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REVISTA DE PLANTAS

 

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ENFERMEDADES DE INVIERNO


Enfermedades de invierno

 

¿ Por qué nos resfriamos más en invierno? ¿ Por qué la gripe aparece en invierno?

 

Al llegar el invierno, la disminución de las temperaturas produce la activación de una serie de microorganismos, lo que, sumado a una serie de factores personales y ambientales, determina la aparición de una serie de enfermedades habituales durante este periodo.

Los factores que determinan el aumento de las enfermedades en invierno son los siguientes:

- Las concentraciones de personas: Durante el invierno las personas solemos acudir a los espacios cerrados. Autobuses, grandes almacenes, cines, bibliotecas, o restaurantes, por ejemplo, se llenan de personas que buscan el calor del interior y evitan el frío exterior. Todo ello conlleva una mayor posibilidad de contagio, al respirar un aire que está más cargado de microorganismos que si estuviésemos en un espacio abierto.

- La humedad y el frío: La humedad y el frío constituyen el caldo de cultivo adecuado para el desarrollo de numerosos organismos típicos de este periodo del año. Igualmente los cambios de temperatura corporales, que se producen habitualmente en invierno, son responsables de muchas enfermedades. La frase habitual " tápate bien antes de salir, que te vas a resfriar" constituye una auténtica realidad.

- La menor protección personal: Normalmente cuando respiramos lo hacemos por la nariz. La función de la nariz es calentar y humedecer el aire y retener las partículas que flotan en el mismo. La nariz es como un filtro que purifica el aire, reteniendo las partículas que contienen microorganismos para que no penetren en nuestro cuerpo. Para ello, dentro de la nariz tenemos unos pelitos humedecidos por la mucosidad nasal. Cuando respiramos por la nariz muchas partículas quedan adheridas a ellos y no llegan a entrar en los pulmones. Con el frío, la capacidad de retención de la nariz es inferior por lo que hay mayor posibilidad de que los microorganismos accedan a nuestro interior. Por otra parte, hay que considerar que el aire debe penetrar a temperatura corporal y húmedo para que no produzca daños en el aparato respiratorio. Con el frío de invierno el aire inspirado es más seco y más frío que el resto del año.

Además de la nariz, la traquea y los bronquios están revestidos de una especie de pelillos, llamados " cilios" que tienen la misión de retener y expulsar los microorganismos y las partículas externas. Junto con los cilios la mucosas respiratorias producen un moco que tiene la función de retener el polvo y los microorganismos que habitan en el. El movimiento de los cilios produce unas ondas que transportan estas substancias nocivas hacia la faringe donde son tragadas y destruidas por los jugos gástricos del estómago.

Con la llegada del frío, el movimiento de los cilios se hace menor por lo que su capacidad de limpieza disminuye. El cuerpo se halla más expuesto al contagio al contar con menos defensas personales.

- Mayor contaminación ambiental: En invierno, el uso con mayor frecuencia de las calefacciones o el mayor uso de los automóviles produce una mayor aumento de las partículas nocivas en el aire. Además, a todo ello hay que sumar la usual presencia de las inversiones térmicas en invierno que producen una especie de burbuja de aire caliente en las capas más elevadas de la atmósfera lo que impide una correcta ventilación del aire situado en las capas más bajas que es el que nosotros respiramos. Nuestras ciudades suelen estar más contaminadas en invierno que en verano lo que produce un descenso de las defensas y una posibilidad mayor de contagio.

Igualmente, nuestras habitaciones en casa suelen estar más tiempo cerradas que cuando hace más calor. La falta de ventilación produce una acumulación mayor de microorganismos que facilita el contagio.

 

¿ Cómo evitar las enfermedades de invierno?

 

Para reducir al máximo la posibilidad de enfermar en invierno tendríamos que tener en cuenta una serie de consejos:


- Evitar al máximo las acumulaciones de gente: Aunque esto es muy difícil de realizar en muchas ocasiones, deberíamos evitar al máximo estar presentes en los lugares muy masificados. Es mejor ir a los grandes almacenes un día en el que la gente no suela ir. Las fechas señaladas como de grandes aglomeraciones son las peores para caer enfermo. Igualmente, a ser posible, deberíamos evitar las horas puntas en autobús o metro.

- Evitar lugares donde se fume: El humo del tabaco, además de producir tabaquismo, es responsable de resecar los pulmones y facilitar el contagio de numerosas enfermedades respiratorias.

- Ventilar la casa: Aunque utilicemos calefacción, es necesario ventilar la casa adecuadamente todos los días durante un rato para que el aire se renueve.

