Dentro de este género de setas, tenemos algunas de las más apreciadas en la cocina, como el níscalo ( Lactarius deliciosus). También tenemos otras que son muy tóxicas o simplemente no comestibles, porque son demasiado amargas o picantes. Nombres tan significativos como Lactarius acris, L. acerrimus, L. piperatus o L. controversus son ejemplos clasicos de su sabor acre o picante. Otros, como el Lactarius blennius, ademas de picantes son muy mocosos.
Todos los lactarios se caracterizan por desprender un jugo blanco o amarillento cuando se les presiona o cuando se rompe un trozo de las mismas. Según sea este tipo de jugo o leche cuando sale de la seta o como cambia de color a medida que se seca, se pueden distinguir si son comestibles o no.
El Lactarius torminosus y el Lactarius tesquorum son los más tóxicos. Se caracterizan por poseer una especie de masa peluda o lanosa en el borde del sombrero. El primero es rosado, tiene olor a manzana y vive en bosques de abedules. El segundo solamente tiene el color rosado en la juventud. Después se vuelve color crema. Vive en los pinos y abetos de montaña.
Producen trastornos gastrointestinales que se caracterizan principalmente por la aparición de vómitos, diarrea, especialmente cuando se comen crudos.
En el norte de Europa se utilizan como comestibles después de hervirse o macerarse en agua durante cinco días. De esta manera se mezclan con vinagre para utilizarlos como condimento.