Características de la sífilis

Este artículo ha sido avalado por Callista Emecheta - Doctora en medicina y escritora.

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¿Qué es la sífilis?

La sífilis o lues es una enfermedad infecciosa producida por una bacteria, la espiroqueta Treponema pallidum. Se trata de una enfermedad que generalmente se transmite por contacto sexual (Enfermedad de transmisión sexual) aunque también la mujer embarazada la puede transmitir a su hijo o su hija o a través de transfusiones sanguíneas.

La sífilis constituye una de las enfermedades de transmisión sexual mas habituales. En el pasado tuvo una gran prevalencia, a partir de su aparición en Europa en el siglo XV y su gran expansión durante el siglo XVI.

Desde este siglo hasta el primer cuarto del siglo XIX, los tratamientos a base de mercurio fueron poco eficaces. A partir de la Primera Guerra Mundial, se empezó a curar con bismuto y arsénico. Con el descubrimiento y uso de los antibióticos disminuyó drásticamente los casos.

Sin embargo, la sífilis nunca ha estado erradica y ha vuelto a resurgir con más fuerza en los últimos años, debido al aumento de la drogadicción que ha llevado a compartir jeringuillas y a una mayor promiscuidad sin la protección adecuada. No cabe duda que la importancia dada al contagio por la sida, ha hecho bajar la guardia contra otras enfermedades de transmisión sexual como la sífilis.

¿A quién puede afectar la sífilis?

La sífilis puede afectar a cualquier persona de cualquier edad, pero es más frecuente en personas que mantienen una relación sexual más frecuente con persona diferentes, independientemente de su inclinación sexual. La proporción mayor de enfermos es mayor en las grandes ciudades, sobre todo en personas de 15 a 40 años.

Es una enfermedad que, debidamente diagnosticada y tratada en sus primeras fases, se cura cura completamente sin originar complicaciones.

Causas de la sífilis

La sífilis, como se mencionó anteriormente, es causada por una infección con la espiroqueta Treponema pallidum. Hay tres rutas de transmisión:

  • Ruta de la intimidad: La ruta principal de infección. Es causada por el contacto sexual que involucra lesiones de una persona enferma con heridas o membranas mucosas de personas sanas. La probabilidad de contagio a través de esta ruta es muy elevada. Se estima que una persona sana que se pone en contacto con otra persona que padece sífilis tiene entre un 35 y un 50 por ciento de posibilidades de contraer la enfermedad.
  • Madre a hijo (sífilis congénita): Un tipo de transmisión que ocurre entre una madre infectada con sífilis y el feto, desde el cuarto mes de embarazo. El líquido amniótico de una madre infectada penetra a través de la placenta o el feto se contamina al nacer cuando está en contacto directo con el «canal de parto».
  • Infección de la sangre: Este tipo de transmisión ocurre cuando la sangre infectada de una persona enferma entra en contacto con la sangre de una persona sana. Esto generalmente ocurre cuando se comparten agujas y se puede hacer a través de una transfusión de sangre con sangre contaminada. El último caso es muy raro, tanto porque la sangre donada se analiza estrictamente como porque la bacteria Treponema pallidum vive muy poco en la sangre almacenada fuera del cuerpo (más o menos 24 horas).
  • Infección con material contaminado: Hay muy pocas posibilidades de transmisión a través de objetos infectados como toallas, almohadas, sábanas, etc., dada la baja resistencia de las bacterias en contacto con el aire.

Síntomas de sífilis.

Los primeros síntomas de infección generalmente aparecen dentro de los 20 días posteriores a la aparición de la infección, aunque el período de incubación puede variar entre 10 y 90 días. La enfermedad, si no se trata adecuadamente, evolucionará en cuatro fases, en las cuales los síntomas pueden no existir o ser diferentes en cada una de estas fases.

Diagnóstico y tratamiento de la sífilis

Es muy importante acudir al médico cuando se presenten síntomas que podrían indicar la presencia de esta enfermedad o cuando se tenga dudas de su posible existencia por haber mantenido una relación poco segura.

El diagnóstico de la sífilis supone una consulta previa por parte del médico sobre las actividad sexual del paciente y su posible relación con grupos de riesgo. Posteriormente se realizará una inspección visual para detectar la posible presencia de chancros u otras reacciones en la piel.

La sífilis puede diagnosticarse tomando una muestra de las lesiones de la piel y analizándola con el microscopio para detectar la presencia de la bacteria causante de la enfermedad. Otra forma más precisa es mediante análisis de sangre a través de una serie de pruebas como la VDRL, la RPR que demuestren la presencia de antígenos en la sangre. Si estas pruebas salen positivas, se emplean otras más determinantes que descartar otras posibles enfermedades que producen los mismos síntomas y confirman el diagnostico anterior. (FTA-ABS o MHA- TP)

El tratamiento supone la utilización de antibióticos. En general se utiliza penicilina y, para los pacientes alérgicos a este medicamento, se les administra otros medicamentos como la eritromicina. Cuando el tratamiento se da por finalizado, el paciente sigue sometido a una serie de controles durante un par de años para asegurarse que no se ha producido un rebrote de la enfermedad, en cuyo caso se continuaría con la aplicación de antibióticos.

punto rojo Más información sobre la sífilis.

Editorial
Escrito por Editorial Equipo de Botanical-online encargado de la redacción de contenidos

1 julio, 2020

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