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ENFERMEDADES DEL PERRO TRANSMISIBLES
AL SER HUMANO








¿Qué son las zoonosis?

Las enfermedades que se transmiten de los animales al ser humano bajo condiciones naturale se conocen como zoonosis y deben tenerse en cuenta sobre todo en niños y ancianos, pues es el grupo de población más débil.

Algunas zoonosis siguen siendo de máxima actualidad, como las leishmaniasis, los parásitos externos (pulgas, garrapatas, tiñas, sarnas) y los parásitos internos como los parásitos intestinales (gusanos). Otras enfermedades, afortunadamente, están casi extinguidas en muchas zonas de Europa, como la rabia.

Existen varias enfermedades que pueden padecer los animales de compañía, como el perro, y que, bajo ciertas circunstancias, pueden terminar por contagiarse los seres humanos que conviven con ellos.


Tipos de enfermedades transmisibles del perro al ser humano

Varias son las enfermedades que el perro nos puede transmitir al ser humano. Algunas de las más conocidas son:

- Rabia: Un ejemplo de zoonosis más conocida es la rabia. Pero, en España, esta enfermedad está erradicada desde hace muchos años gracias a las campañas de vacunación que se han hecho durante años. No obstante, igualmente a los perros domésticos, actualmente también se les vacuna contra la rabia.


- Tiña (o dermatofitosis): La tiña es una infección cutánea producida por un tipo de hongo llamado dermatofito, como Tricophyton y Microsporum. La transmisión de esta enfermedad se ve favorecida por factores como la edad del animal, su estado inmunitario o el ambiente.

El contagio se produce por el contacto de las esporas con la piel del hospedador, por el contacto de un animal infectado con uno de sano. Sin embargo, el animal también puede contagiarse con el contacto con material contaminado con esporas.

Una vez en la piel, si se dan una condiciones adecuadas, se desarrollan las esporas y se producirá la colonización de los hongos (tiña). Los hongos penetran en el estrato córneo (o de queratina), invaden los folículos pilosos y se produce una proliferación de las hifas (filamentos del hongo) sobre el pelo del animal. El hongo termina por destruir el propio pelo. Todo ello provoca una sintomatología en la tiña como es prurito, heridas localizadas y pérdida de pelo (cuando la afectación es generalizada).

Hay una serie de factores que deben tenerse en cuenta que favorecerán la enfermedad como son:

- Altas temperaturas y un grado elevado de humedad.

- Piel con poca higiene.

- Animal con bajas defensas (con depresión inmunitaria).

Es importante diagnosticar a tiempo la tiña, porque corremos el riesgo de que la gente que convive con el animal enfermo se vea también afectada. Para su diagnóstico, es importante la anamnesis (historial del animal), una buena exploración del animal y unas pruebas complementarias, como la lámpara de Wood (muy útil en infecciones bacterianas y micóticas (por hongos)

La lámpara de Wood emite una luz de tipo ultravioleta que posibilita que se pueda visualizar una fluorescencia verdosa al examinar el pelo de un animal sospechoso de tener tiña. Sin embargo, sólo algunas razas (cepas) del hongo Microsporum liberan los metabolitos que se ven fluorescentes bajo la luz UVA. La suciedad y un índice de descamación elevado pueden darnos falsos positivos (creer erróneamente que nuestro perro está enfermo cuando está sano).

Otra prueba que se lleva a cabo es el examen microscópico del pelo sospechoso. Pero lo más definitivo es realizar un cultivo micológico de los pelos dudosos, especialmente las de la zona del borde de la lesión.

El tratamiento de los animales enfermos de tiña es básico para evitar que sean contagiosos para otros animales o para el ser humano. Se lleva a cabo un tratamiento tópico a base de baños o pulverizaciones y es muy recomendable rasurar el pelo de los animales para rebajar el número de esporas.

