Depredadores de los anfibios

Estrategias de los anfibios para evitar los depredadores

¿Los anfibios tienen muchos enemigos?

La rana verde o rana común(Rana perezi), el gallipato (Pleurodeles waltl) o el sapo de espuelas (Pelobates cultripes) son anfibios que tienen muchos depredadores porque su piel carece de veneno, como en la rana verde o están provistos de un veneno de baja actividad, si lo comparamos con otras especies de anfibios o bien no están protegidos por tantos mecanismos de defensa.

Otros animales como el sapo común (Bufo bufo), el sapo corredor (Bufo calamita), el tritón jaspeado (Triturus marmoratus) o el sapo de caña (Bufo marinus) tienen en su piel unas glándulas secretoras de una sustancia irritante y tóxica que los protegen del ataque de un número importante de depredadores.

¿Qué depredadores de anfibios son los más importantes en España?

garza real
Foto de garza real

La rana común se ve sometida al ataque de todo tipo de enemigos naturales, desde insectos acuáticos cuando son larvas, hasta culebras de agua y otros reptiles pero también por una gran variedad de mamíferos carnívoros y aves acuáticas. En cambio, el sapo común y otros anfibios provistos de potente veneno están a salvo de muchas aves y mamíferos, pues pocas especies dentro de estos dos órdenes de vertebrados se atreven a darles bocado.

Entre los vertebrados, las aves destacan sobre los mamíferos como depredadoras de anfibios. Aves zancudas como la garza real (Ardea cinerea)​, pero también aves rapaces como el milano negro (Milvus migrans) son grandes enemigos de los anfibios. Entre los reptiles, en España, la culebra viperina destaca por ser un importante enemigo de este grupo de vertebrados. Los galápagos o tortugas de agua dulce también pueden comer anfibios, sobre todo sus larvas, pero a menor escala. Las víboras en ocasiones se alimentan de sapos.

Dentro de los mamíferos, los mustélidos son grandes cazadores de anfibios. En España, la nutria europea (Lutra lutra), el visón americano (Neovison vison) o el turón (Mustela putorius). En cambio, otras especies de mustélidos como el tejón o la comadreja no suelen comer anfibios. Otros mamíferos que acostumbran a depredar sobre los anfibios son el jabalí, la rata gris, la gineta o el meloncillo.

Los mismos anfibios pueden también comer otros anfibios, como la rana verde, que se ha visto que es capaz de practicar canibalismo sobre ejemplares más pequeños, sean larvas o individuos inmaduros. El sapo de espuelas o el gallipato pueden comer otras especies de anfibios de tamaño claramente superior a ellas, como la pequeña ranita meridional (Hyla meridionalis).

¿Qué estrategias tienen los anfibios para evitar ser comidos por los depredadores?

Los anfibios son animales de cuerpo blando y tamaño relativamente pequeño, por lo que su presencia podría ser vista a ojos de un animal carnívoro u omnívoro como una fuente importante de alimento. Sin embargo, a lo largo de la evolución, estos vertebrados han ideado estrategias para protegerse de sus enemigos naturales como:

  • Veneno irritante y tóxico: Muchos anfibios tienen glándulas en la piel, como las glándulas parótidas, situadas detrás de los ojos, encargadas de secretar veneno.
  • Posturas disuasorias: Delante de algún peligro, estos animales pueden adoptar temporalmente una postura que intimide a su enemigo al darle una apariencia de mayor tamaño.
  • Capacidad de salto: Los anfibios de aspecto más esbelto, están provistos de fuertes patas posteriores con las que pueden dar saltos para evitar si es el caso a algún depredador que se acerque demasiado a ellos.
  • Colores de camuflaje: Muchos anfibios tienen colores que los hacen confundirse con el entorno. Este tipo de coloración, denominada coloración críptica, es típica de las ranas arborícolas, de color verde como la vegetación.
  • Colores de advertencia: Algunos anfibios venenosos han ideado una estrategia contraria a la del mimetismo y advierten así a sus posibles depredadores que no son buenos para comer por su toxicidad.
  • Gran tamaño metamórfico: Para las especies con mecanismos de defensa menos eficientes, un periodo larvario más largo implica minimizar el acoso de los múltiples predadores que les acechan a los anfibios fuera del agua y posibilita que sus individuos recién metamorfoseados adquieran un mayor tamaño, lo que evita también en buena medida la depredación.

¿Los anfibios están a salvo de los enemigos con su veneno?

Los sapos, como el sapo común (Bufo bufo), están protegidos por el veneno de su piel, que secretan unas glándulas especiales, llamadas glándulas parótidas, pero solo hasta cierto punto. Pues algunos animales son inmunes a su veneno, como la culebra de collar, y otras especies han ideado estrategias para evitarlo.

Es por ello que los sapos no se libran del ataque de mamíferos especializados en comer anfibios, como la nutria o el turón o incluso la rata gris (Rattus norvgecius). Estos mamíferos mustélidos dejan sin consumir las partes más tóxicas de los sapos, como la cabeza, para evitar la toxicidad de las glándulas de la piel de estos vertebrados.

El ataque de estos animales sobre los anuros bufónidos suele ser descubierto por la presencia en lugares propicios, como cerca de las charcas, de ejemplares a medio comer.

Las aves también han aprendido a manipular a los anfibios tóxicos más grandes, retirándoles para ello durante sus ataques predatorios la piel antes de comerlos. No pueden llevar a cabo estas mismas aves la depredación parcial hacia anfibios de talla más pequeña, como el sapo corredor, por lo que quedan libre de sus ataques.

La pequeña rana arborícola ibérica, la ranita meridional, pese a su reducido tamaño, también está protegida por un veneno de naturaleza irritante. Aun así se ve acosada por varios depredadores cuando se dirige al agua para reproducirse. El resto del año, esta relativamente a salvo, gracias a sus costumbres arborícolas y a su carácter tímido.

Más información sobre los anfibios.

Editorial
Escrito por Editorial Equipo de Botanical-online encargado de la redacción de contenidos
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Artículo actualizado el: 1 julio, 2019

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