El género Ramaria comprende unas 200 especies fácilmente identificables por producir setas que parecen ramas o formaciones de coral. En inglés se las conoce como "Coral-fungi" una denominación que designa muy bien su aspecto físico.
Existen algunas especies que algunos consideran comestibles, como la Ramaria botrytis que se considera la mejor. Otras como la Ramaria aurea, deben comerse comerse con mucha prudencia porque, dependiendo de la cantidad que se ingerie, puede producir transtornos gástricos. Otras, como la Ramaria stricta, son muy picantes.
Hay que tener en cuenta que todas las ramarias son purgantes en mayor o menor grado, por este motivo algunos especialistas las consideran todas como no comestibles. Algunas, como la Ramaria stricta, son muy amargas y no se pueden comer.
Hay que ser especialmente prudentes con la Ramaria formosa que resulta muy tóxica, aunque, como su nombre indica, tiene un aspecto muy hermoso por el color salmón con los extremos color limón cuando es joven. A medida que madura se va volviendo más ocre. Crece desde mediados de primavera a mediados de otoño en bosques de robles y hayas.