- Calor
adecuado: Este debe mantenerse entre los 15 y los 45 ºC durante
la fase mesofila, que es la fase más optima para la mayoría
de los microorganismos, y entre los 45 y 70 º C durante la fase
termófila. Durante esta fase de calor es cuando la mayoría
de los microorganismos desaparecen al no poder resistir las altas
temperaturas. Solamente las bacterias termófilas pueden resistir.
A su vez estas desaparecen al consumir la mayoría del oxígeno
disponible. Posteriormente, se produce el periodo de enfríamiento
en el que actúan una serie de descomponedores ( fundamentalmente
coleopteros y lombrices) que transforman la celulosa. Finalmente queda
el periodo más extenso a temperatura ambiente.
Durante
estos procesos se pueden producir alteraciones como el enfríamiento
de la masa en la fase que debería ser caliente. Ello viene
determinado por la falta de humedad que impide que los microorganismos
funcionen adecuadamente. La adición de materia vegetal verde
o el rociado con agua permite nuevamente la activación del
proceso.
Para
acelerar la descomposición se pueden incorparar al monton lombrices.
Esta pueden buscarse directamente bajo la tierra en lugares húmedos
o se puede recurrir a empresas que se encargan de cultivarlas.
- Mezcla
adecuada: La mezcla de los componentes debe ser la adecuada para
que el proceso de descomposición siga los cauces normales.
Una mezcla ideal sería aquella que combina un 70 % de elementos
ricos en carbono ( este aparece en todos los restos vegetales, especialmente
en aquellos considerados fríos que son los de color marrón
- hojas o ramas ) por un 30 % de elementos ricos en nitrógeno
( Este es especialmente abundante en el estiercol y en los restos
vegetales considerados calientes, que son aquellos de color verde)
Una mala
combinación puede ser la responsable de malas putrefacciones
que originan olores desagradables. Por ejemplo el típico olor
a huevos podridos se produce por ecceso de materiales calientes. La
adición a la mezcla de materiales fríos puede solucionar
el problema.
- Oxigeno
adecuado: Una oxigenación adecuada es necesaria para la
buena marcha del compostaje. Cuando falta oxigeno, bien porque se
ha introducido demasiado material caliente o bien porque la masa se
encuentra demasiado concentrada se produce la aparición de
emanaciones malolientes de metano, sulfrídico o amoniaco producidas
por microorganismos anaeróbicos. El proceso de metanización
retrasa la formación de compost y favorece el mal olor.
Cuando
se detectan estos olores desagradables es conveniente añadir
materia fria y mezclarla con el resto para activar la oxigenación.
Un olor fresco es un buen indicativo de que el funcionamiento del
compost es adecuado.
- Tamaño
adecuado de los elementos: Es conveniente que los elementos que
se incorporan al compost sean pequeños para facilitar su descomposición.
Esto es especialmente importante en caso de ramas de árboles
que, de ser muy grandes, retrasarían el proceso. Para triturar
los elementos hay en el mercado una serie de máquinas, llamadas
trituradoras, que pueden facilitar el proceso.