Cultivo y cuidados de las haworthias

Cultivo de las haworthia

Las plantas suculentas del género Haworthia

Haworthia attenuata
Haworthia attenuata es una planta suculenta muy popular como planta ornamental de maceta.

Este género de plantas suculentas es muy popular en jardinería por la facilidad de su cultivo, siendo uno de los tipos de plantas suculentas más fáciles de cuidar. Por ello, son unas plantas ideales para el jardinero principiante, que quiere disfrutar de la belleza de exóticos ejemplares sin tener muchos miedos por su requerimientos. Requieren pocos cuidados a la hora del riego o de otro tipo como el abonado. Estas especies generalmente no presentan toxicidad para las personas ni los animales.

Este tipo de plantas ornamentales tiene las hojas carnosas, y dispuestas en forma de roseta. Su aspecto recuerda al de los áloes, aunque sus flores son distintas, entre otras diferencias, y su tamaño acostumbra a ser menor, o igual al de las especies de áloes que alcanzan menor tamaño.

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Riego de las haworthia

Estas plantas toleran mejor la falta de riego que el exceso, que puede causarles con facilidad la podredumbre.

En primavera, verano y otoño, el riego de las haworthias debe ser controlado, ya que no se repetirá hasta que vuelve a secarse la tierra. En la estación invernal, el riego de estas plantas debe ser mínimo, lo justo para que no se marchiten las hojas, que suele ser una vez al mes, como máximo.

Nunca debe haber agua en los platos, para evitar que nuestras haworthias se pudran.

El riego en exceso es probablemente la causa principal de problemas para el cultivo de estas plantas de fáciles cuidados.

Ambiente y exposición de las haworthias

Haworthia fasciata
Las haworthias es mejor tenerlas en semisombra y regarlas sin exceso.

A diferencia de la mayoría de las suculentas, como las cactáceas, que aman el sol directo, las haworthias prefieren una exposición a semisombra, porque no toleran bien el sol directo y, en su lugar, la exposición a los rayos del sol es indirecta o bien de forma directa solamente en un breve periodo del día.

Por otro lado, este tipo de plantas tolera bien los ambientes que estén a la sombra, siempre y cuando estén bien iluminados, y también pueden ser mantenidas como plantas de interior, respetando las mismas condiciones. Por dicho motivo, si reciben una exposición a los rayos del sol demasiado intensa, se pueden quemar las hojas, sobre todo las puntas.

Si la planta cambia su coloración habitual y se vuelve amarillenta, blanquecina o rojiza, nos está indicando que no recibe unas buenas condiciones de luminosidad.

Las haworthias son sensibles a las heladas, por lo que si se mantienen en el exterior, deberemos tener en cuenta que es mejor que en invierno la temperatura no baje de los 5ºC. Aun así, estas plantas suculentas son bastante tolerantes al frío del invierno y pueden aguantar alguna helada, mientras no sea muy intensa ni prolongada en el tiempo. De hecho, a estas plantas les gusta el frío de la estación invernal, ya que les va bien entrar en reposo y favorece la floración. Y, por supuesto, las haworthias aman las temperaturas altas durante el verano.

Si queremos que las hojas de nuestras haworthias se mantengan sanas es mejor mantener a estas plantas fuera de la exposición directa al sol.

Floración de las haworthias

La época de floración de estas plantas tiene lugar en el solsticio de invierno, para aquellas regiones que se hallan en el Hemisferio Norte, es decir, cuándo empieza la estación invernal, es decir, a finales de diciembre. Si estas plantas se cultivan en el Hemisferio Sur, de donde son originarias, florecen en verano.

En el caso de estas plantas la floración tiene poco valor ornamental, por la discreción de sus flores, dispuestas en espigas y formando inflorescencias.

¿Cómo hacer la multiplicación de estas plantas?

Se pueden multiplicar a través de esquejes a partir de las hojas o de la raíz, con semillas o de los vástagos o renuevos que se forman.

  • A partir de los vástagos: La multiplicación a partir de los vástagos es la forma más rápida. También tiene la ventaja que no daña la planta ni le resta estética. Los vástagos se deben separar de la planta cuando empiecen a forman raíces. Se lleva a cabo preferentemente en primavera.

