8. USO INDUSTRIAL
De
manera casera la ortiga también se usa como insecticida para combatir las
plagas de pulgón que pueden infectar las macetas de nuestras terrazas.
En primero lugar se deben arrancar, con la ayuda de un guante, la ortiga entera,
con raíz incluida y se tiene que dejar macerar en agua durante ocho o nueve
días. La maceración se tiene que remover si puede ser de vez en
cuando. Después se tiene que filtrar la maceración y diluirla en
un cuarto de litro de agua. Con esta agua fumigaremos la planta infectada de pulgones
con la ayuda de un pulverizador. Pero
dejando a un lado el ámbito casero, la ortiga también se utiliza
en diferentes procesos industriales, como por ejemplo, como fuente para fabricar
hilo, tintes y pasta de papel, puesto que su fibra, el proceso de confección
de la cual explicaremos a continuación, contiene 86,5% de celulosa. 8.1
La confección de la fibra textil La
fibra que se obtiene de la ortiga tiene propiedades similares a la fibra del lino
o del cáñamo e incluso puede hacerse servir como alternativa al
algodón. Además, su cultivo es mucho más fácil que
el del lino o del cáñamo puesto que es una planta muy resistente
y de reproducción fácil y rápida aunque su recolección
sea más laboriosa. Aún así su uso comercial es muy poco usual,
pero se está estudiando, sobre todo en Alemania, un método para
conseguir hacer un hilo suficientemente largo para tejer en grandes cantidades
puesto que por el momento podría ser una salida rentable. El
uso de la ortiga para fabricar fibra textil se remonta a la II Guerra Mundial
debido a una disminución de las fibras habituales que hubo entonces y se
utiliza para confeccionar cuerdas, redes, velas de barcos y ropas por lo general.
El proceso de fabricación de esta fibra mediante la ortiga como materia
delgada está explicado en Guía de Incafo de las Plantas útiles
y Venenosas de la Península Ibérica y redactada por Diego de Rivera
Núñez y Concepción Obón de Castro. De
manera resumida la confección de la fibra textil se podría explicar
de la siguiente manera. Se cortan los tallos en agosto o en septiembre. Cuando
empiezan a volverse amarillentas, las hojas empiezan a marchitarse y entonces
caen al suelo. Estos tallos se dejan secar al aire libre, mejor en un lugar con
sombra. Después se dejan a remojo durante siete u ocho días. Durante
este tiempo en produzco un proceso nominado maceración , en el cual las
bacterias destruyen las pectinas de los tallos liberando fibras. Después
se dejan secar las fibras obtenidas, seguidamente se golpean con mazas, se pasan
repetidas veces por una clase de mesas con púas por tal de peinarlas y
finalmente se procede a la confección del hilo. Tras
todo este proceso se consigue un 17% de fibra de la masa total de ortiga utilizada
y el hilo que se obtiene es resistente a la tensión y tiene una media de
4 metros de longitud para cada ortiga usada. El tejido que se hace es muy suave,
ligero y empieza a ser habitual en algunas casas modernas de Italia.
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