- Abrigarse adecuadamente: Esto implica que debemos utilizar la ropa adecuada tanto en el interior como en el exterior. En el exterior es necesario utilizar una ropa que permita mantener la temperatura corporal adecuada, protegiendo especialmente las zonas más sensibles como la cabeza, las manos y los pies. El uso de una bufanda de lana ayudará a proteger las vías respiratorias al facilitar que el aire que entre por nuestra nariz o por nuestra boca no esté tan frío. En interiores no debemos utilizar una vestimenta excesiva que mantenga nuestro cuerpo sudado. Ello facilitaría el enfriamiento o podría producirnos un " golpe de aire" al salir al exterior.

- Lavarse adecuadamente las manos: Al llegar a casa es importarse lavarse las manos con agua y jabón. Esto se hace especialmente necesario después de viajar en transportes públicos donde nos agarramos a asideros que son utilizados por mucha gente, después de ir al supermercado después utilizamos carros de compra públicos o, especialmente si hemos estado en contacto con personas enfermas.

- No abusar de los antibióticos: El uso excesivo de antibióticos hace que que los microorganismos se hagan resistentes a la medicación y resulte más difícil eliminarlos. Nunca deberemos automedicarnos. Además el uso de antibióticos no resulta indicado para el tratamiento de la excepto con enfermos de riesgo y en los casos en que se producen complicaciones como bronquitis, neumonía o sinusitis.

- Cuidar la alimentación : Una alimentación adecuada, rica en alimentos vegetales naturales, resulta imprescindible para mantener nuestro organismo con un sistema inmune en buen estado que permita vencer a los microorganismos.

- Mantener el grado de humedad ambiental adecuado: Un ambiente reseco en las mucosas respiratorias es la mejor manera de proporcionar el lugar adecuado para el desarrollo de los microorganismos. El uso de humidificadores o vaporizadores durante el invierno, especialmente en lugares con calefacción, es una buena manera de aumentar la humedad ambiental y evitar que las fosas nasales se resequen. Otra buena manera de mantener mejor la humedad es ingerir abundante cantidad de líquidos, en forma de agua o en forma de zumos o líquidos vegetales, especialmente aquellos que sean ricos en vitamina C o en antioxidantes.

- Reducir el estrés: La tensión, el nerviosismo, la falta de tranquilidad personal son factores que posibilitan la aparición de la o que retardan su curación al mermar las defensas del organismo. Una actitud más positiva permitirá incrementar las defensas y favorecer una más pronta recuperación.

- Dejar descansar el cuerpo: El cuerpo necesita toda su fuerza para combatir la enfermedad, por lo tanto las enfermedades de invierno requieren descanso en la cama. Cuando se nos encontremos mejor ya pueden realizarse pequeños paseos, lo cual contribuirá a descongestionar la nariz.

- La fiebre es necesaria: La fiebre es un recurso que tiene el organismo para impedir que los virus se reproduzcan con facilidad. Una fiebre que no supere los 38 º C no debe tratarse con antitérmicos. De igual manera el sudor es necesario para disminuir la temperatura corporal y que esta no suba demasiado.

- La tos es necesaria: La tos es un recurso que tiene el organismo para expulsar microorganismo. No se debe eliminar la tos por completo. Solamente debe tratarse cuando es excesiva o cuando no deja dormir por la noches.

 

La mejor dieta para prevenir o remediar las enfermedades de invierno.

Una alimentación adecuada puede ayudar a prevenir el contagio o a mejorar las condiciones de la persona enferma. Este tipo de dieta es la que se debería tener como modelo cuando llega el invierno. Entre los principales consejos alimentarios se encuentran los siguientes:

 

- Comer una dieta poco abundante los primeros días: El cuerpo necesita todos los recursos para combatir la enfermedad. Unas comidas muy abundantes, sobre todo ricas en alimentos grasos animales, exigirían concentrar demasiados esfuerzos en la digestión. Por el contrario una dieta " light " muy abundante en vegetales ( frutas, verduras y hortalizas) resulta mucho más digerible y proporciona al mismo tiempo una serie de principios para reducir el tiempo de la enfermedad.

