Los frutos son drupas ovaladas de tamaño muy variable, algunos poco más grande que una almendra; otros llegan a alcanzar los dos quilos. Su piel es verde claro al principio y se va convirtiendo en marrón rojiza a medida que madura. No debe comerse porque contiene un líquido que es irritante. En el interior del fruto aparece un solo hueso. La carne es jugosa, dulce, fibrosa, con un profundo aroma y muy buen sabor.
La palabra mango procede del tamil " mangay " que posteriormente, por influencia del portugués derivó en
" manga". Los mangos proceden del sudeste asiático, concretamente del norte de Birmania y del noroeste de la India, en donde hoy en día todavía encontramos especies silvestres. Los primeros textos donde se menciona este árbol y su fruto están escritos en sánscrito y fueron encontrados en la India hace 6000 años.
Los mangos salvajes originarios producen unos frutos del tamaño de una ciruela, son extremadamente fibrosos y tienen un gusto a trementina muy fuerte, muy por encima del pequeño sabor que presentan en la actualidad. Todo ello los hace desagradables al gusto. A partir de aquí, mediante selección de especies, se fueron obteniendo las variedades actuales que no tienen nada que ver a los primitivos. Desde su lugar de origen se fueron extendiendo hacia otros lugares y, en la actualidad, se pueden encontrar hoy en día cultivados en la mayoría de las regiones tropicales y subtropicales del mundo.
El mango se cultiva desde la antigüedad existiendo una gran documentación en Oriente sobre la importancia que desempeña en estas culturas. En la India, donde ya se cultivaba hace más de 4000 años, el árbol se considera que tiene propiedades sagradas y mágicas, pues con su madera se preparan las pilas para quemar a los muertos, los enamorados expresan sus deseos debajo de un mango y las personas se lavan los dientes con ramitas de mango en los días especiales. Los casamientos se realizan en presencia de hojas de mango como símbolo de la fertilidad y del amor. En zonas rurales se adornan las puertas de las casas donde se ha producido un nacimiento con ramas de mango. Hace tiempo, en este país, se realizaba una tintura amarilla con la orina de las vacas alimentadas con hojas de mango. Posteriormente, cuando se descubrió que las hojas de mango eran tóxicas, se prohibió esta práctica. Hoy en día, durante la época de recolección, existe en la India una auténtica pasión sobre esta fruta y, dado que tienen tantas variedades, son muchas las discusiones que se producen en las familias sobre cual de ellas es la mejor. La leyenda dice que Buda encontró inspiración y paz sentado en un huerto de mangos que se le había ofrecido como regalo.
Durante el imperio musulmán el mango fue una fruta muy apreciada. Esta fruta no solamente era habitual en la mesa de los más poderosos sino que, a partir de ella, se elaboraba un brebaje muy apetecible que exigía medio año de preparación.
En el siglo XVI los navegantes portugueses llevaron esta fruta al continente africano. La primera referencia europea es la que hace un fraile llamado Jordano en el año 1328, aunque hay que admitir que esta fruta, siendo una de las más admiradas en Oriente , y la tercera del mundo en orden de producción, nunca ha tenido demasiada aceptación en el mercado occidental.
En la actualidad, el primer productor del mundo sigue siendo la India, donde constituye el cultivo más abundante. A la India le siguen Brasil, China, Tailandia y Méjico. El primer país productor de África es Nigeria, por delante del Congo y Egipto. En general, no es muy exigente con el tipo de terreno y puede adaptarse en cualquier clima que le sea favorable
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