Cómo cazan las serpientes
Animales


 

 

 

Animales útiles y perjudiciales

 

TÉCNICAS DE CAZA DE
LAS SERPIENTES

(Animales salvajes)

 


Alimentación de las serpientes




Características de los reptiles






Sentidos implicados para la caza en las serpientes


Los reptiles cazan guiándose mayoritariamente por la vista, mientras que las especies herbívoras se sirven del olfato para encontrar el alimento. Aunque, los animales se sirven de todos sus sentidos para desarrollar cualquier actividad. El modo que tienen los reptiles carnívoros de hacerse con una presa es muy distinto según la especie y también según sus costumbres.

Como reptiles cazadores, las serpientes también se guían por la vista, Con la vista, siguen los movimientos de la presa. La serpiente tiene visión binocular para apreciar las distancias. El ofidio tiene un campo visual muy amplio, de 130ºC.

Únicamente no es importante el sentido de la vista para cazar, en las serpientes excavadoras porque tienen los ojos atrofiados ni en las serpientes nocturnas.

El oído está poco desarrollado en las serpientes. Las serpientes carecen de tímpano y de oído medio.


El órgano vomeronasal (u órgano de Jacobson) también está presente en mamíferos y en lagartos, pero el órgano vomeronasal de las serpientes está mucho más desarrollado. La serpiente saca la lengua bífida y larga y la esconde rápidamente para recoger las partículas odoríferas del sustrato y llevarlas hasta el órgano vomeronasal. Las culebras tienen muy desarrollado el órgano vomeronasal.



Foto de boa constrictor (serpiente sacando la lengua)

Las serpientes sacan su lengua larga y bífida para recoger las partículas
de olor y llevarlas hasta el órgano de Jacobson.



El órgano vomeronasal sirve para identificar la presa, ya que analiza las partículas químicas con la lengua.

Las serpientes de cascabel, boas y pitones detectan los rayos infrarrojos emitidos a través de una fuente de calor. Esta capacidad que tienen algunos ofidios de detectar los rayos infrarrojos les permite localizar presas de sangre caliente (mamíferos o aves). Los ofidios tienen una gran precisión en la localización de las fuentes de infrarrojos, hasta en la oscuridad de la noche o en presas que se encuentran bien escondidas.

En resumen, las serpientes pueden detectar su presa mediante detección visual o por detección térmica (infrarrojos). Para la caza por detección visual, la presa debe moverse.

Técnicas de caza de las serpientes


Las grandes serpientes como las boas y pitones, así como las víboras cazan al acecho aves y otras presas. Su gran tamaño les hace pesadas y poco ágiles. Los ofidios que cazan al acecho tienen la costumbre de posarse sobre los lugares donde pasan sus presas, como una rama de un árbol. Las serpientes espinosas o víboras de la muerte (Acanthophis sp.) usan como señuelo la cola que mueven rítmicamente cuando quieren conseguir una presa. Permanecen medio enterradas en la arena del desierto.

Muchas serpientes prefieren, para cazar, las zonas despejadas y suelen aprovechar los caminos y senderos. Algunas especies arborícolas, como la pitón verde, para cazar, se dejan colgar de una rama disponen de un campo de visión mucho más grande.

En cambio, existen especies de serpientes que no cazan al acecho sino que persiguen implacablemente la comida. Este es el caso de las serpientes acuáticas, como la culebra teselada (Natrix tessellata).

Las serpientes nocturnas que persiguen activamente a sus presas cazan los lagartos dormidos en sus escondites o los roedores. Las serpientes malacófagas (se alimentan de caracoles) cazan sus presas siguiéndolas por el olfato.

Las serpientes diurnas utilizan su vista para cazar, ya que poseen unos grandes ojos. Estos reptiles pueden erguirse para examinar su entorno.

Para aproximarse a la presa, la mayoría de serpientes, primero se detienen a cierta distancia. Algunas serpientes arborícolas, como las mambas, se dejan caer, literalmente, sobre la presa.

La cabeza cumple una función muy importante en el ataque de las serpientes hacia las presas porque actúa como órgano prensor La región cervical le permite a la serpiente proyectar la cabeza sobre la presa cuando se dispone a capturarla. La serpiente ataca a su presa con las mandíbulas abiertas, para golpearla. La cabeza se mueve a una velocidad de 40 km/h.

* Información relacionada: Técnicas de caza de los reptiles

Cómo matan las serpientes


Las serpientes matan por constricción o por envenenamiento. En realidad, hay 4 modos de causar la muerte: inyectándole el veneno, por constricción hasta ahogar la presa, por ingestión en las serpientes muy pequeñas o por combinación de veneno y constricción.