- Comer alimentos con propiedades antioxidantes: Estos permiten eliminar las toxinas que produce la infección y fortalecer al organismo para que pueda rechazar nuevas invasiones o que esta pueda derivar en algún problema más serio. Entre todos los tipos de alimentos antioxidantes mencionaremos los siguientes:

  • Alimentos ricos en vitamina C: Aunque la vitamina C no cure el resfriado, sí que puede aliviar los síntomas y reducir el tiempo de duración del mismo. Los cítricos, como naranjas, limones o pomelos, los pimientos, las verduras de hojas verde oscuras, como las coles o el bróculi, son buenas fuentes de esta vitamina. Resulta muy interesante la utilización de complementos de esta vitamina para conseguir que los resfriados que cojamos tengan una duración menor. ( Para más información sobre las propiedades de la vitamina C y la forma de obtenerla, consultar " Vitamina C". )
  • Alimentos ricos en vitamina A: La vitamina A constituye otro buen antioxidante. Se obtiene directamente de alimentos de origen animal, como el hígado, la caballa, la mantequilla, etc. Sin embargo, para los que prefieran una alimentación vegetal la pueden conseguir ingiriendo alimentos ricos en betacarotenos que el cuerpo transforma en vitamina A. ( Para más información sobre esta vitamina, consultar " Vitamina A")

- Comer alimentos con propiedades inmunoestimulantes: Este tipo de alimentos ayudarían a reforzar el sistema inmune haciendo que el organismo tuviera menos probabilidades de resfriarse. Entre estos alimentos merece la pena nombrar al ajo o a la cebolla. Ambos contienen alicina con propiedades bactericidas, antivirales e inmunoestimulantes. Usar abundante ajo, o comer cebollas en abundancia puede ser una manera útil de evitar resfriarse con menos frecuencia o impedir que otras enfermedades se apoderen de la debilidad del organismo mientras dure el catarro. Una sopa de ajo, por ejemplo, constituye una manera fácil de aumentar nuestras defensas.

Los alimentos que contienen folato o vitamina B también ayudan a fortalecer el sistema inmune. Son buenas fuentes de folato las verduras de hojas verde oscuras, como el grupo de las coles ( repollo, coliflor, col de Bruselas, o bróculi) o las remolachas. Alimentos ricos en vitamina B son los cereales integrales o el grupo de las legumbres.

- Beber abundantemente y tomar muchos líquidos: La hidratación es necesaria para mantener nuestras mucosas hidratadas y evitar la deshidratación corporal. El cuerpo durante un resfriado produce una cantidad elevada de mocos que permiten establecer una barrera en la nariz que limitará el paso a otros microorganismos. Por otra parte, las infecciones generan muchas tóxicas que deben eliminarse a través de una orina abundante y no olvidemos que los resfriados se curan bastante aumentando el calor corporal lo que provoca una sudoración abundante. Para sudar hay que beber mucho. La hidratación se consigue bebiendo muchos líquidos ( De litro y medio a dos litros diarios) o tomando alimentos líquidos. La tradicional sopa de pollo se basa en el aporte de abundante líquido, además de las proteínas fácilmente digeribles de este animal junto con la necesidad de aportar minerales y calor en los resfriados. Otra manera de aportar calor y aumentar la sudoración es ingerir alimentos picantes ( tabasco, pimiento picante, o curry ) que actúan como descongestionantes. No se debe olvidar tampoco la utilidad que suponen los zumos. En este caso son particularmente interesantes aquellos con propiedades antioxidantes: zumo de naranja, remolacha, zanahoria o tomate.

- Comer alimentos ricos en Zinc: Se ha comprobado que el zinc ayuda a acortar la duración de un resfriado. Los mariscos constituyen una buena fuente de este mineral, especialmente las ostras. Además de estas hay que mencionar el hígado o los huevos. El problema de estos alimentos es que son todos muy ricos en colesterol por lo que, si se prefiere utilizar alimentos vegetales, tendremos que recurrir a el apio, los espárragos, las borrajas, los higos, las, patatas, o las berenjenas, por ejemplo.

- Comer alimentos ricos en proteínas : Una alimentación deficiente en proteínas puede aumentar el riesgo de infecciones. Una manera de obtener proteínas, para aquellos que no deseen obtenerla de alimentos animales, es recurrir a los frutos secos , a las legumbres o a los cereales integrales.

 

Principales enfermedades de invierno


Entre las principales enfermedades o anomalías que aparecen más frecuentemente en invierno tenemos las siguientes:

 

El resfriado

La gripe

La faringitis

La laringitis

La otitis

La bronquitis

La neumonía

Las congelaciones

Los sabañones

Las depresiones de invierno

Más información sobre remedios naturales para las enfermedades de invierno en el listado superior

El material que aquí se trabaja tiene un carácter informativo. En caso de duda consúltese con el facultativo.
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