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CURIOSIDADES Antiguamente
la ortiga también era una planta para supersticiosos. Decían que
era una planta que daba coraje y, en tiempo de los griegos, era símbolo
de virilidad y se usaba como afrodisiaco. También
los médicos de entonces hacían servir un curioso método para
predecir si un enfermo podía sobrevivir o no de la patología que
padecía. El médico ponía ortigas en el líquido de
la orina del enfermo y, si al cabo de 24 horas, la ortiga estaba seca el enfermo
no tendría posibilidades de sobrevivir , pero, por el contrario, se mantenía
verde, el enfermo sobreviviría. Paracelso,
un médico del siglo XVI, recomendaba recogerla cuando la luna se encuentra
en Escorpión y traerla siempre encima para obtener valentía y audacia.
10 ¡ PRECAUCIÓN
. CONTRAINDICACIONES ! Todo
lado bueno tiene su malo. En este caso se trata de la toxicidad, y es que dicen
que todos los excesos son malos. No
conviene abusar de esta planta porque, en algunos casos, puede ocasionar reacciones
estomacales sobre todo en caso de cocer la ortiga con la raíz. Se trata
de una especie que, dado que vive en zonas ricas en residuos orgánicos,
tiende a acumular en sus tejidos grandes cantidades de nitratos, por lo cual,
de no tomarse con moderación, puede resultar perjudicial.
En algunos
casos, su ingestión ha producido reacciones cutáneas adversas, como
la aparición de erupciones, problemas en la micción ( en el
momento de orinar), diarreas y sudores. No es recomendable que sea utilizada por
personas que padecen insuficiencia renal o cardíaca, excepto en prescripción
médica o bajo control de un médico. En
infusión no se recomienda tomar más de 5 gramos de ortiga al día,
en tintura se puede tomar hasta un máximo de 6 ml al día y si la
tomamos en zumo unos 15 ml. En cualquiera de los casos habremos de separar estas
dosis en tres veces al día. Si
se padece una patología grave, siempre habremos de recurrir a un médico
y no automedicarnos pero, si es leve, las plantas medicinales son un muy buen
remedio aun cuando hace falta pedir siempre la aprobación del médico,
de un farmacéutico o de un homeopata sobre todo si se está tomando
algún medicamento de cualquier clase y por cualquier motivo puesto que
puede interaccionar con los principios activos provocando efectos secundarios
nocivos. La
medicina general no reconoce los efectos curativos de las plantas medicinales
por falta de pruebas científicas que lo demuestren puesto que las plantas
medicinales no padecen los rigurosos exámenes y estudios a los cuales las
medicinas convencionales y recetadas estan sujetas. De ahí que es aconsejable
pedir la aprobación del médico sobre todo con los más susceptibles,
es decir, niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia personas
mayores ... etc. Además es difícil de predecir la intensidad con
la cual actúa cada planta y, al contener diferentes principios activos,
puede tener más de un beneficio, pero también algún efecto
secundario. En el caso de las medicinas convencionales, en cambio, están
creadas pensando en los efectos que tiene que producir, con qué intensidad...
etc
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