Adaptaciones de los animales que viven bajo tierra

Este artículo ha sido avalado por Vicenç Martínez - Redactor especializado en animales y naturaleza.

Adaptaciones de los animales que viven bajo tierra

¿Qué adaptaciones tienen los animales que construyen madrigueras?

  • Pérdida de extremidades

Lución
El lución es un lagarto que ha perdido sus patas como adaptación a la vida subterránea

Ciertos reptiles, como los anfisbénidos, los trogonófidos o los dibánidos, son saurios que se han adaptado tan bien a vivir bajo tierra que han perdido completamente sus extremidades, así como el sentido de la visión. Otros saurios que han perdido parte de las extremidades son los pigopódidos o lagartos de pies de aleta, una familia de gecos de Australia y Nueva Guinea, que solamente conservan parte de las extremidades posteriores. La culebrilla ciega de dos patas (Bipes biporus) solamente presenta las extremidades anteriores.

Algunos eslizones han perdido completamente las extremidades, como los del género Typhlosaurus, otras muchas especies de esta familia de saurios mantiene las extremidades pero son de pequeñas dimensiones. Los lagartos de cristal también han perdido sus patas, como por ejemplo el lución. Existe una familia de lagartos, los gimnoftálmidos, que tiene representantes fosoriales, que también presentan como característica anatómica importante la reducción de las extremidades o bien directamente su ausencia. Las especies del género Calyptommatus carecen de extremidades  y la especie Nothobachia ablephara tiene las patas muy reducidas.

Del mismo, el esqueleto de estos animales se ve modificado sustancialmente no solo por la ausencia de buena parte del esqueleto apendicular, sino que hay reducción importante de otra parte, como la pelvis. Estos animales, así como las serpientes, carecen de esternón. Sin embargo, las serpientes de la familia de los colúbridos presentan vestigios de esqueleto apendicular.

Algunos lagartos parecen gusanos o serpientes pero son en realidad saurios.

Esta clase de vertebrados tienen una apariencia que recuerda mucho a las lombrices de tierra, por un fenómeno de convergencia evolutiva, ya que a partir de orígenes muy distintos se han originado estructuras muy parecidas por desarrollar su vida en un medio ambiente parecido.

  • Especial anatomía del cráneo

La anatomía craniana de estos animales estrictamente fosoriales también está preparada para la excavación, como por ejemplo con el desarrollo de unas extensiones óseas que protegen el encéfalo.

  • Estructuras especiales para facilitar la excavación

Los anuros fosoriales, como los sapos de espuelas, presentan callosidades córneas en los pies para poder excavar con mayor fuerza.

Los escarabajos peloteros o coprófagos y otros insectos como los grillo-topos tienen extremidades fosoriales, adaptadas para excavar madrigueras. Para tal fin, sus extremidades anteriores son grandes y fuertes.

  • Larvas con formas especiales

Ciertas especies tienen costumbres fosoriales durante la vida larval, como es el caso de los anfibios anuros del género Leptobrachella, cuyas larvas hacen vida entre la grava del fondo de los arroyos y por lo cual se cree que tienen una extraña forma de gusano. La especie del mismo género Leptobrachella mjobergi además presenta movilidad de la cabeza y del tronco.

No todos los animales fueron desde un principio excavadores

Algunos animales, como ciertas especies del grupo de los gimnoftálmidos, originalmente no tenían un modo de vida excavador pero evolucionaron hacia la vida fosorial, lo que implicó que pasasen de ser diurnos a mostrar un ritmo de actividad nocturno y perdieron su estilo de vida sobre la superficie de la tierra.

En el caso de las serpientes no queda claro si se originaron a partir de ancestros marinos o excavadores.

Más información sobre los animales excavadores y otro tipo de animales.

Editorial
Escrito por Editorial Equipo de Botanical-online encargado de la redacción de contenidos

25 octubre, 2019

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