, se llama concha.
¿Para
que sirve el caparazón? | El
caparazón proporciona a los animales protección frente a golpes,
al ataque de los depredadores y al mal tiempo. A su vez, el caparazón
es para los animales que lo poseen su esqueleto y les da forma y les posibilita
el movimiento.
La
concha de los caracoles | Mientras
que los bivalvos tienen una concha doble, formada por dos valvas, los caracoles
tienen una concha simple. Los caracoles se llaman gasterópodos para
diferenciarlos de los moluscos bivalvos. Los
caracoles tienen una concha formada por una única pieza enrollada en espiral.
Dentro de la concha del caracol, hay una columna central que es por donde se sujeta
el cuerpo del animal.
La concha de los caracoles tiene distintas formas
según la especie. Muchos caracoles terrestres tienen la concha de forma
esférica, pero también podemos ver otros caracoles con las conchas
alargadas y bastante cónicas.
Los
caracoles se
refugian dentro de su concha cuando hace mal tiempo (en días secos y muy
soleados). La concha al caracol le evita perder mucha humedad. En tiempos húmedos
o lluviosos, cuando los rayos del sol no le molestan, el caracol sale de su concha,
pero tiene casi todo el cuerpo protegido por su casa que lleva a cuestas. El caracol
sólo saca al exterior lo imprescindible, es decir, la cabeza, con sus tentáculos
retráctiles, que le proporcionan los sentidos para orientarse, y el pie
que les sirve para moverse.
Los caracoles tapan la entrada de su concha
con un tapón impermeable, llamado opérculo, formado por una mucosidad
que él mismo secreta. Los caracoles marinos tienen el opérculo
mucho más grueso que aquellos caracoles que viven en tierra y está
incluso mineralizado. El caracol manzana, un conocidísmo animal de
acuario, vive en las aguas dulces pero también tiene opérculo como
los caracoles marinos. Incluso algunos caracoles terrestres, como el Pomatia
elegans, también tienen un tapón que les protege de la desecación. Los
caracoles marinos, o también llamadas caracolas, tienen al principio de
la concha un pequeño corte con la misma forma y tamaño que su sifón
conocido como canal del sifón. Las caracolas sacan su sifón al exterior
de su concha para respirar gracias al canal del sifón que las caracolas
tienen diseñadas en su concha. El sifón a los caracoles marinos
les permite la entrada de agua hasta sus branquias.
Foto
de caracoles |
La
concha de las sepias y calamares | La
mayoría de moluscos cefalópodos tienen también una concha
interna, como el erizo de mar, aunque mucho más pequeña.
Sin
embargo, el pulpo no tiene concha alguna y el Nautilus, un invertebrado parecido
mitad a un pulpo y mitad a un caracol, en cambio, tiene una concha muy grande
y de situación externa, como la de los caracoles.
La concha de las
sepia, llamada jibión, se usa para que los pájaros
de jaula afilen sus picos mientras la picotean. Las conchas de la sepias pueden
aparecer esparcidas por las playas, traídas por la corriente marina. Sin
embargo, encontrar conchas de calamar en la playa es muy raro dado que estos animales
viven lejos de las costas. Los calamares son animales pelágicos que
se mueven en el mar abierto, mientras que las sepias viven cerca de la costa.
La
concha de los moluscos marinos | Los
bivalbos tienen dos conchas (las valvas) unidas por una especie de bisagra llamada
charnela. Las dos conchas que tienen los bivalvos encajan con gran precisión
y fuerza gracias a unos pequeños dientes que tienen estos moluscos marinos
en una de sus conchas. En la otra concha (o valva), el animal tiene un conjunto
de marcas que ajustan perfectamente con los dientes de la primera concha.
Las
dos conchas de los bivalvos pueden ser del mismo tamaño y forma o pueden
ser muy distintas entre sí. Las vieiras tienen la concha superior plana,
mientras que la concha que toca con el fondo y la misma que alberga el cuerpo
del animal es más grande y honda que la otra que actúa simplemente
como tapadera. Las ostras, de la misma familia que las vieiras, también
tienen las conchas desiguales. La concha superior es más plana que la inferior
que tiene forma un poco más convexa. En cambio, tienen las dos conchas
iguales los mejillones, los berberechos o las navajas.
