Hazte fan en Facebook

¿Cómo evitan sus depredadores los anfibios?

¿Cómo evitan los enemigos los anfibios?

¿Qué mecanismos de defensa tienen los anfibios?

Los anfibios presentan una serie de Mecanismos de defensa encaminados a protegerlos de sus múltiples depredadores:

- Coloración mimética

- Piel provista de veneno

- Muerte fingida

- Hinchamiento del cuerpo

- Emisión de sonidos cuando son capturados

- Autotomía para desprenderse de la cola cuando son apresados de ella

- Toxicidad en la fase larval

- Comportamiento gregario de los renacuajos

- Salto

¿Cómo son los mecanismos de defensa de los anfibios?

Muchas especies de ranas tienen como sistema defensivo la muerte fingida. Con ello, consiguen burlar a sus enemigos en muchas ocasiones, que los rechazan pensando que son una presa poco apetecible por estar muerta.

Los sapos, en cambio, hinchan sus cuerpos y los levantan para parecer más grandes a los ojos de sus enemigos, mientras le enfocan sus glándulas parótidas que producen un líquido tóxico e irritante.

Algunos renacuajos también son tóxicos para sus depredadores potenciales, tal es el caso de los de la especie Anaxyrus americanus o sapo americano. Estos mismos renacuajos, durante el día, se reúnen en grandes grupos para parecer un animal más grande.

Muchas especies de anfibios emiten sonidos cuando son capturados, para asustar al depredador y para advertir a sus congéneres del peligro.

Muchas salamandras presentan autotomía caudal, fenómeno que consiste en que un trozo de la cola se desprende cuando son sujetadas por esta parte del cuerpo por un enemigo, con lo que pueden escapar, mientras el atacante se distrae con el trozo de cola que va serpenteando un tiempo breve.

Las salamandras que disponen de glándulas venenosas en su cola la utilizan para golpear a los enemigos. Otras especies de salamandras que tienen sus glándulas de veneno en la cabeza dan cabezazos a sus enemigos.

Las ranas acuáticas efectúan poderosos saltos para dirigirse a la protección del agua a la menor señal de peligro.

Algunas ranas y sapos terrestres cuidan de su descendencia activamente, como el sapo partero, cuyo macho transporta los huevos enrollados entre sus patas durante 5 semanas hasta que nacen los renacuajos o como la ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii), cuyos machos recogen los renacuajos salidos del huevo y los transportan en un saco bucal hasta que han completado su metamorfosis en ranitas.

La piel de los anfibios como sistema defensivo

La piel de los sapos y de otros anfibios está provista de glándulas secretoras de un líquido tóxico e irritante. Detrás de los ojos, algunos anfibios tienen las glándulas parótidas, que secretan el veneno, aunque tienen otras glándulas secretoras de veneno por todo el cuerpo. Si un animal intenta comerse al anfibio, sentirá un ardor en la boca, obligándolo a dejarlo ir.

A diferencia de lo que sucede con las serpientes, el veneno de los anfibios es exclusivamente defensivo, ya que no va destinado a sus presas.

* Información relacionada: Mecanismos de defensa del sapo común / Mecanismos de defensa del sapo partero / Mecanismos de defensa de las ranas y sapos

Más información sobre los anfibios en el listado superior.

Otros artículos de interés

El contenido de este artículo es informativo. Le recordamos que la comercialización y tenencia de las especies animales exóticas están sujetos a la legislación de cada país.

© 1999-2017 Botanical-Online SL. Todos los derechos reservados.

Ver versión de móvil