Composición de la fárfara

¿Cuál es la composición de la fárfara?

Componentes activos de la Fárfara

Flores de tusilago
Flores de tusilago

Toda la planta, especialmente la flor, contiene alcaloides pirrolizidínicos, un tipo de principios tóxicos. El alcaloide más abundante es la senkirkina (0,015%), y contiene otros componentes minoritarios que son la seneciorina y la tusilagina. La tusilagina ha demostrado efecto estimulante sobre el sistema respiratorio y cardiovascular.

Este tipo de alcaloides son tóxicos para el hígado cuando se ingieren en altas dosis, o cuando se toman en pequeñas dosis pero durante largo tiempo (más de 2 semanas seguidas).

En el caso de la uña de caballo o fárfara, el contenido en estos alcaloides es bajo en las dosis establecidas, por lo que la administración puntual de la planta no presenta toxicidad. Sin embargo, los tratamientos largos con uña de caballo son tóxicos para el hígado. Experimentos en animales han demostrado que este tipo de alcaloides en altas dosis pueden provocar hepatitis, cirrosis y cáncer de hígado.

El mayor contenido en alcaloides se encuentra en las flores de la planta antes de abrirse, momento en el que se recolectan. Estos alcaloides disminuyen durante el secado y la conservación de la planta.

¿Alcaloides tóxicos en la uña de caballo?

En las infusiones con la planta fresca, se aprecian ciertas cantidades de alcaloides pirrolizidínicos, componentes tóxicos para el hígado. Sin embargo, su toxicidad se debe al uso continuado, y no a la administración puntual de esta planta como remedio.

¿Las hojas de la fárfara tienen alcaloides tóxicos?

  • Las hojas contienen menor cantidad de alcaloides que las flores, por lo que su empleo en la alimentación de manera puntual no supone un problema de salud. La raíz es muy rica en alcaloides, y resulta tóxica para la salud.

*Véase: Toxicidad de la Fárfara

Principios activos de la planta

  • Las flores son la parte medicinal más apreciada de la planta. Contienen triterpenos y flavonoides con efecto antiespasmódico, que contribuye a calmar la tos; y broncodilatador.
  • Los triterpenos del tusílago son el arnidenediol, faradiol, tusilagona (planta) y el arindiol (flor). Algunos de estos componentes también se encuentran en el árnica (Arnica montana).
  • Entre sus flavonoides, destacan la hiperina e hiperósido, dos componentes activos presentes en la mayoría de plantas antibronquíticas, como la acedera (Rumex acetosa) y la Hierba de San Juan (Hypericum perforatum). La uña de caballo es la planta más rica en hiperósido, lo que la convierte en el antitusivo por excelencia. La planta contiene otros flavonoides, como la rutina, quercetina, isoquercetina, criptoxantina, taraxantina, violaxantina y luteína.
  • Los capítulos florales y las hojas de la planta son muy ricas en mucílagos (7-8%). El mucílago suaviza las vías respiratorias, siendo un coadyuvante en el tratamiento de la tos. Aplicado vía externa, las hojas son un remedio vulnerario, para tratar llagas, furúnculos y quemaduras de la piel, debido a sus propiedades emolientes.
  • El mucílago es una sustancia vegetal de reserva, un polisacárido, que se descompone en arabinosa, glucosa, fructosa, ácido urónico, inulina y xilosa, componentes que también se encuentran en la planta.
  • Las hojas, y en menor proporción, las flores, contienen taninos (20%).
  • Ácidos: ácido cafeico, cafeoiltartárico, ferúlico, gálico, p-hidroxibenzoico, tánico, málico, tartárico.
  • Fitoesteroles: sitosterol, estigmasterol, taraxasterol.

Recolección y conservación de la planta

  • Las flores se recogen cuando están a punto de abrirse, y se abrirán durante su secado. Es en este momento cuando poseen mayor cantidad de alcaloides. Se colocan en un tablero a la sombra, en un lugar ventilado, para su desecación. Una vez secas, conservar en un frasco de cristal hermético y resguardado de la luz. Las cabezuelas bien desecadas deben conservar su color amarillo brillante.
  • Las hojas se cosechan a principios de verano, cuando son jóvenes, cortándolas por su pecíolo con tijeras. Las hojas no se deben arrancar ni dañar su rabillo, ya que de él nacerá la flor la temporada siguiente.
  • Antiguamente se utilizaban las raíces viejas como yesca, para encender el fuego, debido a una especie de algodón que se forma en las raíces viejas. Estas raíces no se utilizan con fines medicinales.

Cómo se consume la planta

El escapo o tallo floral de las flores jóvenes se consume salteado con aceite de oliva y sal o salsa de soja a modo de espárragos.

Las hojas jóvenes se consumen en ensaladas, aunque también pueden ser cocinadas en tempura, rebozadas en harina, en buñuelos y galletas. Las hojas viejas no tienen buen sabor.

Por su riqueza en vitamina C, antiguamente se tomaban las hojas en ensaladas como antiescorbútico. Sin embargo, se recomienda no tomar habitualmente esta planta como verdura ya que posee componentes (alcaloides pirrolizidínicos) que pueden ser tóxicos para el hígado. Su consumo ocasional no es tóxico, aunque se ha demostrado que la administración perpetuada de plantas que contienen este tipo de alcaloides (como lo son también la consuelda o la borraja) puede ser perjudicial para el hígado.

Más información sobre la fárfara.

Este artículo ha sido avalado por Julián Masats - Ingeniero técnico agrícola especializado en hortofructicultura y jardinería.
Editorial
Escrito por Editorial Equipo de Botanical-online encargado de la redacción de contenidos

13 enero, 2022

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