La serpiente que normalmente mata por constricción, cuando se trata de sapos o ranas, se los traga vivos, puesto que la construcción no funciona debido al particular sistema de respiración. La muerte por constricción es la mas antigua porque se desarrolla empleando únicamente el sistema muscular utilizado en la locomoción.


Estos reptiles son venenosos porque tienen glándulas venenosas y dientes inoculadores del veneno, que son opistoglifos o proteroglifos, según si están, respectivamente, en posición posterior o anterior de la boca del animal. Las serpientes no venenosas tienen dientes de tipo aglifo.


El veneno de las serpientes venenosas les sirve para inmovilizar a sus presas paralizándolas sin tener que recurrir a la fuerza, aunque muchas veces llega a matarlas porque les causa la asfixia cuando los músculos respiratorios quedan paralizados por la acción del veneno.

Serpientes venenosas

Las serpientes venenosas pueden tener dos tipos de veneno, el neurotóxico y el hemotóxico.
El veneno de naturaleza neurotóxica afecta a nivel nervioso impidiendo la transmisión de los impulsos nerviosos. Este tipo de veneno lo tienen las serpientes venenosas más peligrosas, como las mambas, las cobras y las serpientes de coral entre otros elápidos o serpientes de la familia Elapidae.
El veneno de tipo hemotóxico típico de las víboras y las serpientes de cascabel o crótalos, en cambio, ataca de forma más generalizada y causa la destrucción de los tejidos afectados y provoca graves hemorragias.

La mayoría de las serpientes son venenosas, no solo las más conocidas, como víboras, cobras, mambas o serpientes de coral, incluso existen culebras venenosas, como la culebra bastarda (Malpolon nonspelssulanus) o la culebra de cogulla (Macroprodoton cucullatus). Aunque en Europa el número de serpientes venenosas es mucho menor que en otros continentes. En la Península Ibérica, por ejemplo, sólo existen verdaderamente 1 grupos de serpientes venenosas, las serpientes de la familia de las víboras o víperidos, junto con algunas especies sueltas de colúbridos, siendo la culebra bastarda la más peligrosa de todas ellas.


La forma de que llegue el veneno al cuerpo del animal que la serpiente pretende devorar depende de la eficacia con el que se inocula. A modo de jeringas, los dientes de las serpientes venenosas inyectan el veneno en el cuerpo de la presa. Pero no todos los dientes inoculadores del veneno son iguales. Los de mayor eficacia son los de las víboras porque sus dientes están totalmente acanalados por dentro, con lo que no existe ninguna pérdida de veneno. En el otro extremo, están los dientes de algunas culebras europeas (de tipo opistoglifo), como la culebra bastarda o la culebra de cogulla, cuyo canal no está completamente cerrado, por lo que siempre se produce una pequeña pérdida de veneno pero suficientemente importante. Este aspecto no tiene importancia para el animal, porque consigue perfectamente su objetivo, el de paralizar a la presa, pero si para nosotros. La picadura de la culebra bastarda, así como de otras serpientes con dentición opistoglifa, no es tan peligrosa como la mordedura de una víbora hocicuda o de otra serpiente con dientes de tipo proteroglifos.


No obstante, lógicamente, la eficacia de un veneno también depende del tipo de veneno, porque las serpientes venenosas no todas tienen el mismo tipo de veneno. El veneno neurotóxico es muy peligroso porque puede causar la muerte por asfixia del animal. En esta lista están las serpientes de coral, las mambas o las cobras.




Foto de Heterodon nasicus (Serpiente hocico de cerdo)

La serpiente Heterodon nasicus no es muy venenosa y los
dientes inoculadores de veneno en la parte final de la boca.
Su veneno es de tipo hemotóxico, pero es muy suave. Además,
la serpiente hocico de cerdo tiene un carácter tranquilo y
raras veces muerde
Por lo que la peligrosidad de este ofidio es muy baja, excepto
en personas alérgicas al veneno del animal.

Ingestión de las presas por las serpientes


La ingestión es la fase siguiente. Para distinguir la cabeza y proceder a engullirla (la serpiente empieza por la cabeza), el ofidio se sirve del olfato, del órgano de Jacobson y el tacto. Para tragarse la presa, la serpiente desciende su mandíbula inferior y eleva simultáneamente el cráneo. También se producen movimientos de avance de los huesos del paladar.

* Información relacionada:
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Más información sobre las serpientes en el listado superior.


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