Diferencias
entre el ciempiés y el milpiés |
Los
ciempiés y milpiés son ambos miriápodos (animales con un
cuerpo largo compuesto por varios segmentos), y por lo tanto, también son
artrópodos, como los insectos o los arácnidos.
El
nombre alude al número de patas de estos invertebrados, y de hecho, aunque
no tienen exactamente este mismo número de pies con los que son nombrados,
es esta la característica más definitoria de ambos animales. Por
lo tanto, la primera diferencia entre un ciempiés y un milpiés es
el número de pies (o de extremidades).
El ciempiés, en realidad,
un temible cazador tiene muchas menos patas que su pariente el milpiés,
un animal vegetariano mucho más pacífico.
Un par de patas,
mucho más largas y gruesas que las del milpiés, le salen al ciempiés
de cada uno de sus anillos (llamados segmentos) con los que se divide su cuerpo. El
cuerpo del milpiés está también dividido por una cabeza y
un cuerpo segmentado.El
ciempiés tiene un par de patas por cada anillo, mientras que el milpiés
dos pares por segmento. Esta es la primera y fundamental diferencia entre ambos
miriápodos.
A esta característica importantísima
le podemos añadir el número de patas (o de pies). Mientras que el
ciempiés tiene, normalmente, unos 20 o 30 pares de patas, el milpiés
tiene unos 400 pares de pies. Sin embargo, el nombre por el que se conoce a estos
animales (a veces de gran tamaño) no está puesto en balde. De
hecho, aunque el milpiés no llega a tener los 1000 pies, si que hay especies
como la Illacme plenipes que alcanzan un número de patas realmente
muy importante, con sus más de 750 patas.
Por su parte, el ciempiés
puede tener 100 patas o incluso más. La
forma de los miriapódos es distinta según sea el animal un ciempiés
o un milpiés. El ciempiés tiene un cuerpo más aplanado que
su pariente el milpiés de cuerpo más redondeado. Por otra parte,
el cuerpo del milpiés se encuentra endurecida por sales minerales (carbonato
calcio), mientras que el cuerpo del ciempiés es blando puesto que no está
recubierto por ninguna sustancia que lo endurece.
El tamaño de estos
animales es otra característica importante. Los milpiés son proporcionalmente
más largos que los ciempiés ya que son también más
estrechos y redondeados. Las especies más grandes de miriápodos,
que viven en los trópicos, pueden alcanzar los 30 cm, como el ciempiés
gigante del Amazonas Scolopendra gigantea o el milpies gigante (Archispirostreptus
gigas).
La dieta de los ciempiés y la de los milpiés
es muy distinta. Los primeros son unos hábiles cazadores que consumen desde
pequeños y grandes artrópodos, como insectos y arácnidos
(también escorpiones), hasta animales vertebrados
de pequeño tamaño como sapos y serpientes
pequeñas o ratones. En cambio, los milpiés son vegetarianos y se
alimentan de vegetales en descomposición, tales como hojas muertas y raíces.
La fama de los ciempiés y de los milpiés es muy diferente
entre ambos animales, pero nunca favorable. Los ciempiés, en particular
la escolopendra (Scolopendra sp.) son animales temidos, falsamente comparados
con los escorpiones o alacranes. Es su veneno, compuesto de histamina y distintas
toxinas, el responsable de la mala fama de estos discretos animales. De hecho,
la picadura de la escolopendra puede causar una gran hinchazón de zona
afectada acompañada de dolor, sobre todo en los meses de primavera y verano,
cuando se encuentra más indefensa. De todos modos, la peligrosidad de la
escolopendra no es tan grande como para temer por la vida de la persona mordedura
y su picadura es comparable a la de una avispa.
No
obstante, la escolopendra es un animal peligroso dado su carácter agresivo
y la rapidez de sus movimientos (otros tipos de ciempiés, más pequeños
que las escolopendras, son inofensivos, aunque también están dotadas
de veneno con el que cazar a sus presas). El milpiés, no resulta en
principio perjudicial para el hombre en este sentido, puesto que no tiene aparato
inoculador del veneno (la escolopendra inyecta el veneno a sus víctimas
con la ayuda de las uñas que tiene en el primer par de patas dotadas de
glándulas venenosas). Normalmente, la vida de este artrópodo pasa
totalmente al margen de la de los humanos. Muy a menudo, los problemas causados
por milpiés se deben a daños en las cosechas. De hecho, el milpiés
es considerado una plaga del jardín, ya que consume (además de plantas
descompuestas) cereales y distintas hortalizas (pero la mayoría de milpiés
no comen alimentan de vegetales vivos). Los problemas causados por milpiés,
que se dan de forma muy esporádica, se deben a las invasiones que perpetúan
estos animales a las viviendas humanas después de fuertes lluvias en verano
o en momentos en los que existe una superpoblación de milpiés. En
cualquier caso, el milpiés (sin contar con problemas de tipo alérgico
y aquellas especies propias de las zonas tropicales) es un animal inofensivo para
el hombre.
Las formas que tienen los miriápodos de defenderse de
los depredadores cambian según se trate de un ciempiés o un milpiés.
Las escolopendras se defienden de los depredadores atacándoles con
su veneno o desprendiéndose de la parte posterior del cuerpo una vez es
sujetado por su enemigo. Tras la muda, se produce la regeneración de dicha
parte y se vuelven a formar las patas. Por lo tanto, en los ciempiés también
se da el fenómeno de autotomía como en algunos vertebrados, como
es el caso de lagartijas y geckos. En los milpiés, el sistema defensivo
se basa en enrollarse formando con el cuerpo una bola o una espiral. La secreción
de sustancias pestilentes y de sabor desagradable es otra forma de disuadir a
los depredadores que utilizan los milpiés.
El color es un rasgo
muy llamativo de los ciempiés. Los hay de colores azules, rojos, marrones,
amarillos e incluso verdes y violetas. En cambio, los colores de los milpiés,
normalmente, son más tristes que los de los ciempiés. Podemos encontrar
milpiés negros, grises o de color ocre o café.

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