La fructosa en la alimentación
Hasta no hace mucho se consideraba la fructosa como un azúcar mucho más seguro que otros azúcares simples. Según esta opinión la fructosa producía pocos efectos en el nivel de azúcar en la sangre y no estimulaba la producción de insulina, con lo que la fructosa se consideraba apta para diabeticos.
Por ello, se aconsejaba para la dieta de las personas con diabetes y en las dietas de adelgazamiento. Nuevos estudios han puesto en entredicho las supuestas ventajas de la fructosa.
Es buena la fructosa para diabéticos
Según los últimos estudios llevados a cabo por el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) llevado a cabo sobre animales, la ingesta prolongada de fructosa en cantidades elevadas aumenta la resistencia del organismo a la insulina por lo que favorece el desarrollo de la diabetes.
Otros estudios realizados en Estados Unidos siguen en la misma línea. Según todos ellos , y a diferencia de lo que se pensaba hasta ahora, la fructosa resulta más peligrosa que la propia glucosa dado que es capaz de neutralizar la insulina que es la que controla la manera en que el azucar es metabolizado por las células. Todo ello puede conllevar al desarrollo de numerosas enfermedades metabólicas, incluyendo la obesidad, el aumento del colesterol y los trigliceridos y la diabetes insulino-dependiente ( diabetes tipo 2)
Todos los estudios han llegado a la conclusión que la fructosa resulta más peligrosa cuando se toma en forma líquida que cuando se ingiere fruta fresca. No resulta pues recomendable sustituir una pieza de fruta por un zumo de fruta , y especialmente negativo resulta el consumo de bebidas refrescantes endulzadas con fructosa o el de productos edulcorados con fructosa.
Debe evitarse en general el consumo de fruta
De acuerdo a estos estudios, el consumo de fruta no debe evitarse. Todo lo contrario, la fruta resulta muy recomendable, porque ademas de glúcidos contiene muchas vitaminas y minerales que resultan esenciales para la salud. Sin embargo, no debe abusarse de la fruta y se debe moderar su ingestión en caso de problemas metabólicos, como la diabetes o la obesidad. ( Recordemos que la norma a seguir para la población sana son cinco piezas diarias entre frutas y verduras)
Es preferible comer fruta entera a zumos naturales de frutas. Estos también resultan adecuados pero con mayor moderación y siempre que no contengan azúcares añadidos.
La fructosa y la obesidad
Según los últimos estudios, el consumo abundante y prolongado de fructosa convierte al organismo en más resistente contra la leptina, una hormona que controla el nivel de grasa en la sangre. De esta manera el organismo esta más expuesto a acumular grasa pudiendo desarrollar sobrepeso u obesidad.
Como hemos visto anteriormente, debemos comer fruta pero no resulta adecuado abusar de ella porque la fruta, utilizada en exceso, también engorda.
La fructosa y el colesterol y triglicéridos
De igual manera, se ha comprobado que el consumo excesivo de productos que contienen fructosa altera el metabolismo de las grasas y puede responsable de la disminución del " colesterol bueno" (HDL) y el aumento del " colesterol malo" ( LDL) . El consumo diario de cantidades elevadas de fructosa se ha relacionado con el aumento de trigliceridos.
Fructosa o azúcar
Es importante moderar el consumo de alimentos que contengan azúcares simples, tanto fructosa como azúcar de mesa (sacarosa) Véase Hidratos de carbono simples en el listado superior). El consumo elevado de estos productos puede ser responsable, tal como hemos visto anteriormente, no solamente del desarrollo de obesidad, diabetes o trigliceridos, sino también de la aparición de otras enfermedades como: Envejecimiento prematuro, enfermedades del corazón, osteoporosis, caries, gingivitis, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, menor resistencia a las enfermedades contagiosas por debilitamiento del sistema inmunológico o fatiga en general.
Más
información sobre la fructosa en el listado superior.
|