Mediante unos potentes
músculos que tienen las ostras, los berberechos y otros bivalvos pueden
cerrar a su voluntad las dos conchas y permanecer bien protegidos contra los enemigos,
como los cangrejos o ciertos peces. Sin
embargo, las conchas de los bivalvos no sirven mucho como defensa contra algunos
depredadores muy hábiles, como el ostrero. Este ave,
gracias a su fuerte pico, consigue abrir las conchas cerradas de los moluscos
bivalvos.
La
concha de los crustáceos | Los
crustáceos,
como el bogavante
o el cangrejo
de mar, tienen un caparazón que les protege cuerpo y patas. Las
charnelas que unen las distintas partes del cuerpo y conforman las patas de los
crustáceos le dan a estos animales una gran movilidad. La cola
de los crustáceos acuáticos, marinos y de agua dulce, como el cangrejo
de río, tiene una gran fuerza y movilidad, gracias al hecho de que
está formada por varios segmentos articulados. El cangrejo de río
consigue huir de cualquier depredador que se acerque demasiado a él mediante
un gran impulso que da con su cola. La armadura rígida de los crustáceos
que es su caparazón les impediría crecer, para lo cual la sustituyen
por una de nueva en el proceso de la muda.
El cangrejo
ermitaño no tiene ningún tipo de caparazón que lo proteja
y busca refugio en las conchas vacías de otros animales moluscos.
El
cangrejo guisante
o cangrejo guijarro es tan pequeño (su nombre nos da una idea de su tamaño)
que vive dentro de la concha de algunos moluscos, como los mejillones. A diferencia
de los cangrejos ermitaños que viven en conchas desocupadas, los cangrejos
guisante comparten la concha con su dueño.
Foto de cangrejo de mar (Carcinus maenas
) |
La
concha de los erizos de mar | Los
erizos de mar tienen un caparazón, que a diferencia de otros animales con
concha, no es visible desde el exterior, por lo que su piel queda al descubierto. Las
espinas que les sobresalen a los erizos marinos de su caparazón protegen
de los depredadores la parte exterior de su cuerpo que queda desprotegida de su
concha interna. Un gran número de espinas rígidas y móviles
dan protección a los erizos de enemigos y les permiten la locomoción.
Las espinas también le sirven al erizo para cavar refugios en el fondo
del mar y protegerse así de las corrientes marinas.
Además,
los erizos marinas se cubren el cuerpo con restos de algas, conchas y piedrecitas
que encuentran en los fondos donde viven. De este modo, consiguen esconderse de
los enemigos y se protegen de la luz del sol.
Si encontramos algún
esqueleto de erizo de mar en la playa, probablemente ya no tendrá las espinas,
que se desprenden del esqueleto en morirse el animal.
La
concha de las tortugas | Como
bien sabemos, las tortugas también tienen la protección de su duro
caparazón. El caparazón de las tortugas está unido al
esqueleto por la columna vertebral del reptil. El
color de la concha de las tortugas tiene una función defensiva. En la tortuga
radiada, por ejemplo, su caparazón amarillo con manchas negras se confunde
con la hierba seca de las praderas africanas donde vive. Las
tortugas terrestres, como la tortuga radiada o la tortuga caja, tienen una concha
con forma de cúpula para que no les sea fácil a sus enemigos atraparlas
con la boca o con sus garras.
En cambio, las tortugas acuáticas,
como la tortuga
de Florida, tienen una concha más aplanada. Esta forma es mucho más
hidrodinámica y les permite a las tortugas nadar con mayor facilidad.
Las tortugas marinas, como la tortuga
boba, todavía tienen el caparazón más preparado para
la vida en el agua que las tortugas de agua dulce. Como adaptaciones
a la vida en el agua de este reptil tenemos su caparazón mucho más
ligero y unas aletas en forma de remo. A cambio de ser buenas nadadoras las
tortugas marinas deben pagar un pequeño precio. Estos grandes animales
no pueden esconder la cabeza ni las patas dentro del caparazón. Aunque
su gran tamaño les protege a las tortugas marinas de la mayoría
de depredadores.
Foto de tortuga radiada (Astrochelys
radiata ) |
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