En caso de cultivos biológicos se puede recurrir a insecticidas naturales. Algunos de ellos se pueden elaborar en casa, utilizando hierbas medicinales con propiedades para repeler o eliminar a los insectos.
Otras veces se puede recurrir a productos industriales que tienen como base componentes derivados directamente de plantas. Aunque no son completamente inocuos su toxicidad es mucho menor. Entre todos ellos, el que más se utiliza es el Bioneem, un insecticida - nematicida que contiene Azadiractina, un producto obtenido del nim o lila de la India ( Melia azadirachta)
Este producto actúa sobre el metabolismo de los insectos a los cuales les impide crecer y reproducirse. De momento se considera unos de los insecticidas mas seguros.
El envase donde deben guardarse las semillas debe ser el adecuado para garantizar que estas tengan la humedad adecuada. Así, por ejemplo, los envases de plástico aíslan mucho las semillas de la humedad y no serían demasiado recomendables en lugares donde la humedad relativa del aire es muy baja. Por otra parte, en lugares demasiado húmedos y con temperaturas elevadas, envasar las semillas en papel podría ser contraproducente ya que este material es el que absorbe demasiada humedad.