Se deberán plantar las nuevas haworthias obtenidas de los renuevos al cabo de 1 ó 2 días para que pierdan la humedad, en una maceta pequeña y con muy buen drenaje. Se deberá situar la maceta en un entorno con las mismas condiciones de iluminación y se deberá regar como la planta adulta.

  • A partir de esquejes: Para las especies que muy pocas veces o nunca dan vástagos, se puede multiplicar cortando las hojas de alguna planta adulta, para lo que se puede cortar alguna hoja sana desde la base del tallo. Antes de pasar a plantar el esqueje formado se debe dejar secar algunos días. Una vez plantada, la maceta colocada en un lugar bien iluminado pero sin sol directo, será regada solo cuando la tierra esté bien seca.
  • A partir de semilla: Si queremos sembrar, lo haremos en primavera u otoño sobre suelo bien drenado, pero se debe mantener el sustrato húmedo hasta que germinen las semillas.  No pasaremos a trasplantar las nuevas plantas que obtengamos en nuevas macetas de forma individual hasta pasados 1 ó 2 años de la siembra.

Este género de plantas tiene facilidad de hibridar con representantes de otros géneros como Aloe y Gasteria, lo que es aprovechado en el mundo de la jardinería para crear nuevas variedades.

Terreno adecuado para las haworthias

Estas plantas viven de forma natural en zonas rocosas con suelos arenosos, de ahí que necesiten que el sustrato utilizado para su cultivo esté muy bien drenado y que no esté siempre húmedo, de lo contrario es malo para su salud.

Las plantas haworthias se suelen mantener en maceta, aunque se pueden plantar directamente en suelo, cuándo el jardín o patio esté en una zona protegida de las heladas del invierno o se halle en una región de clima benigno.

Por todo lo comentado, si queremos trasplantar haworthias o reproducirlas, debemos utilizar sustrato para plantas suculentas o utilizar una mezcla que cumpla dichas características, es decir, con buen drenaje y que sea arenoso. También es preferible usar macetas más anchas que altas, aunque algunas especies tienen las raíces muy profundas. No obstante, las raíces deben tener espacio, ya que las haworhias pueden tener las raíces carnosas. Deberemos vigilar, en cualquier caso, que la maceta utilizada tenga su agujero o agujeros de drenaje del agua.

Aunque son de crecimiento lento, estas especies deberían trasplantarse cada 2 ó 3 años, para el caso de las que crecen de forma aislado. También se deben replantar cuando se han producido nuevos vástagos y el grupo de plantas ocupa la superficie total de la maceta, que es la forma de crecimiento habitual de las haworthias. Se pueden separar algunos de los renuevos de nuestras plantas que queramos reproducir.

Abonado de las haworthias

Estas plantas tienen un crecimiento lento y no requieren mucho fertilizante. Sin embargo, se puede usar durante la estación de crecimiento, es decir, en primavera y otoño, para obtener un crecimiento óptimo de las haworthias, una vez en cada una de estas dos estaciones del año.

Se debe evitar el uso de fertilizantes en verano, porque durante esta estación dichas especies entran en un periodo de reposo con la aparición de los episodios de altas temperaturas. Tampoco deberemos utilizar abono durante el primer año para las plantas recién trasplantadas.

Plagas y enfermedades de las haworthias

Las plantas Haworthia están muy libres de las plagas y enfermedades que atacan las plantas suculentas.

Un problema al que se enfrentan de forma habitual las haworthias, cuando se riegan de forma inadecuada, es la podredumbre de las raíces, que se manifiesta por un mal crecimiento de la planta afectada o por un mal estado de sus hojas. Cuando el problema es muy grave, el tallo se puede separar de las raíces y la planta termina muriendo.

Uno de sus peores enemigos son las cochinillas algodonosas. Para eliminarlas se puede utilizar algún insecticida o de forma manual y desinfectar después con alcohol. La mosca del mantillo puede ser otro problema, si regamos demasiado nuestras plantas y crecen en una zona poco iluminada, porque sus larvas se alimentan de los hongos que se desarrollan en los suelos muy húmedos. Los adultos de estas especies de insecto pueden transportar en sus patas enfermedades para las plantas, como los hongos Pyhtium.

Más información sobre las plantas suculentas.

Editorial
Escrito por Editorial Equipo de Botanical-online encargado de la redacción de contenidos

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