Enebro de Virginia . Suelo y abonado
Los enebros de Virginia prefieren un terreno de naturaleza caliza y con un buen drenaje, aunque son capaces de adaptarse a la mayoría de los terrenos ( ácidos, alcalinos, arcillosos o calizos)
Este árbol presenta una gran capacidad para eliminar las malas hierbas y otras plantas que le podrían causar competencia. Entre las estrategias que utiliza se debe hacer referencia a la sombra que proyecta su amplia y densa copa que impide el paso de la luz necesaria para que puedan crecer debajo de él otras plantas.
Igualmente sus hojas, al caer sobre el suelo, aumentan el pH del mismo y lo vuelven más alcalino. Se ha comprobado también que es una planta que agota bastante las reservas de nitrógeno y carbono del suelo, por lo que se debería tener en cuenta si se pretende plantar alguna especie a su alrededor o cuando se quiera eliminar su cultivo para plantar otras especies. En este caso, podría ser necesario una mejora de las características del suelo.
Dado la gran capacidad de las raíces para extenderse a lo largo del suelo, estos árboles son capaces de aprovechar los minerales que se encuentran disponibles, por lo que no necesitan demasiada atención en el tema del abonado. Sin embargo, se ha comprobado que la adición de materia orgánica cada dos o tres años se manifiesta en un mayor lustre de las hojas y una mayor resistencia a las enfermedades.
Enebro de Virginia . Enfermedades
Royas del enebro: La principal enfermedad que le afecta es la aparición de hongos en primavera. El principal hongo es el Gymnosporangium juniperi-virginianae que causa una enfermedad conocida como " Roya del cedro-manzana". Esta enfermedad se manifiesta en forma de agallas que aparecen en las hojas de este árbol.
Para que se puedan producir estas agallas, los enebros deben infectarse con las esporas de este hongo procedentes de otro huésped. Las esporas de este hongo se desarrollan generalmente sobre las hojas, frutos y ramitas jóvenes de las plantas huéspedes (manzanos, manzanos silvestres), produciendo manchas de color amarillo que cambian a anaranjado, rodeadas de un borde rojo.
La infección se produce a finales de verano o principios de otoño. A partir del verano siguiente se pueden observar la formación de estas agallas en las hojas del enebro infectado. Durante todo el verano y otoño van aumentando de tamaño y adquieren una forma arriñonada y un color marrón verdoso. Al llegar la primavera siguiente, las agallas producen los llamados filamentos teliales, una serie de excrecencias filamentosas de color amarillo que se desarrollan a partir de las agallas. Los filamentos teliales producen esporas que son las que, arrastradas por el viento, infectan al otro huésped
Esta enfermedad causa más daños al manzano que al enebro. Otras royas que pueden afectarle son la " roya del cedro espino" causada por el hongo Gymnosporangium globosum en la que este hongo tiene a los espinos como otros huéspedes. La Roya del cedro-membrillo, causada por el hongo Gymnosporangium clavipes, tiene como huéspedes a bastantes miembros de la familia de las rosáceas, como los manzanos, manzanos silvestres, membrillos, espinos, serbales, etc.
Otros hongos que pueden afectarle son Phomopsis juniperovora y Kabatina juniperi. Ambos causan la especialmente la muerte de las ramas más jóvenes. Ambas son enfermedades que producen síntomas similares. La segunda se desarrolla a principios de primavera, mientras que la primera puede hacerlo en cualquier época de crecimiento de la planta.
El tratamiento de estas enfermedades se realiza mediante la eliminación y quema de las ramas infectadas y la aplicación de un fungicida adecuado. Entre las medidas de protección más adecuadas se encuentra la elección de pies resistentes a la enfermedad y el distanciamiento de los árboles huéspedes.
Se debe ser especialmente prudente en la vigilancia en años calurosos y húmedos.
Plagas del enebro: Entre las plagas más habituales que pueden afectarles son las cochinillas y la araña roja.
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