Se combina el tratamiento tópico con un tratamiento sistémico (global) a base de pastillas antifúngicas (antihongos). Pero también se debe hacer un tratamiento ambiental del lugar donde vive el perro infectado, es decir, pasar el aspirador y desinfectar todos los utensilios del animal.

- Sarna sarcóptica: La sarna sarcóptica está producida por un ácaro llamado Sarcoptes scabiei. La hembra se dedica a excavar túneles en la epidermis y poner allí los huevos. Esta enfermedad produce un gran prurito (picazón), una gran inflamación de la piel afectada y la pérdida de pelo. Afecta a orejas, codos, tórax y abdomen. El animal, debido al prurito intenso, no para de rascarse y él mismo se lesiona la piel.


- Giardiosis: La giardiosis es una enfermedad producida por un protozoo (organismo unicelular) llamado Giardia duodenalis que provoca diarreas. Sobre todo da problemas en cachorros, aunque muchas veces los animales no tienen sintomatología (aparentemente están sanos), lo cual aumenta el riesgo de contagio.

La giardiosis cuesta de diagnosticar, porque con los exámenes de heces (coprológicos) rutinarios no se puede detectar.

Los animales más susceptibles a sufrir esta enfermedad son los que tienen menos de un año, porque tienen un frágil sistema inmunitario. Y todavía es más peligrosa en animales mantenidos en colectividades como criaderos y perreras.
Hay 2 tipos de presentación: subclínica y aguda. En la forma subclínica el animal afectado no muestra la enfermedad. En la forma aguda de giardiosis, que se da en cachorros, hay diarrea crónica y pérdidas de peso.

Para confirmar el diagnóstico de dicha enfermedad, se debe recurrir a técnicas específicas que sirven para visualizar los quistes (formas de resistencia de los parásitos) en las heces. En este caso, es muy importante recoger varias muestras fecales a distintas horas del día, ya que el ritmo de eliminación de parásitos por heces es intermitente.

Como en la mayoría de zoonosis, además de tratar al animal enfermo, se debe reducir el riesgo de contagio a las personas que conviven con él. Para hacerlo posible, hay que seguir unas medidas preventivas básicas de higiene, como lavarse las manos después de tocar al animal, evitar que personas con bajas defensas (inmunodeprimidas) entren en contacto con las heces del perro, etc. Algo muy importante es detectar a los individuos portadores de la enfermedad pero sanos, por lo que las revisiones preventivas y los análisis de las heces complementarios son de gran utilidad y aportan una gran seguridad en este tema.


- Parásitos internos: Hay varios tipos de parásitos internos que nos pueden contagiar los animales. Por un lado, tenemos a los nematodos (gusanos) como las toxocaras (Toxocara canis) que se contagian por entrar en contacto con la tierra donde han defecado los perros y los gatos, porque resisten en el medio ambiente durante varios meses. Por eso, no es conveniente que se deje entrar a los perros en las zonas de juego de los niños. Los huevos de estos parásitos necesitan un período de 1 a 3 semanas para volverse infectivos.

Otro tipo de parásito interno que podemos contagiarnos a través de los perros son los cestodos (gusanos planos) como Dipylidium caninum o tenia del perro y Echinococcus granulosus o hidatidosis. El perro se infecta con estos parásitos tras comer algún roedor parasitado, porque es el huésped intermediario. Por ello, el perro urbanita difícilmente se contagia con este parásito. Pero en el caso de la tenia del perro, como puede infectar a las pulgas (su huésped intermediario) puede contagiar al perro cuando ingiere accidentalmente una al rascarse.


- Cheyletiellosis:
La cheyletiellosis o pseudosarna es una enfermedad parasitaria producida por un ectoparásito, un ácaro llamado Cheyletiella parasitivorax, que causa dermatitis generalizada y una gran irritación acompañada de una erupción y mucho prurito.

* Ver más sobre: Zoonosis

Más información sobre el perro en el listado superior.

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